General Otros temas

Rhiannon Giddens

el
14 abril, 2019

Folk, Country, Blues, Americana, Espiritual, Gospel, Celta… Rhiannon Giddens nos enseña que la música nada sabe de tiempos ni fronteras. Capaz de abordar cualquier género desde su sublime voz y su virtuosismo con el banjo o el violín, Rhiannon rompe todos los moldes. Cuando pensamos en música country o celta tenemos muchas imágenes, pero desde luego no la de una mujer y negra. Comprometida con su tiempo, en su música viven los gritos de los antiguos esclavos y los de los de hoy, la soledad del vagabundo bajo el puente y la del poeta capaz de hallar belleza incluso en el dolor, la voz de la mujer maltratada y la de quien aún lucha por sus sueños. Todo en ella rezuma verdad, poesía y autenticidad. Escucharla es viajar con ella por polvorientas carreteras solitarias , navegar en las bodegas de un barco entre cadenas, sudor y sangre, tomarse una pinta en la cantina de cualquier puerto irlandés, intuir la tierra prometida, saber que nunca la alcanzarás, seguir caminando con la cabeza alta y la mirada al frente tendiendo la mano a cuantos ves caídos en el camino…

Su extraordinaria formación operística le permite afrontar todos los géneros musicales que laten en sus venas. Canta en inglés, francés, gaélico y cualquier lengua que le permita contar historias personales de quienes sufrieron el dolor, la guerra o la esclavitud. Ella canta para contar historias. No se contenta con cantar lo cruel que fue la esclavitud, necesita transmitirnos desde lo más hondo de su alma lo que este o aquel esclavo, esta o aquella mujer humillada sufrieron realmente. Solo así, tendiéndonos el puente de su voz entre nosotros y quienes más sufren, siente que tiene sentido su música, esa música nacida en el Sur que ha roto todas las cadenas para llegar a todas partes del mundo, porque el dolor, el sufrimiento, y la vida nada saben de mapas ni fronteras.

Ha cantado con los mejores, ha ganado Grammys, su lista de conciertos no cabe en ninguna agenda… pero ella sigue siendo simplemente una mujer que persigue sus sueños, que vive intensamente su aquí y su ahora, que busca cualquier encuentro para componer nuevas canciones o explorar nuevos ritmos. Esa actitud ante la vida la llevó a musicar junto a monstruos de la música como Elvis Costello o Marcus Mumford algunas de las canciones perdidas de Bob Dylan en sus legendarias Bassement Tapes. Sin duda un reto excepcional musicar las letras que Dylan dejó escritas en aquellas grabaciones de los años sesenta y que nunca antes se habían oído.

La fuerza con la que canta y la comunión con lo que canta hacen de Rhiannon Giddens una compositora única y una intérprete excepcional. Su innata inquietud que la vida no ha doblegado jamás y su extraordinaria sensibilidad hacia lo que ocurre a su alrededor la han llevado a rescatar la música tradicional que en estos tiempos de oscuridad y mentira suenan a incuestionable y necesaria verdad. Ese banjo que suena a noche de fogata bajo un puente, a hambre, sudor y lágrima, a sueños despedazados en caminos que llevan a ninguna parte, viene de lejos, de muy lejos, para recordarnos que otros caminaron antes por los senderos donde habitamos y que lo hicieron sin perder jamás la dignidad del que lucha ni la esperanza del que es capaz de levantarse de nuevo, del que se sabe derrotado pero jamás vencido. Y su voz, ese grito de libertad que nos trae las historias de quienes nunca se rindieron, nos llega a lo más hondo, allí donde viven los sueños y todo lo que jamás debemos renunciar a ser. Se lo debemos. Nos lo debemos.

ETIQUETAS
ENTRADAS RELACIONADAS

DEJA UN COMENTARIO

Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

Todas las entradas
Categorías
LikeBox
Facebook By Weblizar Powered By Weblizar