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“Sexo por compasión”

Sexo_por compasion“Sexo por compasión”, la ópera prima de Laura Mañá, una de las directoras más fascinantes de este país, nos cuenta, en el tono tragicómico y surrealista del realismo mágico latinoamericano, una historia llena de amor, poesía y sabiduría. Es la historia de una mujer tan buena que hasta el cura se niega a confesarla porque es incapaz de tener algún pecado. Ella es la bondad, pero la bondad es algo para lo que, quizá, este mundo no está preparado. Por eso la abandona su marido, harto de no poder recriminarle nada, y se va del pueblo. Todo en ella es bueno, sano, perfecto. Demasiado bueno, demasiado sano, demasiado perfecto. No estamos preparados para vivir con la bondad. Y esa buena mujer, desesperada `por no poder pecar, por no poder ser como las demás, decide un día cambiar y dedicarse al pecado. Compasiva como es, no puede quedarse indiferente cuando un hombre con el corazón roto porque se mujer le ha abandonado, llega al bar donde trabaja y ella, con la única intención de ayudarle, se acuesta con él y le enseña lo que es el amor. Ese hombre sale totalmente transformado de ese encuentro. Se siente feliz, locamente enamorado de su mujer, con unas ganas tremendas de vivir y compartir la vida con ella. y, sin dudarlo, sale corriendo a buscarla para hacer las paces, para perdonarle todo, para amarla como nunca lo ha hecho. A ese hombre le sigue sexo_por_compasion_peliculaotro que le cuenta sus desgracias y ella, compasiva como es, también le entrega su amor, y a ese hombre le sigue otro y otro más. Se acuesta con todos. Hacen cola en el bar. Ellos quieren pagarle por sus servicios, pero ella no puede aceptarlo y les pide que, si quieren, den un donativo a la parroquia. Y así, sin pretenderlo, Dolores, esa buena mujer, se transforma en Lolita, una mujer que hace que todos los hombres de la comarca recuperen la ilusión y las ganas de vivir. Su forma de amar cura depresiones, devuelve la alegría y hasta arregla matrimonios. La felicidad vuelve a ese pueblo perdido en medio de ninguna parte donde todo era triste y gris. El color y las flores vuelven a las calles, la alegría a sus gentes, se vuelve a bailar, a cantar, a reír… Y todo por una buena mujer incapaz de decir no. Nadie sabe cómo calificar a esa mujer, si de santa o de puta. Su ternura, su capacidad de darse a los demás, su necesidad de 2amar, rompen todos los esquemas. Y si los hombres del pueblo son felices por encontrar en ella esa ternura y esa pasión que tanto han anhelado durante toda su vida, las mujeres también comparten esa felicidad con ellos y adoran a Lolita, porque esa mujer les ha devuelto a los hombres de los que se enamoraron. Ya no hay tristezas, broncas ni malos modos. Vuelven a ser aquellos hombres que, un día lejano ya, las amaron. La vuelta al pueblo del marido de esa mujer, sin embargo, trastoca ese idílico mundo. Sorprendido por los abrazos que todos le dan y el entusiasmo con el que le reciben, no tarda en enterarse de lo que ha sucedido en su ausencia. Los prejuicios y el orgullo le inclinan a creer que no es más que un cornudo; la realidad y el amor que siente por su mujer, a entender que no hay nada malo en lo que ella hace. ¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? ¿Dónde está la diferencia, el abismo que, en teoría, los separa? Esa es la tesis que, de una forma maravillosamente poética y llena de belleza, plantea “Sexo por compasión”, una película de las que te llegan dentro, muy dentro, una de esas obras maestras imposibles de olvidar.

guionista-directora-Laura-Mana-rodaje_EDIIMA20150318_0237_3Basada en un guion de la propia Laura Mañá, todo en “Sexo por compasión” es tremendamente original y bello, profundamente bello. La película, desde la misma concepción de su fotografía, es un homenaje al universo poético de Juan Rulfo. Muchos de sus planos nos recuerdan, irremisiblemente, a las fotografías del Méjico profundo del propio Rulfo, esos paisajes desolados donde el blanco y negro nos transporta a mundos solitarios y lejanos en los que espacio o tiempo no tienen razón de ser, porque nunca han existido. Y si la fotografía nos lleva al universo Rulfiano, qué decir de la historia en sí, una historia donde realidad y ficción se confunden porque, como en la vida, nunca han sabido que no eran lo mismo. El juego que hace Laura con el blanco y negro durante la película para expresar los sentimientos y el estado de ánimo de las juan-rulfo1gentes de ese pueblo sin nombre es, sencillamente, magistral. No me extraña que “Sexo por compasión” ganase el premio a la mejor película, el del público en el Festival de Málaga y otros muchos más. La sensibilidad de Laura se capta en cada plano, en cada posición de cámara y, sobre todo, en todas y cada una de las magistrales interpretaciones que vemos en la película. Como fantástica actriz que es, sabe sacar de todos sus actores y actrices lo mejor de sí mismos. Una inolvidable Elisabeth Margoni se pone en la piel de Dolores transmitiéndonos ese personal y fascinante universo de emociones que vive en su interior. Todo en ella es ternura, amor y belleza. Pepe Sancho, en el papel del marido, hace, sin duda, una de las mejores interpretaciones de su carrera. Mariola Fuentes también lo borda dando vida a una mujer que sueña con vivir la gran historia de amor que ha estado esperando durante toda su vida. Pilar Bardem, en el papel de una panadera de carácter fuerte por fuera y de enorme ternura por dentro, está sencillamente soberbia. Y, además, esta película nos hace el inmenso regalo de ver a Álex Angulo, aquel inolvidable Álex Angulo capaz de llenar la pantalla con una simple caída de ojos, con el gesto de una mano, con un silencio… Es imposible que la ternura que irradia su personaje no se apodere de todos los espectadores.

3Rodada en el interior del Méjico profundo, un Méjico que, deliberadamente, eligió Laura para rodar la película precisamente porque no lo conocía, se transforma en el desierto paisaje de cualquier pueblo de cualquier país de cualquier continente, porque el realismo mágico nunca ha sabido de países y fronteras, porque habita en ese no lugar al que pertenecemos tod@s. Trabajar con Laura es una experiencia maravillosa. He tenido la fortuna de hacerlo compartiendo secuencias con ella 8como actriz y también como directora en tres de sus películas. Mujer tremendamente sensible y pasional, es capaz de dotar a sus personajes de todos los registros que te puedas imaginar y de transmitir, como directora, una calma y una tranquilidad que, sin duda, sacan lo mejor que llevas dentro. “Ni dios, ni patrón, ni marido”, “Clara Campoamor, la mujer olvidada”, “Concepción Arenal, la visitadora de cárceles” o “La vida empieza hoy”, esa maravillosa historia del sexo en la madurez y la vejez, son películas que nadie se debería perder. La reivindicación del papel de la mujer, de la necesidad de lo femenino, son una constante en toda su filmografía. Su forma de combinar el drama con el humor más auténtico hacen de su cine un verdadero canto a la vida, al amor y a los sueños que todos tenemos derecho a vivir. La_vida_empieza_hoy-997272430-large1Sus películas son un abrazo, ese inmenso abrazo que tanto necesitamos tod@s, un abrazo a la vida, un abrazo que nos ayuda a levantar… ¿Qué sería de la vida sin ese abrazo, sin esa caricia, sin ese mirarse en silencio a los ojos y compartir nuestro mundo, todos nuestros mundos, con otra persona? ¿Qué sería de nuestra vida sin sexo, ese maravilloso sexo que nos hace volar y sentirnos vivos, intensa y maravillosamente vivos? ¿Qué sería de todo esto si no somos capaces de vivirlo, de compartirlo, de saborearlo y devorarlo con toda la fuerza y la ternura de nuestra pasión? Son esos instantes, los instantes caricia, los instantes abrazo, los instantes mirada, los que dan sentido a nuestras vidas. Y hoy, en este vacío mundo de la inmediatez y la superficialidad, esos instantes sin tiempo, esos instantes donde alcanzamos a sentir lo que de verdad somos, son más necesarios que nunca. Por eso las películas de Laura Mañá, esos cantos a la vida, a lo que somos y a lo que nunca deberíamos dejar de ser, son imprescindibles.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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