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Devolvámonos la democracia

euro_corona_spine_05Lo que la Unión Europea ha obligado a aceptar al gobierno griego de Syriza es el peor crimen que un político puede cometer: asesinar la democracia, y lo han hecho por “unanimidad” Sí, porque eso es precisamente lo que Merkel, Schäuble, Lagarde, Dijsselbloem y demás “demócratas” han hecho. Impulsados por un ánimo de venganza política, por un no querer permitir que se demostrara que existen otras políticas más allá del austericidio, por un descarado ánimo de dar un golpe de Estado en Grecia sacando a Tsipras del poder, han impuesto unas condiciones tan brutales, vergonzantes y agresivas que han acabado con la democracia griega y, por ende, con la europea. Por si había alguna duda ha quedado cristalinamente claro quién manda en Europa: los bancos. Repasar lo que la troika ha hecho con Grecia y, más especialmente con el gobierno de Tsipras, es repulsivo. Syriza llegó al poder hace poco más de cinco meses. Heredó un país endeudado hasta las cejas que llevaba cinco años soportando la austericida política impuesta por la troika, 2política que ha demostrado ser catastrófica para el pueblo griego. En una nauseabunda jugada política la troika impuso que la deuda privada que bancos, alemanes y franceses principalmente, tenían en Grecia se transformara, por arte de magia, en deuda pública, haciendo que, al ser el Estado griego el nuevo deudor, todos los ciudadanos griegos tuvieran que pagarla. Y para hacerlo les impusieron las draconianas medidas austericidas que han llevado al país a la bancarrota. De esta forma los bancos alemanes y franceses recuperaron las temerarias inversiones que su voraz ánimo especulativo les llevó a hacer. Poco o nada importaba que fueran inversiones fallidas pues la Unión Europea acudió rauda a dar miles de millones a Grecia bajo el eufemístico título de “rescate” y la cínica calificación de apoyo solidario para que, 1precisamente, pagara a los bancos. El dinero de los dos rescates que ha soportado Grecia no ha ido a los griegos, sino a los bancos alemanes y franceses. Todos eran conscientes de que las medidas de austeridad que la troika imponía a Grecia durante estos cinco últimos años llevaban a la economía griega a la quiebra, pero todos dejaron que la bola fuera haciéndose cada vez más y más grande. ¿Por qué? Porque la economía griega es pequeña, porque Grecia es prescindible, porque la vida de los griegos no le importa a nadie. Con Grecia la troika quería ejemplarizar, demostrar que nadie puede escapar a su yugo. La aparición de Podemos y de otros movimientos sociales que cuestionaban el sistema era la verdadera amenaza. Grecia era un precio barato para acallarlos. Esa y no otra es la razón que hay detrás de la brutalidad con la que la UE ha negociado con Grecia, del terrorismo que ha empleado insuflando el pánico o-IGLESIASTSIPRAS-facebookentre la población, interfiriendo descaradamente en la política interna de Grecia llegando a poner en tela de juicio la realización misma de un referéndum, esencia de toda democracia, y permitiéndose incluso presionar para que los ciudadanos griegos votasen “Sí” en lugar del “No” que pedía Syriza, ese “No” que defendía la dignidad de un pueblo y los valores sobre los que se sustenta toda democracia.

troika-triadaQue Pasok o Nueva Democracia, los equivalentes a PSOE y PP, que han gobernado en Grecia durante las últimas décadas, hubieran falseado la contabilidad helena para entrar en el euro pareció no importar a nadie. Como tampoco parece importarle a nadie que el euro esté intencionadamente diseñado para favorecer a las economías ricas en detrimento de las pobres. Entrar en el euro supone renunciar a una buena parte de la política económica de un país: la monetaria, que pasa a depender de lo que haga el Banco Central Europeo. Impide que puedas emitir moneda o que puedas devaluarla para incrementar tu competitividad como país. Renunciar a esas herramientas de política económica es renunciar a una gran parte de tu soberanía como país. Si se hace es porque tienes plena confianza en que tus socios cumplirán con todas esas bellas palabras que constan en sus tratados fundacionales en los que todo son ventajas para todos. Tanto es así que no está previsto ni siquiera el mecanismo de salida de un país del euro porque a nadie se le ocurrió que pudieran darse circunstancias que aconsejaran a un país a hacerlo o que a algún país pudiera llegar a interesarle hacerlo.

0,,18235932_303,00Y si permanecer en el euro implica la renuncia a la política monetaria, estar endeudado ha dejado bien claro que supone renunciar por completo al resto de tu soberanía como país: son otros, la troika y los bancos a los que defiende, quienes dictan la política económica, fiscal, laboral y hasta social del país que está endeudado. Las guerras de hoy ya no se ganan con bombas o misiles, sino con deuda e hipotecas. La deuda es hoy el arma infalible que puede derrocar gobiernos y acabar con la soberanía de los Estados. Y se hace de una manera escandalosamente fácil y criminal: obligan a los estados a convertir deuda privada en deuda pública aumentando su endeudamiento hasta límites que son impagables, impiden que el Banco Central Europeo financie a los Estados haciendo que financie a muy bajo interés a los bancos que son los que compran la deuda pública de los Estados por la que cobran intereses abusivos, y obligan, mediante los recortes, a que sean los ciudadanos de esos Estados quienes paguen la deuda, una troikadeuda que, en su mayor parte, nada tiene que ver con ellos. ¿Cómo lo hacen? Muy fácil, cerrando el acceso a los mercados a los Estados que quieren dominar. El caso de Grecia es paradigmático: una gran parte de su deuda se destinó a comprar armamento a empresas francesas y alemanas. Cuando el nivel de deuda ya era excesivo, obligaron al gobierno griego a convertirla en deuda pública. Con los mal llamados “rescates” le dieron a Grecia miles de millones pero no para que los destinase a cubrir sus propias necesidades, sino para pagar las deudas con las que los bancos franceses y alemanes habían financiado las compras del armamento a empresas francesas y alemanas. Prácticamente nada de los miles de millones que Grecia recibió fue a parar a los ciudadanos griegos. No contentos con eso, la Unión Europea deja de pagar a Grecia desde el 2014 las cantidades que le correspondían como socio de la Unión para provocar una crisis de liquidez. Las agencias de calificación, pertenecientes a los bancos, bajan la calificación de la deuda griega, los mercados hacen subir la prima de riesgo y las posibilidades de conseguir financiación internacional se limitan cada día más y más. Una economía como la griega depende del efe_20150713_125610089exterior para poder subsistir: necesita comprar petróleo que no tiene, etc. Si a esa economía le cierras el “grifo”, estás enviándola a la UCI. Y eso es precisamente lo que la troika viene haciendo desde hace años siguiendo un plan cuidadosamente planificado de antemano. Cuanto más aceptaba Tsipras más nuevos requisitos le imponía la troika. Lo del acuerdo de esta noche ha sido sangrante: le obligan a cambiar leyes en 72 horas, lo que implica que se aprueben sin siquiera discutirlas a nivel parlamentario, le obligan a ceder en garantía de pago de la deuda y del cumplimiento de sus compromisos instituciones y activos públicos como la red eléctrica, etc. que serán privatizados progresivamente… y todo esto para que, si los griegos han sido buenos y han hecho sus deberes, en otoño pueda empezar a negociarse un tercer rescate y a hablar, tan solo hablar, de una posible reestructuración de la deuda. Estas condiciones no se imponen ni a un país derrotado en una guerra.

VaroufakisEse es el entorno que se encontraron Tsipras y Syriza cuando, en Enero pasado, ganaron las elecciones. La tasa de crecimiento que tanto nos repiten que tenía Grecia cuando Tsipras llega al poder no era consecuencia de las medidas austericidas, sino de la condonación de deuda que tuvo anteriormente. Pero eso no lo dicen, deliberadamente lo callan. Ese es otro de los factores que entran en este diabólico juego: el papel de los medios de comunicación, fieles servidores de sus amos, bancos y fondos de inversión que defienden los intereses del capital y no los de la ciudadanía, que intoxican día sí y día también a la opinión pública mintiendo descarada e intencionadamente diciendo que los griegos vivían por encima de sus posibilidades, que no tienen sistema fiscal, etc. Que los hechos demuestren lo contrario (el sistema fiscal griego recauda tres puntos más de impuestos sobre PIB que la media de la UE y ocho más que España) poco o nada importa, la mentira está extendida y la gente se la cree. La tergiversación de los datos es terriblemente sencilla: nos cuentan que las pensiones en Grecia son desorbitadas porque suponen un 17% de su PIB, y callan que eso no se debe a que sean altas (de hecho la mayoría son más bajas que en España), sino a que las medidas de austeridad que han impuesto a Grecia durante los últimos cinco años han provocado que el PIB caiga por encima de un 25%.

No hay banco en el mundo que no haya reestructurado una deuda, que no haya hecho una “quita” (perdonar una parte de la deuda papavassileou-troikqpara recuperar el resto). ¿Por qué ese empecinamiento alemán en que el gobierno griego de Tsipras no pueda ni siquiera plantear la posibilidad de una quita o de una reestructuración alargando su plazo de vencimiento? ¿Por qué esa amenaza constante de salida de Grecia del euro (“Grexit”)? ¿Por qué no permitir que el BCE financiara a Grecia mientras durasen las negociaciones en lugar de cerrarles el grifo obligándoles a cerrar los bancos y a establecer un “corralito”? Qué triste, pero qué clarificador también, es ver llenarse la boca de críticas al corralito griego a nuestros políticos, nuestros prohombres y nuestros patriotas de bandera que, precisamente, son quienes se han llevado el dinero a Suiza, como han hecho todos los millonarios griegos.

syriza-ziprasDuele, y mucho, ver que Tsipras ha tenido que aceptar este cruel chantaje. Si lo ha hecho supongo que es porque no ha tenido otra alternativa. Putin y los chinos le habrán cerrado la puerta por miedo a enfrentarse con su mayor socio comercial, la Unión Europea, y sin liquidez no tenía tiempo para implementar una salida del euro y de la Unión Europea porque, la verdad, visto lo visto, dudo mucho que merezca la pena seguir en una UE donde solo los ricos y la derecha más rancia tienen derechos y los demás solo obligaciones. No tiene que haber sido fácil ni agradable para Tsipras negociar solo contra todos esos buitres. Me imagino que estará destrozado syriza_0212física y anímicamente. Desconozco lo que habrá tenido que escuchar y tragar, como también desconozco todos los secretos que se esconden detrás de lo que vemos, pero si estuviera en su lugar, lo que me pediría el cuerpo, por coherencia y por dignidad, sería volver a convocar a los griegos, pero esta vez no en referéndum, sino en unas nuevas elecciones. Sí, yo dimitiría explicando que ha sido imposible alcanzar un acuerdo mínimamente digno con la UE y defendiendo un programa que incluyera la salida del euro, de la UE y el impago de la deuda. Dejemos decidir a los griegos, devolvámosles su soberanía, devolvámonos la democracia.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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