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Canción protesta, un necesario y actual grito de libertad

247183800__275x250Fueron la voz de los sin voz, la voz que gritaba nuestra rabia y todos nuestros sentimientos, el desgarrado grito que nos unía frente a ese mundo que ni entendíamos ni queríamos, la ternura en el silencio, la caricia de un abrazo, el calor de esa mirada cómplice con la que, clandestinamente, nos cruzábamos, la mano que coge tu mano, el anónimo paso que camina junto al tuyo… La voz de los cantautores, de lo que llamaron canción protesta, fue eso, todo eso, y mucho más. Escuchar cualquiera de aquellas canciones te transporta a un tiempo en el que creíamos que podríamos cambiar el mundo, en el que sabíamos que no estábamos solos, tiempo de lucha y compromiso, tiempo de amor, tiempo de sueños… Escucharlas ahora, desde la insoldable distancia de lo vivido, te recuerda que no has muerto, que sigues estando vivo, que lo que creías no estaba equivocado, que sigues teniendo la capacidad de amar y de emocionarte, que, aunque no hayas cambiado el mundo, al menos has luchado para que él no te cambiara a ti, y te hace sentir que aquella mariposa que volaba en tu interior cuando escuchabas estas canciones vuelve a volar de nuevo, vuelve a regresarte, a levantarte, a recordarte que el camino sigue ahí, enfrente, esperando a que te atrevas a recorrerlo.

musi2Ver que gente joven que no vivió aquellos tiempos se emociona al escuchar estas canciones te hace sentir comprendido y querido. Te recuerdan que aquella locura valió la pena, que lo que no tiene remedio es esta cordura. Reconforta sentir que, más allá de las generaciones y el tiempo, hay valores que prevalecen, sueños que no duermen, almas que son capaces de entender que vivir es dar, que amar es no morir…

A veces, cuando ves cómo está hoy la cultura en este país o cuando oyes esas voces que critican a los que toman partido y se mojan, me vienen a la cabeza estos profundos versos de Celaya que tan bien musicó Paco Ibáñez recordándonos que la poesía es un arma cargada de futuro…

No deja de ser significativo que una alternativa política nueva como Podemos que viene para intentar acabar con este sistema podrido y moribundo, haya hecho suya S´estaca, uno de los himnos que mejor representaron lo que fue la lucha contra el franquismo. Por desgracia es una canción que vuelve a estar tan actual como entonces.

Las canciones que cantaban nuestros cantautores y que hicimos nuestras se convirtieron en himnos de ese otro mundo que es posible, de ese otro mundo que vendrá aunque sabemos que nosotros nunca llegaremos a verlo, de esa alternativa en la que nazca el hombre nuevo, en la que todos y todas tengamos nuestro lugar, en la que nadie sea ignorado, marginado o perseguido. Pocas canciones, himnos, como el canto a la libertad de Labordeta han expresado lo que esa lucha y esa alternativa significan.

2Los cantautores y la canción protesta no fueron un fenómeno aislado de nuestro país, todo lo contrario. En EEUU la crisis del 29 lanzó a las carreteras a cantautores como Woody Guthrie, Pete Seeger y tantos y tantos otros. Y a ellos les siguieron otros como Bob Dylan, Joan Baez, y tantos y tantos más. Sus canciones son canciones del pueblo, de la gente, canciones recogidas en las carreteras solitarias o cantadas por vagabundos perdidos en trenes que no llevaban a ninguna parte… El auge que los cantautores y cantautoras tuvieron en los sesenta y los setenta nunca se ha vuelto a repetir. Eran tiempos de cambio, tiempos en los que creíamos que podríamos cambiarlo todo, tiempos de revueltas y revoluciones, tiempos de sueños y utopías. No pudimos cambiar el mundo, nos lo impidieron con su represión o adormeciéndonos con su estado del bienestar. Quizá, conscientes de eso, hoy que se tambalea el estado del bienestar, aprueban a toda prisa las leyes más represivas desde la muerte de Franco.

Uno de los cantautores norteamericanos más representativos fue Pete Seeger y su “¿Dónde han ido todas las flores?” sin duda fue uno de los himnos pacifistas más universales, como lo fue también Bob Dylan y su “A Hard rain´s A gonna fall”, cuya letra, hoy, más de cincuenta años después de haber sido compuesta, sigue más actual que nunca:

“Oh, ¿dónde has estado,
mi querido hijo de ojos azules?
¿dónde has estado,
mi joven querido?.

He tropezado con la ladera
de doce brumosas montañas,
he andado y me he arrastrado
en seis autopistas curvadas,
he andado en medio
de siete bosques sombríos,
he estado delante
de una docena de océanos muertos,
me he adentrado diez mil millas
4en la boca de un cementerio,
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

Oh, ¿y qué viste,
mi hijo de ojos azules?
Oh, ¿qué viste,
mi joven querido?.

Vi lobos salvajes alrededor
de un recién nacido,
vi una autopista de diamantes
que nadie usaba,
vi una rama negra
goteando sangre todavía fresca,
vi una habitación llena de hombres
cuyos martillos sangraban,
vi una blanca escalera
cubierta de agua,
vi diez mil oradores
de lenguas estaban rotas,
vi pistolas y espadas
en manos de niños,
y es dura, es dura,
es dura, y es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

Bangladeshi-refugees¿Y qué oíste,
mi hijo de ojos azules?
¿Y qué oíste,
mi joven querido?.

Oí el sonido de un trueno,
que rugió sin aviso,
oí el bramar de una ola
que pudiera anegar el mundo entero,
oí cien tamborileros
cuyas manos ardían,
oí diez mil susurros
y nadie escuchando,
oí a una persona morir de hambre,
oí a mucha gente reír,
oí la canción de un poeta
que moría en la cuneta,
oí el sonido de un payaso
que lloraba en el callejón,
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es dura la lluvia que va a caer.

Oh, ¿a quién encontraste,
mi hijo de ojos azules?
¿Y a quién encontraste,
mi joven querido?.

bob_dylan_freewheelinEncontré un niño pequeño
junto a un pony muerto,
encontré un hombre blanco
que paseaba un perro negro,
encontré una mujer joven
cuyo cuerpo estaba ardiendo,
encontré a una chica
que me dio un arco iris,
encontré a un hombre
que estaba herido de amor,
encontré a otro,
que estaba herido de odio;
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer.

¿Y ahora qué harás,
mi hijo preferido?
¿Y ahora qué harás,
mi joven querido?.

Voy a regresar afuera
antes que la lluvia comience a caer,
caminaré hacia el abismo
del más profundo bosque negro,
donde la gente es mucha
y sus manos están vacías,
donde el veneno
contamina sus aguas,
donde el hogar en el valle
encuentra el desaliento de la sucia prisión,
y la cara del verdugo
está siempre bien escondida,
donde el hambre amenaza,
donde las almas están olvidadas,
donde el negro es el color,
y ninguno el número,
bob_dylan_2y lo contaré, lo diré, lo pensaré
y lo respiraré,
y lo reflejaré desde la montaña
para que todas las almas puedan verlo,
luego me mantendré sobre el océano
hasta que comience a hundirme,
pero sabré bien mi canción
antes de empezar a cantarla,
y es dura, es dura,
es dura, es muy dura,
es muy dura la lluvia que va a caer”

VictorJara1Latinoamérica fue cuna de muchos cantautores inolvidables: Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Facundo Cabral, Víctor Jara, Daniel Viglietti… y, cómo no, Violeta Parra. Durante los últimos años del franquismo los cantos que venían de allá nos hablaban de revolución y libertad. Los convertimos en himnos. Ver como las dictaduras fascistas se auparon al poder en Chile o Argentina hizo que todavía considerásemos más nuestros las canciones que cantaban aquellas gentes a las que tan bien entendíamos y con quienes tanto teníamos que compartir.

Enrique RuanoLa canción protesta fue un canto universal hecho en todos los países y en todas las lenguas. Los cantautores que eligieron el catalán fueron una de las avanzadillas de la canción protesta de los años 60 y 70. El público entendió rápidamente el potencial de la protesta y las reivindicaciones que ofrecía la canción y , sin dudarlo, la hizo suya. Son innumerables los autores y las canciones emblemáticas de aquellos años. El “Que volen aquesta gent” de María del Mar Bonet es un desesperado grito en homenaje a Enrique Ruano, joven estudiante muerto en Madrid durante una detención policial de madrugada en su casa. Cayó por una ventana. Nunca se aclaró si se tiró huyendo o lo tiraron. Lo único que se sabe es que murió y que sigue vivo en el corazón de todos los que vivimos aquel caso.

Y el euskera también ha sido, y es, un idioma fecundo para los cantautores. Uno de ellos, Mikel Laboa, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad y la justicia.

al-alba-750x410Fueron muchas las formas que los cantautores y las cantautoras tuvieron que explorar para huir de la censura. Serrat, Luis Pastor, Raimon y muchos más sufrieron la censura franquista. Aute con su inolvidable canción “Al alba”, hizo creer al censor que estaba cantando una canción de amor cuando lo que era es un desgarrado grito en favor de los últimos cinco fusilados del franquismo. Escuchar esta canción es un grito de libertad y un emocionado recuerdo a todos los que cayeron luchando por hacer de este mundo algo mejor.

Y qué mejor que la voz de Mercedes Sosa con el “Solo le pido a Dios” para resumir lo que fue y sigue siendo la canción que estos cantautores aprendieron en las plazas, en las calles, en las cárceles luchando hombro con hombro. Sin pretenderlo compusieron la banda sonora de la vida de millones de personas que creímos, y algunas seguimos creyendo, que otro mundo no solo es posible, sino que ya es imprescindible. Pero la canción protesta no ha muerto ni es algo del pasado. Sigue viva, nuevas voces nacen cada día. A veces toma nuevas formas, como el rap, otras como las de Lucía Socam, Pedro Pastor, Rojo Cancionero o tantos y tantos otros siguen por los caminos que abrieron los de los años 60 y 70…

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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