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¡No estamos solos!

No-estamos-solos“No estamos solos” es el título de una maravillosa y necesaria iniciativa que incluye el último libro del Gran Wyoming y el documental de Pere Joan Ventura que acaba de estrenarse. Con el mismo título, libro y película reflejan el estado de la protesta social y política en España. Wyoming ha sido, además, uno de los productores de la película. Sin su compromiso este proyecto no hubiera sido posible. En estos tiempos de egoísmo y miedo reconforta ver a gente de la profesión dar la cara, jugársela por los demás, defender lo que cree que es justo, no dejarse robar la dignidad… La película se presentó en el festival de San Sebastián. Al acabar la proyección el público, en pie, gritó durante más de diez minutos “Sí se puede” La semana pasada asistí al preestreno en Madrid. Fue un acto impresionante, lleno de alegría, de ilusión y de esperanza, porque eso es lo que transmiten tanto el libro como el documental: el claro mensaje de que la lucha vale la pena, de que la gente se está partiendo el alma defendiendo los derechos de tod@s, de que son muchos más de los que crees los que están 3
en las calles, de que el hecho de que no suelan aparecer en los medios de comunicación no significa que no existan, de que si abres los ojos y miras les verás cerca de ti, a tu lado, invitándote a que te unas a ellos, porque esta es una lucha que nos llama a tod@s. Ha llegado la hora de levantarse, de gritar ¡Basta! y de salir a las calles para defender lo que es nuestro, de tod@s. Nos han robado el presente y han dinamitado el futuro de nuestros hijos. Cuando, dentro de unos años, ellos nos pregunten ¿Cómo se pudo permitir esto?, ¿Tú qué hiciste para impedirlo? no me gustaría estar en el lugar de los que hoy callan y miran a otro lado, de los que tranquilamente se quedan en el sillón de su casa dándole al sedaconciencias “me gusta”, de los que se intentan justificar a sí mismos diciendo que no conseguiremos nada o de todos esos que dicen que no tienen tiempo para la protesta porque están muy ocupados luchando por llegar a fin de mes, como si los demás no lo estuviéramos. Si no es ahora, dime ¿Cuándo? Y si no eres tú, dime ¿Quién?

Por la pantalla aparecen desde la solfónica, el tren de la libertad, las marchas de la dignidad, los trabajadores de Coca Cola, los de Panrico o la pah, a una persona que hace pancartas en su casa y 7las regala a los manifestantes porque, como bien dice: “una masa de gente en la calle sin pancartas no se diferencia de la que sale de una plaza de toros”. También aparecen un sinfín de asociaciones de todo tipo, grupos de teatro, músicos, médicos, profesores, yayoflautas… cada uno lucha a su manera, con los medios que tiene a su alcance, con las personas que le rodean y junto a las que le necesitan… lo importante es no darse por vencido, no quedarse en casa pensando que no se puede hacer nada. Jamás ha habido tanta movilización social como la que hay ahora en este país, jamás tantas personas han salido a las calles para gritar alto y claro que sí se puede. El sistema las ignora, las ningunea, intenta que no se hable de ellas, porque les teme. Esas personas son las que mantienen vivos los valores que sustentan cualquier sociedad que aspire a ser justa. Son personas normales y corrientes, personas como tú y como yo que han entendido que este es el 7momento de defender nuestra dignidad, personas comprometidas y coherentes que hablan de justicia, de solidaridad, de apoyo, de altruismo, de ética, de tender una mano a quien lo necesita, porque lo viven, y lo hacen porque saben que el futuro, nuestro futuro y el de nuestros hijos, depende de lo que tú y yo hagamos aquí y ahora.

El trabajo de Pere Joan Ventura y su equipo ha sido espectacular. Han recorrido toda la geografía de este país detrás de la protesta, de quienes dan sin esperar nada a cambio, de tod@s l@s que se han puesto en pie. Recuerdo cuando me llamó porque había visto la cuerda de presos que UBUNTU, el grupo de teatro de la parroquia de San Carlos Borromeo, habíamos hecho en la jornada de protesta de la cultura. Se acercó a la parroquia desde esa profunda humildad y sabiduría que marca sus pasos. Nos dijo que estaba interesado en conocer lo que hacíamos porque estaba haciendo un documental para 15j_01recoger las diferentes formas de protesta que se estaban dando en todo el país. Le contamos que éramos un grupo de teatro formado a partir del taller solidario que tenemos los domingos en San Carlos, que ente nosotros había madres contra la droga, extoxicómanos, expresos, maestros, inmigrantes, abogados, personas con discapacidad intelectual, psicólogos… que nos habíamos juntado para subir a escenarios de centros culturales, institutos y prisiones las historias de lucha y compromiso de la gente del barrio. Se interesó mucho por todo aquello y por la cuerda de presos que nos había visto hacer en el Paseo de Recoletos. Quedamos en avisarle cuando hiciéramos otra performance en la calle. Fue una nueva cuerda de presos. Esta vez iba a ir frente al CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) de Aluche para protestar contra la situación de los inmigrantes y mostrarles que no están solos. En el documental, en apenas un minuto, se ve al grupo frente al CIE animando a los inmigrantes internados y se escuchan sus gritos respondiéndonos desde detrás de las 10rejas de las ventanas. Solo es un minuto, pero ver esas imágenes, recordar aquellos momentos, es algo que te llega a lo más hondo. Para grabar ese minuto que aparece en la película Pere Joan y su equipo estuvieron con nosotros varios días viendo la dinámica del taller, los ensayos, conociéndonos… El montaje final de “No estamos solos” dura poco más de una hora. Se han quedado fuera más de doscientas horas que tienen grabadas con las que podrían hacer decenas de documentales. Esto da una idea del inmenso trabajo que han hecho Pere Joan y los suyos durante los meses que han estado rodando y los que han pasado visionando una y mil veces todo lo grabado para poder editarlo.

No_estamos_solosSin duda, el resultado ha valido la pena. “No estamos solos” es un documento histórico y único que recoge todo lo que está pasando en este país en estos duros tiempos que lo marcarán por décadas. Una de las cosas que más impresionan cuando lo ves, aparte del número y la intensidad de la protesta, es la diversidad de gentes que la componen. Son gente normal y corriente, gente con la que cada día te cruzas por la calle, no son héroes o personas superdotadas, son todos esos tú y yo que poblamos las calles. Niños, ancianos, mujeres, hombres, negros, blancos, católicos, ateos, musulmanes… todos están allí porque es a todos a quienes nos han robado, y nos siguen robando con total impunidad. No deja de ser curioso, y maravilloso también, que quien más ha hecho por difundir el funcionamiento asambleario y la autogestión tan propios del anarquismo haya sido un movimiento, la PAH, que centra su lucha en defender ¡la propiedad privada! Esa es la magia de 8la protesta que se está viviendo aquí y ahora: lo que importa no son las ideologías, sino las personas; no es la teoría la que la mueve, sino la práctica diaria; no son masas siguiendo a un líder, sino un movimiento ciudadano de base, un movimiento tremendamente comprometido que es consciente de lo que se está jugando y de la enorme fuerza que tiene. Estamos viviendo tiempos apasionantes, tiempos de recuperar el poder y la ilusión perdidos, tiempos de dar ese necesario paso al frente, de tender nuestra mano abierta, de salir a la calle con la cabeza alta, tiempos en los que tod@s debemos hacer algo porque tod@s podemos hacer algo. Esa es nuestra fuerza, esa y la que da el saber que no estamos solos.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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