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Proyecto MERAKI, un sueño de 18.000 kilómetros

“Sigue tus sueños, de ellos es la esperanza del futuro” es un viejo proverbio indio. Jonas Salk, descubridor de la vacuna contra la polio que no quiso patentar para que fuera accesible a todo el mundo,  dijo que “La esperanza reside en los sueños, en la imaginación y en el coraje de aquellos que se atreven a convertir sus sueños en realidad” Ese proverbio y estas palabras parecen haber sido escritas para definir lo que una familia de maestros sevillanos está haciendo en este momento: han vendido su coche, usado todos sus ahorros y renunciado a su trabajo, para irse durante tres años a recorrer Latinoamérica con sus tres hijos en un autobús que será su casa y la biblioteca y la escuela de cuantos pueblos visiten en su viaje. Esto es MERAKI, la biblioescuela rodante que nació de la imaginación y el empuje de Ángel y Aurora, dos maestros de un pequeño pueblo de Sevilla dispuestos a demostrarnos con su ejemplo que ese otro mundo que es posible está a nuestro alcance. Su filosofía de vida y de la educación que quieren darle a sus hijos, reflejada en su web http://www.proyectomeraki.org/?page_id=1268, es muy clara: “Somos un equipo aferrados a la idea de que ser maestro no es un título universitario, sino un privilegio y que por ello debe estar en continua formación y aprendizaje. Que tenemos en nuestras manos vidas, niñ@s con emociones, sentimientos, inquietudes y sueños. Y que somos responsables de que no pierdan la curiosidad por aprender, de que cada uno encuentre y desarrolle las distintas inteligencias con las que vino al nacer, y de forjar en sus corazones los valores que les hagan perseverar en la lucha por un mundo más justo y mejor. Convencidos en el deber por inculcarles el amor y la defensa de nuestro planeta, la empatía y solidaridad, y el aprender a ser felices, como el mayor de los tesoros”

MERAKI es una palabra griega que, incomprensible e injustamente, no tiene traducción, y viene a significar aquello que hacemos con amor y creatividad poniendo el alma en ello. Y eso es lo que hace esta familia: vivir su sueño, compartirlo con nosotros e invitarnos a todos a que vivamos los nuestros. Para Aurora y Ángel en la vida no hay mayor responsabilidad que cumplir nuestros sueños. Y eso es lo que hacen: salir a la carretera a vivir la aventura de la vida con pasión, a sorprenderse, a jugar, a compartir, a soñar, a bailar, a reír, a conocer…a amar. Hay que ser valiente, muy valiente, para atreverte a perseguir tus sueños en el mundo de hoy, y más si esos sueños, como los de ellos, son solidarios y altruistas. Que personas como ellos y sus hijos hayan decidido hacerlo es una lección que todos debemos aprender. Nos están enseñando que en nuestro mundo, en nuestro aquí y nuestro ahora, es posible vivir nuestros sueños. Tan solo tenemos que atrevernos a hacerlo, a construir el camino con nuestros propios pasos.
A lo largo de su viaje recorrerán 18.000 kilómetros visitando pueblos y aldeas, compartiendo experiencias con otros maestros, aprendiendo de otros niños y niñas, jugando, siempre jugando y dejándose sorprender. Son tantos los valores que hay detrás de una experiencia como esta, tanto lo que aprender, lo que compartir. MERAKI en sí es una escuela, una escuela de vida para todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo. Conscientes de la importancia de la lectura y de los libros, y siguiendo a pies juntillas las palabras de Nelson Mandela cuando dijo que “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, a lo largo de su viaje irán construyendo “nidos de libros” para que todo el que quiera pueda leerlos y compartirlos. Es una preciosa manera de dejar su recuerdo, su impronta: “quisiéramos en nuestro nuevo proyecto de vida, seguir desarrollando esta labor, dejando en cada escuela visitada uno de nuestros nidos de libros, los cuales quisiéramos realizar con los escolares, familias y docentes de cada lugar, desde el principio. Para ello llevaremos con nosotros los planos base para la construcción y los materiales necesarios más importantes. Los libros nos transforman, edifican nuestra vida, nos hacen volar con la imaginación, nos ayudan a desarrollar nuestras cualidades y por medio de la creatividad, nos enseñan a redescubrir el mundo”.

En palabras de Aurora, “lo más maravilloso de todo el proceso que estamos viviendo, es que según han ido pasando los meses, este sueño se está convirtiendo en el de muchos, en el de todos aquellos familiares, amigos, compañeros de profesión, alumnos y familias, libreros, editores, escritores, ilustradores, médicos, prensa, autoescuela… que con su apoyo y confianza nos están desbordando el alma de coraje, fuerza y entusiasmo, consiguiendo que nuestra ilusión no decaiga y continuemos perseverando día tras día… En nuestro camino iremos contando nuestro sueño y nos gustaría ser una ventana para todos aquellos que quieran compartir con nosotros el suyo, haciéndoles co-escritores y protagonistas de nuestro viaje…Y en todo esto del compartir-vivir-sentir, jugaremos, jugaremos mucho. Porque el juego es el mejor hilo conductor para las relaciones humanas, para aprender y para forjar grandes amistades”

A lo largo de su viaje, irán realizando un diccionario viajero que recogerá aquellas palabras que, sin importar su origen o lengua, expresen lo que la familia MERAKI viva en su camino. Ya han recogido algunas: BILITA MPATSHI (“sueños felices, aquellos que nos hacen despertar felices”, en lenguas bantúes del centro y sur de África); CAFUNÉ (“peinar suavemente a alguien con los dedos”, en portugués y brasileño); COMMUOVERE (“cuando una historia te conmueve al punto de provocarte lágrimas”); FERNWEH (“el deseo de conocer lugares nuevos, ansia de viajar por el mundo”); FIKA (“reunirse a conversar después de un día ajetreado…”) No me cabe duda de que llegará el día en el que todos y todas hablaremos el MERAKI, la lengua universal que estos dos soñadores sin remedio están creando hoy.

La grabación de una webserie mostrando lo que van encontrando en su camino y compartiendo con quienes visitan, sus experiencias pedagógicas y de vida, forma parte del proyecto. Esta experiencia de educación para el desarrollo llevará su “sorprendizaje” por cuantos pueblos y aldeas pase, orientándose hacia los más vulnerables y desfavorecidos promoviendo “la empatía, el respeto, el conocimiento, la sensibilidad y la creatividad, pilares básicos para hacer del planeta un mundo mejor. Queremos que nuestros hijos jueguen y aprendan de otros niños y a su vez, también comuniquen y enseñen”
La aventura MERAKI no es un proyecto, sino una realidad, una realidad que comenzó el diez de julio pasado. Actualmente esta familia está en Argentina, acabando de supervisar las modificaciones que están haciendo al viejo autobús escolar que han comprado y que están adaptando a sus necesidades de vivienda, escuela, biblioteca y punto de encuentro. Ayer por la radio les escuché comentar que las aduanas argentinas, mundialmente famosas por su cerrazón e intransigencia, les han puesto todas las pegas habidas y por haber para franquear la entrada del contenedor en el que han enviado sus pertenencias junto a los cientos de libros que les han cedido varias editoriales. Tener un contenedor en el puerto cuesta dinero y cada día que pasa sus ahorros merman. Por eso han implementado dos soluciones: la primera es mandar el contenedor a Uruguay, donde los aduaneros tienen más sentido común y la legislación menos cortapisas, y la segunda, y en esa tú y yo podemos ayudarles y mucho, abriendo una campaña de crowdfunding en Verkami: https://www.verkami.com/projects/18481-biblioescuela-rodante-por-sudamerica
Aurora, Ángel y sus tres hijos no solo están haciendo realidad su sueño, nos están invitando a todas y a todos a soñar con ellos y nos están recordando que ese otro mundo no ya posible sino imprescindible está al alcance de nuestra mano. Viendo su ejemplo, su compromiso consigo mismos y con el mundo, no he podido menos que recordar unas palabras de Marcelino Camacho que parecen escritas para ellos: “Hay momentos decisivos en nuestras vidas, encrucijadas en las que se nos presenta el dilema. Y hay que elegir, y nos debatimos entre lo posible o lo necesario. Lo posible es lo que nos permiten hacer; lo necesario lo que deberíamos hacer. Dicen que optar por lo posible es de personas cuerdas y prudentes, que lo necesario es de locos y utópicos… pero el mundo lo cambian quienes luchan por lo necesario”

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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