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Lera Lynn, porque despertarse es más difícil de lo que parece…

maxresdefaultPuede que su vida sea como una película, pero sin duda es ella quien la dirige. De su madre aprendió a cantar y a su padre le dijo que en lugar de estudiar Administración de empresas estudiaría antropología simplemente porque es lo que a ella le interesaba. Una vez licenciada supo que no ejercería como antropóloga ni un solo día de su vida. Acostumbrada a ir de aquí para allá en su infancia, no dudó en coger su guitarra y salir a la carretera. Ha tocado en los baruchos más tirados de pueblos que no aparecen ni en los mapas y ha cantado en muchos festivales de los circuitos estadounidenses. Ama la música y ama escribir y si algo tiene claro es que la música y la joshfavlargeescritura son su vida. Trabajando como camarera en un bar conoció a un ejecutivo de Atlanta Entertainment que le ayudó a enfocar su carrera musical. Grabó sus primeras composiciones, desgarradas baladas que hablan de sueños rotos y amores perdidos, y hace un par de años consiguió hacérselas llegar a T-Bone Burnett, el asesor musical de la serie True Detective. Le encantaron y le preguntó si se sentía capaz de componer varios temas para la segunda temporada de la serie. Ella no lo dudó y se encerró con él en el estudio durante dos días. Apenas esbozadas las canciones se las presentaron a Nic Pizzolatto, responsable de la serie. En cuanto las escuchó supo que eso era lo que estaba buscando para dar vida al bar donde Collin Farrell y Vince Vaughn, dos de los bartruedetectiveprotagonistas de la serie, se encuentran a solas. Es un bar de mala muerte donde saben que pueden hablar sin que nadie les moleste.

Allí, perdidos entre seres que se juegan sus penas al billar, solo están el barman y una cantante de canciones tristes y desangeladas que te hielan el alma. Son canciones salidas de lo más oscuro y profundo del corazón de Lera, de ese lado que rara vez dejamos que otros conozcan. Para componerlas Lera tuvo que realizar un viaje interior que la llevó a descubrir facetas absolutamente nuevas para ella. Como nuevo fue también el reto que le propuso Pizzolatto: actuar en la serie encarnando a esa mujer triste y solitaria que canta para nadie. Así fue como Lera se convirtió en actriz. Hoy anda enfrascada en una gira por el sur de los EEUU presentando su nuevo disco y sorprendida al ver que las canciones que sube a la red tienen más de un millón de visitas en una semana.

lera-lynnSu voz y su forma de cantar me recuerdan irremisiblemente a esa musa de las canciones tristes que es Margo Timmins, vocalista de los Cowboy Junkies. Adoro las canciones tristes, esas canciones escritas para ponernos los cascos y ver pasar paisajes y gentes por la ventanilla de cualquier tren que nos lleva a ninguna parte. Las canciones tristes tienen esa llave de nuestra alma que no entregamos a cualquiera porque sabemos que, de cuando en cuando, perdidos en la soledad de cualquier noche, puede abrir esa puerta que nos lleva a los paraísos de lo que fue, de lo que pudo haber sido o, por qué no, de lo que algún día será. Sí, las canciones tristes son un bálsamo para los días y las noches sin sentido, los momentos de búsqueda en la soledad captura-de-pantalla-2015-04-10-a-las-11-50-00desierta, las horas sin tiempo donde, casi sin darnos cuenta, las lágrimas nos hacen crecer. Son las canciones tristes las que nos hacen levantar el vuelo, las que nos hacen soñar, por eso me recuerdan al bello poema de Christopher Logue: «Come to the edge. We might fall. Come to the edge. It’s too high! Come to the edge! And they came, and we pushed. And they flew.» (« Acercaos al borde. Podríamos caernos. Acercaos al borde. Es demasiado alto. Acercaos al borde. Y se acercaron, y les empujamos. Y volaron”).

El ambiente depresivo y sombrío que refleja True Detective originalencaja perfectamente con las composiciones de Lera, unas composiciones que hablan de esos momentos duros que, tarde o temprano, pasamos, momentos de dolor, duda o hartazgo, momentos de reflexión y de preguntas sin respuesta, momentos que nos invitan a coger el primer tren sin importar adónde nos lleve… La conjunción de soledad y canciones tristes nos pone frente a ese abismo del que nos habla Logue, un abismo frente al que tenemos que despertar y decidir si dar un paso atrás y regresar a ese mundo que nos hastió o dar un paso al frente y atrevernos a empezar una nueva vida que puede llevarnos a volar alto, muy alto… es en esos momentos de crisis donde tenemos la oportunidad de renacernos, de lera-lynndirigir, como Lera, la película de nuestras vidas. Dar ese paso al frente, dejar todo atrás, atrevernos a renacer de nuevo no es fácil. Requiere del valor suficiente para superar nuestros miedos, de confiar en nosotros mismos para superar nuestras inseguridades, de darnos cuenta de que no estamos solos en este mundo, sino que formamos parte de él y que la vida, nuestra vida, merece ser vivida con la libertad que da el no tenerle miedo. Más de una vez me he encontrado frente a ese abismo y he tenido que tomar la decisión de volverme atrás o dar ese paso al vacío. Las canciones tristes me han ayudado a darlo y hoy puedo decir que dar ese paso al frente, renacerme, me ha ayudado a crecer, a encontrarme a mí mismo, a vivir la vida que he elegido vivir. Por eso doy las gracias a Lera y a todos los que, como ella, nos regalan sus canciones tristes.

https://youtu.be/PR7A7dhNc4s

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?