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OTRA VEZ ¡NO A LA GUERRA!

11Los asesinatos de París son un crimen execrable que debe ser condenado sin ningún tipo de paliativo, como lo deben ser también los cientos y miles de asesinatos que se están cometiendo en el mundo en lo que más de uno ha llegado a calificar de tercera guerra mundial. Pero eso no debe hacernos olvidar la realidad ni obligarnos a renunciar a nuestros valores ni a ser nosotros mismos. Responder a la violencia con violencia no lleva a ningún sitio y bombardear ciudades cantando la Marsellesa tampoco. No repitamos el error que Bush, Aznar y Blair cometieron al atacar Irak. Lo que padecemos hoy es la consecuencia directa de lo que hicimos entonces. Nos dijeron que aquello era una guerra contra el terrorismo, que acabados Saddam Hussein y Bin Laden todos los problemas estarían resueltos, que íbamos a exportar nuestra democracia a los países árabes que vivían bajo el yugo de feroces dictaduras, que eliminando el burka liberaríamos a todas las mujeres sojuzgadas por el inaceptable machismo árabe… Fuimos millones los que salimos a las calles de todas las ciudades del mundo para intentar evitar aquello, fuimos millones los que, juntos, la-proxima-guerra-avion-israeli-bombardeando-franja-de-gaza-quien-es-el-enemigogritamos ¡No a la guerra! en todos los idiomas. No nos hicieron caso. Aniquilaron un país, asesinaron impunemente a cientos de miles de inocentes, ocuparon durante años una tierra que no les pertenecía, desmembraron un Estado y lo dejaron en manos de diferentes grupos de fanáticos enfrentados entre sí… Los “nuestros” cometieron allí las barbaridades más atroces y luego se fueron dejando indefensos a los ciudadanos pacíficos que no tenían nada que ver con Saddam, Bin Laden y con lo que ha venido después.
No contentos con aquella “heroicidad”, los “nuestros” financiaron y ayudaron a crear esos mismos grupos terroristas que ahora nos atacan. Pero esto no es nuevo, es algo cuidadosamente estudiado y premeditado. ¿Quién apoyó y armó a los muyahidines y luego a los talibanes en Afganistán para que se enfrentaran con las tropas soviéticas?, ¿Quién creó a Bin Laden y Al Qaeda?, ¿Quién apoyó a Saddam Husein arton4478-0bb33en la guerra contra Irán?, ¿Quién apoyó a Gadafi hasta que resultó molesto para nuestros intereses?, ¿Quién financió y apoyó a través de los servicios de información y vendiéndoles armas a los grupos de rebeldes contra Gadafi en Libia o contra Al Asad en Siria?, ¿Qué posiciones llevan años bombardeando nuestros aviones y los drones en Libia y en Siria?, ¿A quién llevamos años vendiendo armas todos los países occidentales que tanto hablamos de democracia y derechos humanos?, ¿Por qué mantenemos una relación tan privilegiada y vendemos armas a un régimen sanguinario y fanático como el de Arabia Saudí, principal instigador y apoyo de Daesh y demás grupos de terroristas yihadistas?, ¿Cómo permitimos que Turquía, a la que vergonzosamente pagamos cientos de millones para que “acoja” a refugiados sirios para que no lleguen a nuestros países, sea el principal suministrador de armas de Daesh?, ¿Quién compra el petróleo con el que se financia el Estado Islámico…?

Puede que la canción “Worlds apart” de Bruce Springsteen, ese canta a la paz que habla de la historia de amor de una mujer afgana y un soldado norteamericano sea uno de los puentes que, entre todos, tenemos que ayudar a tender. Esta es la versión que hizo de ese tema María del Mar Bonet.

1-4601-2-36897Cuando hacemos esas preguntas a nuestros políticos se ponen a cantar la Marsellesa para hacernos creer que ellos son los adalides de la libertad, la democracia y los derechos humanos. ¡Mentira! Francia lleva desde septiembre del año pasado bombardeando en Siria y Estados Unidos con su premio Nobel de la paz a la cabeza desde mucho antes. Y todos, absolutamente todos, llevamos años vendiendo armas al Estado Islámico (Daesh) a través de Turquía y de Arabia Saudí. Esa ha sido la forma de actuar de los países occidentales en Oriente Medio desde los tiempos de Lawrence de Arabia, cuando los británicos instigaron y apoyaron la revuelta árabe contra el Imperio turco y, tras traicionar las promesas hechas a los árabes con el acuerdo secreto Sykes-Picot, se dividieron Oriente Medio en función de sus intereses creando unos países totalmente artificiales que no tenían nada que ver con las culturas o las zonas de influencia de las tribus árabes. Ese es el origen de todos estos males, un origen que todavía acentuaron más al propiciar la creación del Estado de Israel en Palestina y al permitir que Israel se haya saltado, y se siga saltando, toda la legislación internacional en su lucha contra el pueblo palestino. ISIS, el Estado Islámico o Daesh, como quiera que lo llamen, es un monstruo capaz de cometer las más terribles atrocidades, sí, pero un monstruo que hemos creado, adiestrado y alimentado los países occidentales para defender nuestros intereses y nuestro modelo de vida.
5La ceguera de Occidente le impide ver la realidad de la situación. No puede o no quiere ver que lo único que lleva haciendo desde hace más de cien años es echar leña al fuego generando odio y desesperación, el perfecto caldo de cultivo para que jóvenes sin esperanza abracen la épica de la guerra y el martirio. Ha creado un monstruo que se le escapa de las manos, que no juega con sus reglas, que no teme a la cárcel porque no teme a la muerte, y Occidente no sabe cómo combatirle. El propio sistema Occidental lleva aparejado en su seno otros factores que se le están volviendo ahora en contra para afrontar este reto: el crecimiento de la desigualdad económica intrínseco al sistema capitalista que ha provocado que chavales de los barrios marginados de las principales ciudades europeas vean en Daesh una razón por la que luchar y morir. Ya no se trata de enemigos externos que están lejos y a los que se puede bombardear impunemente. Son ciudadanos europeos que viven aquí, entre nosotros, pared con pared, puerta con puerta. Y ahí no hay aviones ni 09-paris-hostage-situation-w750-h560-2xdrones que valgan. Los autores de los atentados de París no solo eran terroristas extranjeros venidos de lejanas tierras, sino ciudadanos franceses y belgas nacidos y educados aquí. Algo estaremos haciendo mal cuando esto no es un hecho aislado, sino algo que se da en miles de jóvenes en la mayoría de países de la Unión Europea que quieren unirse a las filas de ISIS. Otro factor que se le vuelve en contra a Occidente es la globalización y el auge de internet. Ya no hay problemas locales, sino conflictos globales, y la velocidad y facilidad de transmisión de información y de organización que ofrece internet es la herramienta perfecta para las guerras del siglo XXI.
¿Cómo reaccionan a eso nuestros dirigentes? Cercenando nuestros derechos y libertades en aras de una seguridad que no pueden prometer. Entrar en su juego de tener que elegir entre libertad o seguridad es uno de los mayores engaños con el que se están perpetuando en el poder criminalizando nuestros derechos, con el de protesta a la cabeza. Y ahí están las leyes mordaza, que no la ley mordaza, que ha impuesto el PP durante esta legislatura, con el colofón de ese absurdo pacto contra el terrorismo yihadista refugiados-sirioscreado junto al PSOE y al que ahora se apunta a toda prisa Ciudadanos. Ese pacto contempla el endurecimiento de penas llegando a incluir, tal y como está hoy redactado, la prisión permanente revisable, eufemismo de la cadena perpetua ¿De verdad creen que alguien que está dispuesto a sacrificar su propia vida inmolándose con tal de llevarse a alguien por delante va a dejar de hacerlo porque le amenacen con que si le cogen vivo será condenado a pasar el resto de su vida en la cárcel? Recortar los derechos de los ciudadanos eliminando las garantías que supone la necesaria intervención de un juez para que la policía proceda a según qué actuaciones tan solo nos llevará a un Estado dictatorial en el que pensar diferente llegará a ser considerado un delito y castigado como tal. ¿Cómo conseguir que los ciudadanos no solo no se opongan sino que aplaudan que les recorten sus 63d89590-bdcf-4743-b660-21bfb6fc94a0derechos y libertades? Convenciéndoles de que están en peligro, que peligrosos asesinos yihadistas están entre nosotros, que pueden venir terroristas disfrazados de refugiados para atentar en nuestras ciudades, que en los barrios donde hay más “musulmanes” se esconden fanáticos integristas que reciben instrucciones a través de los imanes de sus mezquitas… creando el miedo y la desconfianza hacia los inmigrantes, los que tienen otra religión, los que son de otro color… Eso es racismo y xenofobia, sin duda, pero practicados impunemente desde el Estado y coreado por todos los medios de comunicación afines, que son la inmensa mayoría. Y todos callan. Nadie dice nada. Incluso aplaudimos cuando los telediarios nos muestran imágenes con todo lujo de detalles de la detención de peligrosísimas mujeres convertidas al terrorífico islam que han sido captadas por ISIS y que están a punto de viajar a Siria para incorporarse a las filas de los terroristas del Estado Islámico. ¿Cómo es que las cámaras de la televisión estaban ahí?, ¿Por qué habían avisado a los periodistas para que pudiesen grabar el momento preciso de la detención y mostrarnos una y mil veces las imágenes?, ¿Qué crimen ha cometido esa mujer que aparece tapada de d348afb4-6e55-4e3e-9569-207b5ef92a47los pies a la cabeza?, si se trata de una detención “preventiva”, ¿qué queda de la presunción de inocencia?. Alegremente nos dicen cómo se llama y nos muestran fotos de ella previamente facilitadas por el ministerio de Interior a la prensa. ¿Qué pasará si una vez llevada ante el juez resulta que es inocente, que no es culpable de nada?, ¿Podrá acaso encontrar trabajo esa mujer o hacer una vida normal?, ¿Quién la reparará por el daño causado? Esas detenciones mediáticas, no nos engañemos, tienen un claro objetivo: aterrorizar a la población mostrándole la presencia de elementos peligrosos y dar la imagen de maravillosa eficacia de nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad. Solo así la población dejará que le priven de sus derechos y libertades e incluso lo hará aplaudiendo y agradeciendo que lo hayan hecho. Lo absurdo de los controles de seguridad que nos obligan a pasar en los aeropuertos es un claro ejemplo de ello. No se te ocurra protestar contra ellos porque el resto de pasajeros se te tirarán encima acusándote de todo lo que se te pueda imaginar. Que esos atentados_paris_ISIS_LNCIMA20151118_0176_28controles no sirven para nada es una obviedad que demuestran los derribos de aviones con misiles en suelo ucraniano o con una bomba el mes pasado en suelo egipcio. ¿Puede haber mayor incongruencia que tener esos interminables y degradantes controles en los aeropuertos cuando en este país nunca ha habido un atentado en un avión y, sin embargo, no tener ningún control de seguridad en los autobuses, el metro o los trenes de cercanías, donde precisamente sí sufrimos el peor atentado de nuestra historia?
Se tiene que reforzar la labor policial para prevenir atentados, desde luego; se deben bombardear objetivos estratégicos como pozos de petróleo, campos de entrenamiento, etc. desde luego, pero siempre que no implique acabar con la vida de ciudadanos inocentes y en todo caso haciendo que esos bombardeos formen parte de un plan global que incluya acciones que cercenen las vías de financiación de ISIS, que impidan que se les sigan vendiendo armas, que imposibiliten la organización y preparación de atentados a través de internet, dejando de vender armas, información y formación a los diferentes grupos que luchan entre sí en todo el Medio Oriente 23584945-168b-4e42-8b3a-34350c39e1ecrespetando que sean los pueblos árabes quienes resuelvan sus diferencias y construyan su presente y su futuro como ellos quieran, no como nosotros queramos, respetando los resultados de sus elecciones democráticas cuando no nos gusten, forzando a Israel a cumplir las resoluciones de paz de Naciones Unidas y la creación del Estado palestino, mostrando en nuestras escuelas que ser diferente no es ser criminal, que la multiculturalidad es riqueza para tod@s y no una amenaza como dicen algunos, respetando los derechos humanos de tod@s y siendo de verdad coherentes con lo que solo de palabra decimos defender, acabando con la criminal distribución de la riqueza del sistema capitalista que genera las desigualdades que están detrás de todos los conflictos …
Hay que combatir las causas que generan el terrorismo, no solo sus consecuencias. Por eso el terrorismo yihadista no puede combatirse con las recetas de siempre: el recorte de derechos y libertades y la intensificación de las acciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Cuando tu adversario no solo no teme a la muerte sino que la busca intencionadamente, esas recetas tan solo consiguen obligarnos a renunciar a nuestros derechos y nuestra forma de vida, lo que le otorga su primera victoria, y además generan que aparezcan muchos más terroristas dispuestos a vengarse y a sacrificarse por su causa, su segunda gran victoria. Repasar la historia de lo ocurrido en los últimos quince años no es más que una dolorosa constatación de esta realidad y la única explicación posible a que hoy e603f64a-c87f-42c4-9068-826ae65470fftodos tengamos mucha menos libertad que antes de los atentados del 11-S y haya muchísimos más terroristas y más poderosos que entonces.
Otro de los peligrosísimos riesgos que corre Occidente repitiendo sus errores del pasado es caer en el juego que buscan quienes quieren imponer el terror: el terrorismo yihadista es un multiplicador del fanatismo neofascista que cada día está creciendo más en Europa. El auge del nazismo no es un hecho aislado, sino algo común en la mayoría de los países de nuestro entorno, algo que cada vez escandaliza menos y se acepta más como algo normal. Los partidos racistas y xenófobos cada día tienen más poder en ayuntamientos, parlamentos nacionales y en el parlamento europeo. Y su influencia no solo es la que radica en su presencia directa en las instituciones, sino la que deriva de la derechización de los programas que hacen los demás partidos para captar ese electorado cada vez más fanático y reaccionario. En estas circunstancias, ¿Dónde puede llevarnos empujar a las masas a una nueva cruzada contra el “terrorismo”?
564e15850013fPor lo pronto el parlamento europeo ya está estudiando blindar sus fronteras exteriores y permitir solo la libre circulación de ciudadanos de la Unión dentro de sus fronteras, dinamitando con ello uno de los pilares fundacionales de la propia Unión: la libertad de movimiento de personas. La vergonzosa y criminal falta de solidaridad europea con los refugiados sirios ha quedado claramente reflejada en su incapacidad para alcanzar un acuerdo que muestre un mínimo de solidaridad y humanismo. Quienes naufragan en las pateras no solo son los refugiados y los inmigrantes, sino todos los valores que nos sustentan, nuestra razón de ser, la existencia de la propia Unión Europea. Hemos visto como gobiernos de uno y otro signo negociaban con los refugiados como si fuesen cabezas de ganado. Tantos para ti, tantos para mí… Y ni siquiera han podido cumplir el pírrico e inhumano acuerdo de mínimos al que llegaron. Los atentados de París son la excusa perfecta para que incumplan ese acuerdo en aras de la seguridad que nos prometen, en aras a images (1)protegernos de esas hordas de peligrosos terroristas disfrazados de refugiados que tanto nos acechan. La primera consecuencia que está teniendo el endurecimiento de fronteras unilateralmente impuesto por Francia ha provocado que muchos de los refugiados sirios que intentaban llegar a Alemania desde nuestro país, conforme a la legislación vigente, sean expulsados y devueltos a España, primer país europeo que han pisado en su huida del horror. Hasta ahora la decidida acción de grupos de voluntarios y la solidaridad de algunos ayuntamientos ha permitido darles casa y comida mientras estaban en nuestro país, pero esa es una obligación que no tienen ni los voluntarios ni los ayuntamientos, sino el Gobierno central, y no está haciendo absolutamente nada al respecto. Y ahora, además, llega la dureza del invierno. ¿Vamos a permitir que esos niños que huyen de la muerte duerman a la intemperie?, ¿Vamos a encerrarles en improvisados campos de concentración como los que usó Francia para encerrar a los republicanos españoles que huían al exilio? Esos refugiados f9c27b23-817f-4b98-9438-f37945d0f805intentan protegerse precisamente de lo mismo que nosotros: del miedo a morir, del terror del fundamentalismo del Estado Islámico, de la atrocidad de la guerra que en su país viven a diario y que ha causado cientos de miles de muertos. Y nosotros, en lugar de acogerles, construimos muros legales y alambradas para impedirles venir, les negamos el único refugio que puede salvarles. ¿Qué vamos a hacer con ellos?, ¿Expulsarlos lavándonos las manos como Pilatos?, ¿Condenarles a volver a la guerra que hay en su país?, ¿Seremos capaces de condenarles a morir en una guerra que hemos propiciado, creado, financiado y armado nosotros?, ¿Qué quedará entonces de nuestros valores?, ¿Qué será de una Europa encerrada en sí misma que ha renunciado a sus principios, una Europa donde los derechos humanos ya no se respeten, donde la justicia, la libertad o el humanismo hayan muerto? No nos engañemos, no estamos hablando de caridad, sino de justicia. Nosotros, con nuestro modelo de vida y votando a quienes hemos votado, hemos provocado todas las atrocidades que se viven en Oriente Medio. Llevamos más de un siglo haciéndolo. Ya va siendo hora de que dejemos de hacerlo, y no solo por los refugiados o las víctimas inocentes de todos los conflictos que hemos alimentado y financiado, sino por nuestros propios hijos y nietos. Si no lo hacemos, quizá cuando dejemos de bombardear Siria cantando la Marsellesa nos demos cuenta de que lo único que hemos destruido ha sido a nosotros mismos.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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