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De amores, caminos y amigos

Cuando todo parece perdido, cuando nada tiene sentido, cuando son muchas las puertas que se cierran y pocas las manos que quedan tendidas, cuando la soledad pesa, cuando crees que nadie puede entenderte, cuando muchos te han dado la espalda y muchos más ni te ven, cuando te dan ganas de gritar que no puedes más y que aquí te quedas, es cuando más necesitas escuchar esa voz amiga que tanto te acompañó y que, si quieres, sigue ahí, llamándote por tu nombre. Es la voz que canta las canciones que te han hecho ser como eres, que forman parte de la banda sonora de tu vida. Las hay de muchos temas y ritmos, de muchos intérpretes, de un sinfín de lenguas pero, quizá para ese momento, las que mejor te suenen son las que hablan de lo que más necesitas, esa mano amiga que te diga que sigue ahí, esperándote, preparada para ayudarte a levantar. Son muchas y muy diferentes las canciones que hablan del amor y la amistad. Cada persona tiene sus favoritas. Todos tenemos a nuestros cantantes de cabecera, esos a los que volvemos una y otra vez. Bruce, en mi caso, sin duda es el número uno. Son muchos los sueños que me han hecho vivir sus canciones. Thunder road me ha acompañado desde que hace ya mucho, demasiado, tiempo, cumplí los dieciocho. Es una canción que habla del amor y de la valentía que hay que tener para vivirlo, de que hay una y mil carreteras esperándonos, de que aún estamos a tiempo aunque ya no seamos los jóvenes que fuimos…

Las canciones de Bruce suelen hablar de sueños y de promesas rotas, de todas esas cosas que podemos hacer si nos atrevemos a levantarnos, a ser libres y salir a la carretera. No surrender, sin duda, me ha acompañado una y mil noches por esos caminos que me han llevado adonde hoy estoy. No fueron caminos llanos o fáciles a veces, pero tampoco imposibles. Lo que sí solían ser es solitarios, no veías a mucha gente por ahí ni te cruzabas con muchos. Fueron mis caminos. A algunos, los menos, los elegí yo. Otros, otros fueron ellos los que me eligieron a mí. Puede que, al final, la vida no sea más que eso, el puñado de caminos que hemos recorrido con ilusión y entusiasmo a veces, con miedo otras, solos en muchas ocasiones, en la mejor de las compañías otras, caminos que nos han regalado besos, sueños y canciones, canciones que nunca nos han dejado solos y que, cuando agotados mirábamos atrás, nos decían al frente, mira al frente, no te dejes vencer.

Pero, sin duda, la primera canción sobre la amistad que me llegó a lo más hondo fue el You´ve got a friend que Carole King escribió por los lejanos años 70. Pocos cantos a la amistad como esta canción, una canción que nos dice que no hay distancia que pueda separar la amistad, que por mal dadas que vengan el amigo, el verdadero amigo, siempre estará ahí, dispuesto a venir a tu lado, a dejarlo todo por ti, a tenderte esa mano que tanto necesitas y que nunca, absolutamente nunca, te ha fallado y que nunca, absolutamente nunca, te ha pedido algo que tú no querías compartir con él. Sí, Thunder road, No surrender y You´ve got a friend, son tres de las canciones que me han enseñado que, al final, puede que la vida no sea más que amor, camino y amistad.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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