Cine/Teatro General

El paso del tiempo y la voz en off en el lenguaje del cine

2097901f-24ac-440b-a387-4b6cfc09e05eEstamos acostumbrados a un lenguaje audiovisual que, a base de elipsis, nos cuenta que ha transcurrido un espacio de tiempo. Es un lenguaje normal, cotidiano,  por eso lo entendemos y por eso lo admitimos. Sin embargo hay otro tipo de lenguaje mucho más poético que podemos ver en el cine de genios como Theo Angelopoulos y algunos más. Su cine, habitado por largos planos secuencia y por planos “vacíos” donde, a través de la cámara fija, hemos visto que los personajes que actuaban frente a nosotros ya se han ido y queda la habitación vacía, ese espacio vacío tan común en el cine de otro genio como Michael Haneke, es un cine que tiene un tempo absolutamente diferente al que nos tienen habituados. Todo ocurre lentamente, todo fluye frente a nosotros en una lenta cadencia que nos transporta a otro tiempo, un tiempo que nada sabe de urgencias o angelopoulosprisas. Y es precisamente ahí, en ese cine  que languidece poéticamente ante el espectador, donde Angelopoulos emplea su ingenio para mostrarnos, como muy pocos saben hacerlo, el inexorable paso del tiempo. Para hacerlo recurre, por ejemplo, a una escena de un baile de fin de año en la que vamos siguiendo el cadencioso bailar de un grupo de parejas a las que, aparentemente, nada les sucede, mientras, casi sin darnos cuenta vamos viendo, entre giro y giro, el inexorable paso de los años en las páginas que van pasando de un viejo calendario colgado en la pared. Todo sigue igual: un año sigue al siguiente y luego a otro más; la vuelta que da una pareja sigue a otra, y ésta a otra más; el silencio de una pareja sigue al no tener nada que decirse de otra, o al simple decir una banalidad tras otra de la de más allá, o a los inesperados visitantes que interrumpen el baile, nuestro baile, en esa noria que creemos sin fin que es la vida. Muestra del paso del tiempo, sí, pero también metáfora de la vida y de ese empecinamiento que tenemos muchos de dejar pasar la vida sin vivirla.

la_mirada_de_ulisesEl juego con los recuerdos de la infancia del protagonista es otro de los recursos magistralmente utilizados por Angelopoulos para representar poeticamente el paso del tiempo y de la vida. Este plano secuencia de “La mirada de Ulises”, que por desgracia solo he encontrado en youtube partido en dos vídeos, en el que Harvey Keitel recuerda fragmentos de su infancia con el paso de los años que vemos a través de los comentarios de los personajes, es sencillamente antológico.

Otra escena inolvidable del cine de Angelopoulos también le sirve para transmitirnos el paso del tiempo. También es de “La mirada de lamiradadeulisesUlises” cuando, sobre un solitario muelle de un puerto vemos la figura de un fotógrafo de época retratando un velero azul que pasa frente a él. El plano secuencia nos lleva a acompañar el paso de ese velero, hace que sintamos que nos estamos yendo con él para, al mover la cámara, ver que las figuras que hay ahora en el muelle son de nuestra época y que nada queda de aquel fotógrafo de antaño con el que empezamos la secuencia. Esta escena, como tantas y tantas otras en el cine de Angelopoulos, es poesía en estado puro.

Es esa forma de jugar con el tiempo, con el de la acción que estamos viendo y con su imparable paso, lo que convierte al cine de eternity-and-a-day-1998Angelopoulos en algo único donde palabras como belleza, armonía, poesía o vida adquieren todo su significado. El cine de Angelopoulos es un cine que nos habla del viaje, del viaje del ser humano en busca de sí mismo. Él, consciente de lo que significan todas las Ítacas, se recrea y nos invita a recrearnos en ese espacio sin tiempo que es su cine, un cine incomprendido por todos aquellos que en lugar de hacer de su vida un viaje se han contentado con convertirla en una simple y vacía huida.

En “La eternidad y un día”, Angelopoulos nos cuenta el último día de la vida de un poeta que sabe que está enfermo y va a morir. La escena final de la película, con un inolvidable plano secuencia nos lleva al encuentro de ese poeta con su pasado, un pasado y unos personajes ya idos pero que siempre han vivido en él y con los que va a reencontrarse con su muerte

Otro genio del cine, Orson Welles, era un sabio a la hora de representar el paso del tiempo en imágenes. En la memorable escena del desayuno de “Ciudadano Kane” nos muestra no solo el paso del tiempo sino cómo ese paso del tiempo ha afectado a la relación matrimonial de los protagonistas. En apenas dos minutos Welles es capaz de hacernos ver como cada vez desayunan más lejos el uno del otro, que va empezando a haber objetos que les separan, que su comunicación se vuelve cada vez más adusta, que cada vez significan menos el uno para el otro…

Otro de los recursos que emplea el cine para reflejar el paso del tiempo o los pensamientos de los personajes es la voz en off. Escuchamos dublineses-06una voz que nos introduce en la historia o nos cuenta los pensamientos de sus protagonistas mientras las imágenes se van sucediendo en la pantalla. Uno de los casos más afortunados de la utilización de este recurso en la historia del cine  lo encontramos en la última película que dirigió John Huston. Adaptación de un maravilloso relato de James Joyce, Los muertos, el último relato de Dublineses, magistralmente llevado al cine por John Huston, en la que fue su última película, y su verdadero testamento. “Dublineses” es una película que utiliza prodigiosamente el recurso de la voz en off, un recurso muy peligroso en el lenguaje audiovisual porque se centra más en la palabra que en la imagen, y eso es algo a lo que el común de los espectadores no está acostumbrado. Una voz en off puede elevar la poética de una película hasta cotas formidables o hundir la propia película, como por desgracia hemos podido ver en más de una ocasión con la desastrosa adaptación al cine de novelas formidables.
The-Dead-Jaime-2-November-2012Los diez minutos finales de “Dublineses”, en los que Huston pone en boca de Gabriel, el protagonista, su reflexión más personal sobre el amor, la vida y la muerte en un monólogo inolvidable, son de lo mejor de la historia del cine. La escena transcurre en el dormitorio de Gretta y Gabriel, sus protagonistas, cuando, tras contarle Gretta a su marido que de joven había vivido una apasionada historia de amor platónico con un joven llamado Michael Furey, que murió por ella cuando apenas tenía 17 años, él se da cuenta de que no conoce a su mujer, a esa mujer capaz de amar con esa pasión que él envidia con todas sus fuerzas, porque es incapaz de sentir algo así. Y siente una profunda envidia de aquel joven que sí supo amar a su esposa con esa intensidad, aunque solo fuera por un instante, y que fue capaz de morir por su amor. En ese desgarrado monólogo final, Gabriel/Huston, en plena noche, mirando caer la nieve por la ventana mientras su mujer duerme en la cama, nos dice: “¡Qué pequeño papel he representado en tu vida, es ssjohn-hustoncasi como si no hubiera sido tu marido, como si nunca hubiésemos convivido como marido y mujer… Uno a uno todos nos convertiremos en sombras, es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente, en la plena euforia de una pasión que irse apagando y marchitarse tristemente con la edad… ¿Cuánto tiempo has guardado en tu corazón la imagen de los ojos de tu amado diciéndote que no deseaba vivir? Yo no he sentido nada así por ninguna mujer, pero sé que ese sentimiento debe ser amor… Piensa en todos los que alguna vez han vivido, desde el principio de los tiempos, y en mí, transeúnte como ellos, fluctuando también hacia su mundo gris, como todo lo que me rodea, este mismo sólido mundo en el que ellos se criaron y vivieron se desmorona y se disuelve. Cae la nieve, cae sobre ese solitario cementerio en el que Michael Furey yace enterrado. Cae lánguidamente en todo el universo y lánguidamente cae como en el descenso de su último final sobre todos los vivos y los muertos.”

Un último plano azulado de la nieve cayendo sobre el silencio de la noche pone fin a la película en el que, sin duda, es el mejor epitafio para la tumba de un gigante del cine y de la vida como John Huston, un  ser humano que nunca huyó de las elecciones de la vida y que, por eso, vivió y devoró todos los instantes de todas las vidas.

https://youtu.be/z5trypRMVLU

La utilización de la voz en off es un recurso que suele emplearse en las adaptaciones al cine de novelas narradas en primera persona. A través de la voz y de las imágenes que la acompañan, el espectador entra en la realidad psicológica del protagonista de la historia. ¿Sería “Memorias de África” lo que es sin la voz en off que nos cuenta lo que siente Karen Blixen, su protagonista? ¿Lo sería acaso la fabulosa adaptación a la televisión de la novela de Evelyn Waugh “Retorno a Brideshead”? Indiscutiblemente, no.

Pero la voz en off no se utiliza únicamente en primera persona para adentrarnos en la realidad psicológica del protagonista. También se 6a00d8341bfb1653ef014e60531f3a970cemplea para contarnos, a través de los ojos del narrador, lo que le pasa al protagonista  ¿Quién no recuerda la maravillosa adaptación de la novela “El filo de la navaja” de Sommerset Waugham  en la que el propio novelista nos cuenta los avatares de Larry Durrel?, ¿O “El gran Gatsby”, en la que también otro escritor nos cuenta lo que le pasa a ese enigmático y seductor Jay Gatsby? Utilizar la voz en off en el cine podría parecer, en principio, algo tan inusual como incluir una narración novelada en un texto teatral. La novela cuenta lo que pasa mientras el texto teatral nos muestra lo que pasa a través de la propia acción. Lo mismo podría decirse de la voz en off en el cine. Es un elemento ajeno a la imagen que parece “incrustado” en la película. Mientras en la película vemos lo que pasa, vemos la acción, la voz en off nos narra lo que pasa. Ahí está el principal peligro de su utilización. Por eso puede dar un toque genial a una película o destrozarla sin remedio. No hay que olvidar también que normalmente la voz en off “ralentiza” el desarrollo de la película. Por eso es un recurso que solo debe ser usado en un tipo de cine de marcado carácter personal ya que se convierte en un personaje más de la película. Lógicamente me estoy refiriendo a la utilización de la voz en off desde los personajes de la película, no desde una voz de narrador externo que, normalmente al principio de la película, nos ubica en el espacio/tiempo en el que va a transcurrir  el filme, como en “El tormento y el éxtasis” o “La guerra de las galaxias”

A veces se emplea el recurso de la voz en off del protagonista en otro tipo de películas, como en el cine negro en la serie de “Harper, sueños-de-un-seductor-5-672x372investigador privado”, con la intención de agilizar la trama planteándonos los dilemas del protagonista o contándonos las acciones que ha hecho o va a hacer. En ese caso la voz en off pierde toda la poesía que tiene en ese cine llamémosle más “intimista” para ser un elemento narrativo más que dinamiza la acción. Es en esos casos donde el fracaso de la utilización de este recurso está, generalmente, más próximo. En definitiva, la voz en off es un recurso que puede aportar mucho a cierto tipo de cine si está bien empleado y en las dosis apropiadas, aunque hay casos, que prefiero no nombrar, en los que la voz en off, por lo menos la del doblaje en castellano, se ha cargado verdaderas obras maestras de la historia del cine.

sueños-de-un-seductorOtro verdadero maestro en la utilización de la voz en off es Woody Allen. A través de ella nos hace ver lo que sus personajes piensan y sienten, jugando, a veces, con la contradicción entre lo que piensa el personaje y lo que vemos en pantalla que le pasa. Allen ha llegado incluso a jugar con lo que podríamos llamar el opuesto de la voz en off en una escena en la que le vemos hablando con una chica sobre todo lo divino y lo humano mientras en pantalla aparecen los subtítulos de su verdadero pensamiento con expresiones del tipo “¡Pero qué buena está!” “A lo mejor yo también le gusto…” Esta escena de “La última noche de Boris Grushenko” es un claro ejemplo de lo que Allen es capaz de hacer con la voz en off.

Allen no solo se limita a emplear la voz en off para hacernos sentir lo que él siente, sino que, a veces, incluye personajes imaginarios con los vlcsnap-2010-11-07-13h18m00s186que habla el protagonista, como el Humphrey Bogart de “Sueños de un seductor” que le enseña los secretos del arte de la seducción, sino que emplea otros recurso muy raramente utilizado en el cine: mirar al espectador y hablar con él. Es lo que en el mundo de la interpretación conocemos como “romper la cuarta pared”, esa pared imaginaria que nos separa del público en los teatros y que en el cine es esa lección que te enseñan el primer día, no mirar nunca a cámara. Allen se salta a la torera esa norma básica del cine porque no hay normas que puedan encerrar a los genios.

 

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?