homeless-black-and-white-portraits-lee-jeffries-2Vienes de lejos, de más allá de cualquier mundo. En tu mirada todavía hay sueños, rotos sí, pero sueños de quien mira un mundo que no entiende, un brutal mundo que le niega, que le ignora y le margina. Y, más allá de lo que ves, tras esa mirada que desnuda almas, se esconden los sueños de lo que fuiste, de lo que podías haber sido, de lo que nunca te dejaron ser, de lo que jamás renunciarás a ser… Y no te rindes, resistes, te levantas cada vez que te tiran o te machacan porque sabes que vivir es resistir. En tu mirada hay dignidad, la dignidad del que se sabe solo, del que siente, intuye y es, del que nunca dice no puedo más y aquí me quedo. Hace ya tiempo que la alegría no pasa junto a ti. Te olvidó. Eres un olvidado, un simple nadie que por no salir no sale ni en las estadísticas. ¿Domicilio? El mundo. ¿Profesión? Vivir. ¿Edad? La de los muertos. Poco importa dónde estás o de dónde eres. Menos aún adónde vas. La dignidad, como la soledad, nada sabe de fronteras ni de mapas. Nacido de lo más hondo de la tierra,  peregrino de mundos que no existen, tú sigues caminando, mirada al frente, mano tendida. Eres camino, dignidad y encuentro. En tus ojos no hay rabia, odio o ira, porque tu corazón es limpio y sincero. En tus arrugas habita el frío de la noche, la desolada luz de tus días, el profundo silencio de la razón degollada. La vida te ha hecho espejo, un espejo de almas capaces de reencontrarse a sí mismas al calor de tu mirada. No llevas nada porque nada te queda, nada te han dejado, nada te han permitido. Y por eso eres libre. Tú sueñas con cambiar el mundo mientras los que te rodean sueñan con pagar su hipoteca. Tú no tienes hipoteca, nunca te has dejado hipotecar. ¡Que se queden su cordura!

Manos que desarman, manos que aman, manos que luchan. Y también manos que acarician, que abrazan, que cambian el mundo. Eres mujer de la tierra, del río y del viento, mujer campesina que amamanta mundos por nacer y niños que ya han muerto. El es grande, va armado, tiene un fusil. Pero eso a ti no te importa porque tú tienes la razón. Eres razón, esperanza y razón. Empeñados en robarte hasta los sueños no entienden que sin ti no hay nada, que sin tu amor todo muere. Tú, que has dado tantas vidas, que has amamantado a tantos niños, que has llorado por tantos compañeros, Protesta O´Yep 1998tú eres esa mujer sin nombre que, cada noche, bajo cada estrella, parirá un mundo nuevo, un mundo donde quepamos todos y todas, donde tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades, donde nacer no sea morir ni vivir sobrevivir. En tu vientre anida ese mundo que vendrá, que tú traerás y amamantarás para que crezca fuerte, sano y pueda cobijarnos en paz y en libertad. Eres mujer nacida de la tierra, eres tierra. Eres mujer nacida del agua, eres agua. Eres mujer nacida del viento, eres viento y por eso, porque eres tierra, agua y viento solo tú serás capaz de encender el fuego que nos caliente, la luz que nos ilumine. Necesitamos un mundo nuevo, tu mundo, ese mundo donde callen las armas para dejar hablar a los corazones, donde el abrazo y la caricia sustituyan al golpe y al puño, un mundo donde amar no sea delito, donde soñar no esté proscrito, donde vivir no sea un privilegio. En mis manos, junto a las tuyas, encontrarás la fuerza y la ternura que ayudarán a ese mundo nuevo a nacer. Está ya aquí, asomando. Tus contracciones, como tambores de paz, resuenan por todos los confines del planeta.

Ulises de lejanas tierras que navegas en el tormentoso mar de la muerte y la injusticia. Vencedor de mil batallas, hacedor de mil sueños, caminas firme hacia el futuro que te han robado, hacia ese futuro que te niegan día tras día y eternidad tras eternidad. Dejaste a los tuyos atrás para partir en pos de un mundo donde no morir. No tienes equipaje, eres ave de vuelo ligero y libre. Atrás quedan penurias y desiertos, atrás queda el hambre y la miseria. Frente a ti ese nuevo mundo que te niega la entrada. Ese mundo no te quiere, te ve como un peligro, como una amenaza. ¿Tu delito? Haber nacido inmigrantesen el Sur. ¿Tu falta? Ser negro. ¿Tu crimen? Ser pobre. En tus ojos hay tristeza, la infinita tristeza del mundo, pero también hay esperanza, porque sabes que no hay valla que el hambre no pueda saltar, que no hay océano que la sed de justicia no pueda cruzar, que no hay prisión que pueda encarcelar a quien se sabe libre. Puede que tú caigas, que no llegues a entrar en ese nuevo mundo, pero sabes que otros como tú vendrán, que tus hijos derribarán los muros de estas prisiones, que tus nietos construirán ese mundo donde cabemos todos. Has dejado atrás lo que más querías, frente a ti un mundo diferente al que creías te cierra la puerta. Personas que hablan una lengua que no entiendes te golpean, te detienen y te condenan. Las leyes de aquí niegan lo que es justo. Te niegan. Te asesinan. Tus ojos claman justicia, gritan libertad. Nadie te ve, nadie quiere oírte. No tienes la culpa de haber llegado a un mundo sordo y ciego, a un mundo que niega el derecho a vivir, a ese mundo nuestro que, sin siquiera saberlo, se destruye a sí mismo al negarte a ti, a lo que representas, a la esperanza que traes a hombros, a ese soplo de aire nuevo que necesita para no morir ahogado. Dicen que vienes a robarnos el trabajo. Pero quienes lo dicen son quienes nos lo han robado. Dicen que no hay dinero para todos. Pero quienes lo dicen son los que nos lo han robado todo. Por favor, no dejes de venir, de cruzar desiertos y saltar vallas, de ser quien eres. Necesitamos tu esperanza, tu fuerza y tu determinación. Nos va la vida en ello, aunque ni siquiera lo sepamos.

Ahí estás, con el futuro entre tus manos. Aferrada a un lápiz con el que construyes tu vida, nos miras desde lo más hondo de la sabiduría de tu infancia. 3Estás aprendiendo a leer y a escribir, a vivir la vida, a ser feliz. En esas letras que pintarás en tu cuaderno blanco habitarán los sueños y la poesía, esos sueños y esa poesía que te harán libre. Como los tuyos, ocultas tu rostro tras un pañuelo, un bello pañuelo rojo. Como los tuyos, nos muestras otro mundo, un bello mundo rojo y negro donde todo es de todos, donde nadie es  más que otro, donde no es más rico quien más tiene sino quien más da. La selva lancandona que te vio nacer amamanta tus sueños, esos sueños de paz y libertad que construyes con tus compañeros zapatistas. Sois una luz en el mundo, esa luz necesaria que nos enseña que otro mundo es posible, que hay alternativas, que los ciudadanos están por encima de los mercados, de los bancos y de sus políticos, esa luz que ilumina el tiempo que vendrá. Y tú lo estás haciendo. Ahí, sentada en tu escuela. Lápiz en mano estás abanando ese pequeño fuego que nos calienta a todos y a todas. Y ni siquiera lo sabes. Hay tanta ingenuidad en tu mirada, tanta grandeza. Todo en ti es esperanza, luz y esperanza…

Mar de manos, manos abiertas y limpias que construyen lo que vendrá. Vuelan las palabras, revolotean los sueños y nacen las sonrisas, las sonrisas de quienes saben que algo nuevo está llegando. Venís de lejos, de más allá del silencio. Estáis muy cerca, unidas, a nuestro alrededor, inundándolo todo. Traéis la esperanza, la imparable esperanza de quienes anhelan justicia y libertad. Ahí, sentados, alzando vuestras manos, estáis 7construyendo un mundo nuevo, un mundo donde el ser humano es el centro, donde la palabra cobra sentido, donde, uno a uno, caen los muros de la indiferencia, la injusticia, la desigualdad y la pobreza. Habéis convertido Sol en una sala de partos. Os habéis convertido en ginecólogas,enfermeros, celadoras y padres parturientos. Todo es posible en este mundo que alumbráis. Hartos de injusticias, desahucios, recortes y rescates, habéis tomado las calles y las plazas para gritar que hay un mundo nuevo, que otro mundo es posible, Y son vuestras manos abiertas, tendidas a quien las pueda necesitar, las que están construyéndolo. Es tiempo de soñar, tiempo de vivir. No es tarde, el tiempo es nuestro y es nuestro tiempo. Alguien acampó en una plaza. Alguien le siguió. Alguien siguió a ese alguien, y a ellos les siguieron muchos más…  Hoy somos millones los que estamos construyendo el mundo nuevo. En Madrid,  París, Atenas o Nueva York se alzan, juntas, millones de manos libertadoras. No hay líderes ni banderas. Solo nosotros, los amos de nuestro destino. Atrincherados tras sus leyes y sus cárceles, pertrechados con sus armas, asisten impotentes y atónitos al parto de este nuevo mundo. Nada ni nadie lo puede parar. Es la razón la que ha tomado las calles. Y es la dignidad, la dignidad de todas y todos, la que se yergue solidaria y altanera para gritar ¡BASTA YA!

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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