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“CIUTAT MORTA”, poeta muerta

cartell_ciutat-morta_digital4 de febrero de 2006. De madrugada. Hay una fiesta en una casa okupada en la calle Sant Pere Mès Baix de Barcelona. La guardia urbana interviene para pedir identificaciones. Se produce un alboroto. Muchos jóvenes de estética antisistema están en la calle. La policía carga. Empiezan a caer objetos desde las ventanas del edificio. Uno de ellos, una maceta, da en la cabeza de uno de los agentes que cae al suelo inconsciente. Los demás policías empiezan a detener a quienes tienen más cerca. Siete jóvenes son detenidos. Tres de ellos son sudamericanos. Les llevan a comisaría y les torturan. El alcalde de Barcelona, Joan Clos, declara públicamente que el agente herido por la maceta arrojada desde una ventana está en coma. Pero de pronto, sin que se sepa por qué, la policía cambia la versión y dice que fue una piedra arrojada por los jóvenes desde la calle la que impactó en la cara del agente y que, al caer de espaldas, se fracturó la base del cráneo. Uno de los tres sudamericanos detenidos es acusado de haber tirado esa piedra. Se llama Rodrigo Lanza. Tiene 21 años. De nada sirve que él proclame su inocencia. De nada sirvieron los testimonios de cuatro médicos forenses demostrando que era imposible que una piedra tirada a la cara del agente le hubiera hecho caer de espaldas, y sobre todo, si esa piedra no deja marca alguna en su frente. Ciutat Morta_revRAmbla04 copiaEn el juicio, el testimonio de los policías vale más que su palabra y la de los forenses y, sin más prueba que el testimonio de esos policías, es condenado a cuatro años y medio de cárcel. El abogado recurre la sentencia, que llega al Supremo, y la condena es ampliada a cinco años. Los ha cumplido íntegramente rechazando las propuestas que reiteradamente le hicieron para que se declarase culpable a cambio de beneficios penitenciarios y reducción de pena. Aquella fatídica noche del 4F no solo fueron detenidos estos siete jóvenes. Una pareja que iba en bicicleta sufrió un accidente en una calle cercana. Una ambulancia les recogió y los llevó al Hospital del Mar. Allí coincidieron con los policías que habían llevado a varios detenidos a que les curasen las heridas. Uno de ellos, al ver el corte de pelo de la chica, la identifica como participante en los altercados de la casa okupa y la acusa de haberle arrojado una valla que le ha producido un hematoma en el tobillo. De nada sirve de nuevo que ella diga que ni siquiera había estado allí, como de nada sirvió tampoco en el juicio el testimonio del conductor de la ambulancia. El propio alcalde de Ciutat-morta_ARAIMA20140329_0172_5Barcelona había dicho en una entrevista que la causa del estado tetraplégico que sufría el agente que recibió el golpe en la cabeza era una maceta arrojada desde lo alto y que había informes policiales que lo confirmaban. La defensa pidió que se incluyese ese testimonio como prueba. La jueza no lo admitió. La chica fue juzgada por la misma jueza y los mismos jueces de la Audiencia Provincial que Rodrigo y condenada a tres años de prisión. Era la misma jueza que se negó a admitir la denuncia por torturas que Rodrigo presentó contra los policías que le detuvieron. Amnistía Internacional denunció que Rodrigo solo pudo acceder a la identificación de los policías 18 meses después de las torturas y que solo pudo verlos en fotografías en blanco y negro. El 26 de abril de 2011, estando de permiso carcelario en su casa, la chica se suicidó arrojándose por una ventana desde un séptimo piso. Se llamaba Patricia, Patricia Heras. Estudiaba filología y era poeta. Tenía 36 años. Seis meses después dos agentes de la guardia urbana de Barcelona fueron condenados en firme a penas de prisión e inhabilitación por haber torturado en septiembre de 2006 a un joven negro y haber falsificado pruebas en un burdo montaje policial que el juez descubrió. Sus nombres son Víctor Bayona y Bakari Samyang. Son los dos guardias en cuyos testimonios se basaron la jueza de instrucción, Carmen García Martínez, y los tres magistrados de la sección 8 de la Audiencia Provincial de Barcelona, Jesús Barrientos Pacho, Carlos Mir Puig y Jesús Navarro Morales, como única prueba, para condenar a Patricia, a Rodrigo y a los siete jóvenes más. Ellos, con su condena, son culpables de esta injusticia, como lo son también el jefe de información de la guardia urbana (policía municipal), que redactó ese Rodri2dos informes e hizo desaparecer el primero, el alcalde Joan Clos, que calló y miró a otro lado, Jordi Hereu, concejal de seguridad y tantos y tantos otros… A pesar de esa condena de prisión e inhabilitación, ni Víctor Bayona ni Bakari Samyang han ido a la cárcel, ni serán inhabilitados. No entrarán en prisión en tanto el gobierno decida si les indulta o no, y, en una resolución instantánea y sorprendente, han sido prejubilados con 34 y 38 años respectivamente. La pensión que cobrarán hasta su muerte está entre 1.600 y 1.800 euros mensuales. Esta historia que muestra la perversión a la que el sistema puede llegar para acabar con quien considera sus enemigos, aunque simplemente sea por su forma de vestir o su estética, ha sido recogida en un documental que ha ganado la biznaga de plata en el festival de cine de Málaga y el premio del público en el de San Sebastián. Es una película valiente y sincera que busca que se sepa la verdad de esta barbarie institucionalizada y que sus culpables paguen por lo que hicieron. Su título CIUTAT MORTA. No te extrañe no saber nada o casi de ella porque la mayoría de los medios de comunicación, en una actitud vergonzosa y cobarde como tantas, han silenciado este caso todo lo que han podido.

Parece mentira que hechos así puedan pasar en una ciudad como Barcelona, que atropellos como este sucedan en pleno siglo XXI en nuestro
14283344351_efe629fda5_bautoproclamado democrático país, pero es la verdad. Barcelona, como tantas otras, es una ciudad víctima de unos políticos títeres de quienes en verdad detentan el poder, y que es secuestrada a la ciudadanía para convertirla en un parque temático para turistas. Los beneficios de la especulación son demasiado jugosos como para no caer en la tentación. En febrero de 2006 Barcelona acababa de estrenar su “ordenanza de civismo” encaminada a convertir la ciudad en un parque de atracciones para cruceristas y turistas. La historia del 4F es la historia de la violencia extrema del sistema contra quienes, aunque solo sea por su indumentaria o por su estética, considera que están en contra de él. Es una historia de racismo y de clasismo. En la España de hoy, y eso que aún no han aprobado la Ley Mordaza, puedes ser condenado a años de cárcel simplemente por llevar el pelo cortado a lo punki, llevar rastas o parecer un “perroflauta”. La historia del 4F solo es un paso más en la criminalización voluntaria, intencionada y consciente que el sistema hace de 26052010225los movimientos okupas y libertarios a los que, con la inestimable ayuda de los medios de comunicación califica alegremente de terroristas. ¿Por qué esa insistencia en asociar la palabra terrorismo a la palabra anarquismo? Los políticos y los medios de comunicación siempre hablan de “terrorismo anarquista”, pero nunca usan ese calificativo con los grupos ultras, o para referirse a la tortura que, como tantas instituciones internacionales han denunciado, se produce de manera no aislada y, sistemáticamente, no se investiga. Patricia Heras ni siquiera era anarquista. Era una chica Queer a la que le gustaba la estética gótica que, simplemente, homenajeaba a su idolatrada Cindy Lauper. Llevar el pelo rapado con dibujos cuadrados fue suficiente para que injustamente la condenaran a tres años de cárcel. Según la Real Academia de la Lengua, terrorismo es una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. ¿No es acaso terrorismo el uso de la tortura, la prevaricación de los jueces o la imposición de leyes como la ley mordaza que criminalizan la protesta? ¿Quiénes son los terroristas?

La iniciativa “DESMONTAJE 4F” lleva años luchando porque se haga justicia. Nadie podrá devolverle la vida a Patricia, ni a Rodrigo los cinco años imagespasados en prisión, pero es necesario que se conozca la verdad, que exista reparación y que se haga justicia con todos los condenados arbitrariamente en el caso 4F. En cualquier país civilizado el hecho de que los dos policías sobre cuyo testimonio se condenó a estos jóvenes hayan sido hallados culpables de torturas, falso testimonio y falsear un atestado, habría hecho que se reabriera automáticamente el caso del 4F y que la fiscalía hubiese actuado de oficio. Solo el hecho de que el joven negro al que torturaron fuese hijo de un diplomático de Trinidad Tobago, de clase alta, y no uno de los pobres inmigrantes que arriban a este país con el hambre por equipaje, hizo que el juez creyera en él y desconfiara de aquellos policías. documental-deberia-ganado-premio_PLYIMA20140428_0004_1La jueza que juzgó a los jóvenes del 4F les condenó de antemano solo por su aspecto, por lo que representaban, y no les dio la menor oportunidad de defenderse. Cuando Rodrigo denunció torturas y malos tratos aquella jueza le respondió: “Aunque me trajera cien testimonios como el suyo, yo siempre creería a la policía”. ¿Qué debe pensar ahora esa jueza? ¿Qué debe pensar tras saber que esos policías a los que creyó y sobre los que juzgó y condenó a inocentes eran corruptos y torturadores probados? ¿Qué deben pensar los tres jueces que condenaron a Rodrigo a pasar cinco eternos años en prisión basándose en aquellos testimonios? ¿Qué deben pensar al ver que su injusticia acabó con la vida de Patricia? y, ¿Qué debemos pensar nosotros, los ciudadanos, cuando vemos que todos ellos, desde el primero al último, tienen impunidad y no les va a pasar nada?

CIUTAT MORTA es un documental realizado por Xavier Artigas y Xapo Ortega dentro de la labor que están llevando a cabo desde su productora Artigas-Ciutat-ANA-BELEN-FERNANDEZ_ARAIMA20140330_0170_40METROMUSTER, que tiene por objetivo, entre otros, “contribuir al cambio social a través del empoderamiento de todo tipo de comunidades y colectivos en lucha, formas alternativas de entender los espacios de convivencia y la recuperación de la memoria histórica” Se pudo realizar gracias al micromecenazgo y a la colaboración del semanario La Directa y de la Comisión del Audiovisual del 15M de Barcelona. El cine, como el teatro y la cultura, deben ser el reflejo de lo que pasa en nuestra sociedad, la denuncia de las injusticias, la profunda reflexión de lo que nos está pasando, y debe tender a sensibilizar a la sociedad hacia todo aquello que no ve o no le dejan ver, todo aquello que le esconden o silencian, todo aquello que no quieren que veamos ni sepamos. En una sociedad en la que los medios de comunicación están dominados, directa o indirectamente, por quienes detentan el poder, es más necesario que nunca que el arte ocupe ese lugar de reflexión y denuncia que METROMUSTER defiende.


Realizar este documental ha sido una tarea dura y larga. Muchos han sido los obstáculos y los miedos que ha habido que vencer. A pesar de los Via-Laietana-Cinema-Patricia-Heras_EDIIMA20130608_0341_5premios que ha obtenido, ha sido ninguneado sistemáticamente por los medios de comunicación. Incluso su pase en televisión se ha visto rodeado de dificultades y polémicas. Tras meses y meses de dar largas, la televisión oficial catalana pretendió dejarlo sumido en el olvido. Solo la decidida interpelación parlamentaria hecha por el diputado David Fernández en el Parlament de Catalunya ha obligado a que TV3 se comprometa a emitir la película antes de que acabe el mes de enero de 2015. CIUTAT MORTA se estrenó en Junio de 2013 en Barcelona. Para su estreno eligieron un céntrico cine de Barcelona que lleva años abandonado. Lo okuparon y lo rebautizaron con el nombre de Cine Patricia Heras. Aquí tienes las imágenes de ese estreno.

Nada como escuchar el testimonio personal de quienes sufrieron esa injusticia para entender verdaderamente el sufrimiento y el horror que ha provocado. En esta entrevista Rodrigo cuenta cómo fue su detención, su periplo judicial, sus años en prisión…

205300_217351_2008930069837_1441No quiero acabar esta entrada sin darle también la palabra a Patricia. Ella tenía un blog, un blog al que, premonitoriamente, bautizó como POETA MUERTA. En él, dos años antes de morir, escribió una entrada en la que contaba cómo había sido su detención y la impotencia que sintió ante aquella injusticia. Quiero que sean sus palabras las que despidan esta entrada y resuenen en la memoria de todos los que la llevaron a tomar la decisión que ella tomó:

Tras relatar su accidente de bicicleta y cómo fue trasladada junto a su amigo Alf al hospital del Mar, cuenta con detalle el momento de su detención a manos, precisamente, de los policías cuyo testimonio bastó para que la condenaran: “Salgo del baño rauda y distraída, no sea que me vayan a llamar, y me doy de bruces con tres o cuatro urbanos y tres chicos detenidos y esposados de cara a la pared. Me siento allí a esperar y los miro a todos con cierta curiosidad, los detenidos son jóvenes, tienen pinta de punkies y están bastante desaliñados, sucios y ensangrentados, podrían haber hecho cualquier cosa. Y en los urbanos me fijo poco porque no me molestan para vivir, y perdida en estas tesituras ando cuando levanto la vista y veo al anciano senil hacerme señas para que me acerque. Imagino que estaba algo incomoda porque me levante y me fui a mi antiguo asiento sin rechistar. Allí encuentro la enorme bufanda verde de Alf, que ahora está llena de sangre, y cuando la tengo bien agarrada entra un urbano y me ordena que salga fuera otra vez, me levanto con la bufanda en las manos y la dejo en un asiento junto a mí.

Hoy salí sin mi mini mochila, las navidades fueron muy duras y ha sufrido bastantes desperfectos, así que el urbano me chilla que me vacíe los enormes bolsillos de mi tres cuartos negro y le enseñe el contenido, y muy tranquilamente saco mi tabaco de liar, dos mecheros, los guantes, la cartera, mis llaves de casa, las dos mil llaves de Alf, su tabaco de liar, varios flyers, y el móvil…me hace gracia que me registren, me resulta curiosa la situación, me lo tomo con humor.

patri2Cuando saco el móvil el madero más grande, el rubio de ojos claros con pinta de nazi, me ordena de muy mala leche que le ponga el menú principal para ver mis mensajes. Comienzan a preguntarme qué me ha pasado, de dónde vengo, con quién, y me piden la documentación, les contesto y replico que pueden leer sin problemas los mensajes del móvil, no tengo nada que ocultar, pero me parece que no es legal, se cabrean.

Les comento lo del accidente de bici, los testigos y la ambulancia, el rubio enorme me chilla que le enseñe los brazos, me levanto las mangas de la camiseta pero debajo llevo las medias de red, me chilla que me quite esa mierda y le explico que tendría que quitarme toda la ropa, más cólera y cuando quiero darme cuenta están esposándome gritando -¡es ella la de los cuadros en la cabeza¡- flipo y no sé cómo reaccionar, mi teléfono es requisado y pasa a disposición judicial.

Se me ocurre preguntar por qué me detienen, me contestan que por un mensaje en el móvil, y de qué se me acusa y es entonces cuando realmente me empiezo a preocupar, estoy acusada de homicidio…todo se vuelve confuso, oigo gritos que me acusan de haber estado en la ocupa de Sant Pere y veo sus ojos desorbitados chillándome con la misma ira con la que me interrogan, alguien pregunta cómo puede haber tanta sangre en la bufanda de Alf, de quién es y cómo ha llegado hasta ella, mientras salivazos rabiosos salen disparados hacia mi rostro. De verdad que alucino y parece que nada de esto sea real, pero aún conservo la sangre fría y puedo contestar.

De repente me preguntan por mi compañero les digo que le están atendiendo en algún box y veo a uno de los urbanos desaparecer en su busca, ya no vuelvo a ver a Alfredo hasta que nos encontramos en el furgón, y se me ocurre pensar en el enorme susto que le van a dar.

423500_168954773207829_697486697_nMe llevan custodiada y esposada a otro box donde no se me permite sentarme ni mirar en otra dirección que no sea la pared de enfrente a la altura de mi cara, estoy muy asustada y no paro de decirles a todos que se trata de un error, nos hemos caído con la bici y lo pueden comprobar a través de la información que les doy, pero nadie me hace caso y encima me hacen callar a gritos, putos gritos, se me llena la cabeza con cientos de gritos perdidos, me cago de miedo, me enfado y sin darme cuenta comienzan a resbalar lágrimas descontroladas por mis mejillas, pero solo agua apretada, ni un gesto más, y así estoy todo el día, sin poder parar de llorar.
Sigo esperando de pie durante lo que parecen de nuevo horas, al final aparece una enfermera que me limpia la herida de la frente y me pone en la ceja unos puntos de papel, me mira también la contusión de la rodilla y ya no me trata tan bien y con el mismo humor que cuando ingresamos, de hecho no dejan de desfilar celadores que me miran como si de verdad hubiera matado a alguien.

Tras la precaria revisión me dan el alta, los urbanos me bambolean y empujan para sacarme de allí y llevarme al furgón que nos conducirá junto a Alf y los tres chicos detenidos a otro hospital que tenga rayos X, en este no funcionan. No sé qué hora es pero deben ser como las 10.30, aunque ya no Patricia-Heras (1)tengo ninguna noción del tiempo, y mis manos están esposadas a mi espalda por lo que no puedo mirar el reloj. En el furgón nos sientan a los cinco en el suelo, no consigo ver a Alf, a él le sientan en la parte de delante y a mí me sientan detrás junto a un chico con rastas y barba bastante delgado que no debe de tener más de veinticinco.

Los urbanos nos ordenan no tocar los asientos, por lo visto los acaban de tapizar y como la mierda que somos en este momento no tenemos derecho ni a rozarlos, el trayecto es bastante desagradable, no podemos agarrarnos a nada y con cada frenazo nos golpeamos con los asientos y las barras de metal que componen la estructura interior del vehículo.

Los urbanos nos insultan, se mofan, y nos van rebelando pequeños detalles de lo ocurrido a través de sus incriminaciones que nos dan una ligera idea de cómo hemos llegado a esta situación.

Parece que hubo una fiesta en la ocupa de Sant Pere Mès Baix y en un momento concreto se organizó una batalla campal, un policía resultó muerto y nosotros, sabe diosa como, estamos implicados en el follón…”

Aquí tienes el documental completo emitido por la televisión catalana el 17 de enero de 2015

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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