Cine/Teatro General

Harvey Keitel

harvey_keitelEs, posiblemente, uno de los mejores actores del cine actual, aunque pocos lo reconocen como una estrella. Su predisposición a tomar riesgos, a buscar siempre los límites, le ha llevado a encarnar los personajes más torturados y atormentados. Es ahí donde es capaz de darlo todo, porque es un actor de los que actúan “sin red”, de los que se atreven a dar el salto al vacío. Muchos podrían pensar que si nunca llegó a ser considerado como una estrella es porque no estuvo en el lugar adecuado en el momento preciso. Pero no es así. Protagonizó la primera película que rodó un desconocido llamado Martin Scorsese, con el que ha rodado tres más, y no dudó en apoyar a un joven actor y guionista alocado al que no conocía casi nadie y que quería hacer un cine diferente. Era Quentin Tarantino. Con él rodó “Pulp fiction” y “Reservoir dogs” A lo largo de su carrera ha trabajado con los mejores directores y todos se han quedado impresionados por la meticulosidad con la que preparar sus papeles, con la profundidad desde la que trabaja. ¿Por qué no ha llegado nunca a ser considerado como uno de los grandes monstruos de la pantalla? Ese es uno de los muchos secretos que guarda el mundo del cine. A él no le importa. Hace lo que le gusta, vive como le gusta. Con eso le basta.

Harvey Keitel nació en el Bronx, en el seno de una familia humilde de emigrantes. Su padre, de origen polaco, era sombrerero, y su madre, de origen 1rumano, era camarera en el restaurante que regentaban. Su infancia fue una infancia llena de estrecheces y penurias; su adolescencia la de los jóvenes de barrios marginales inmerso en la violencia de las pandillas callejeras. Salir de allí era para él una obsesión y no encontró forma mejor de hacerlo que alistándose en los marines. Estuvo en la guerra del Líbano. Sorprendentemente él siempre ha dicho que aquella fue una de las experiencias más espirituales de su vida. Judío practicante, siempre se ha sentido atraído por la espiritualidad y el estudio de las religiones orientales ha sido una de las constantes de su vida.

Tras dejar el ejército regresó a Nueva York. Allí trabajó como vendedor de zapatos y como estenógrafo judicial entre otros muchos oficios. Tenía un problema de tartamudez y alguien le recomendó que hiciese teatro. Se presentó al Actor´s Studio y pasó las pruebas de acceso. Lee Strasberg y Stella Addler fueron sus maestros. Compaginaba aquellos estudios con su trabajo y con interpretaciones en el Off- Broadway hasta que un día, en 1968, contestó a un anuncio que aparecía en un diario en el que buscaban actores. Quien lo había puesto era Martin Scorsese. En cuanto vio a Keitel no dudó en que sería el protagonista de su película (“Who´s that knocking at my door?”) En los siguientes ocho años solo rodaría tres películas más (“Malas calles”, “Alicia ya no vive aquí” y “Taxi Driver”), y también con Scorsese. Fue rodando ésta última cuando conoció a Robert de Niro. La amistad entre ambos fue inmediata y se ha mantenido a lo largo de toda su vida. Allí creó un proxeneta que merecía pasar a formar parte de la historia del cine. Scorsese, De Niro o Jodie Foster lo consiguieron a partir de aquella película. Keitel no.

picture-of-robert-de-niro-and-harvey-keitel-in-taxi-driver-large-picture-number-1295151489Decepcionado por la escasez de trabajo y lo injusto que estaba siendo el mundo del cine con él a punto estuvo de abandonarlo definitivamente. Pero no se dio por vencido y siguió persiguiendo su sueño. Durante los años siguientes aceptó todos los papeles a los que optó, nunca estuvo en disposición de poder permitirse rechazar uno. Eso explica lo irregular de algunos títulos de su carrera. Cuando le han preguntado cómo le era posible meterse en la piel de personajes tan retorcidos y crueles como el que hizo en la película de Abel Ferrara (“El teniente corrupto”) y si no le creaba problemas morales hacerlo, siempre ha respondido: “”No sé cómo lo hago. Pero cuando he actuado por dinero en alguna de esas porquerías de moda de Hollywood ha sido el único momento en que me he preguntado a qué coste espiritual lo había hecho”

harvey-keitel-wallpaper-793320573Keitel es un actor que se siente comprometido con el mundo en el que vive. Es de los que toman partido y no concibe que haya gente que, ante los problemas del mundo, mire a otro lado: “Ahora hay más películas comerciales y pocas buenas en todo el mundo. Hollywood es un animal raro que impide que se realicen películas extraordinarias. La gente debe interesarse en los temas del mundo, no se puede dejar el cine en manos de gente que sólo quiere ganar dinero, ni en manos de los políticos. El cine debe unirse con el teatro y las artes para crear historias que marquen diferencia y dejen una huella, pues ante tanta guerra mundial es imposible meter la cabeza debajo de la tierra como un avestruz y hacer como si nada pasara”

Harvey-Keitel-WallpaperCuando alguien le critica diciendo que hace un tipo de cine muy violento, Keitel niega la mayor: “Yo hago películas sobre personas en conflicto, en el caos. Nunca he hecho filmes violentos, ni los haré. Bueno, no diré “nunca”, porque podría necesitarlo algún día para pagar el alquiler. Un filme violento es el que desnuda las tetas de una mujer por el mero hecho de enseñarlas, en lugar de contener una cierta significación. Existe una forma de presentar los conflictos de nuestra sexualidad con un gran significado, y también una forma de sexualidad explícita que carece de cualquier sentido. Se pueden presentar el sufrimiento y la violencia de una manera expresiva, o al contrario, ir cortando cabezas de forma estúpida”

La sintonía de Keitel con sus directores suele ser muy profunda. Por algo Scorsese volvió a llamarle años después para que interpretase a Judas en “La última tentación de Cristo”: Uno de los grandes problemas de nuestra civilización es la forma en que intentamos evitar el sufrimiento. Queremos evitarlo con pasión mataríamos por ello. Pero Marty (Scorsese) se atreve a explorar esas zonas de conflicto ético y espiritual sobre las que necesitamos aprender. Los dos somos creyentes y hemos experimentado los mismos conflictos religiosos. Él es católico y yo, judío, pero ambos pertenecemos a la iglesia que lucha por lo que está bien. Es más un código moral personal que una religión formal”

still-of-harvey-keitel-in-bad-lieutenant-bad-lieutenant-115049180Y de Keitel también los directores dicen siempre cosas entrañables. Jane Campion, la directora de “El piano”, le recuerda así: “Lo encontré muy tímido, vulnerable y comprometido. Creo que el guion reflejaba cosas que en aquel momento estaban sucediendo en su vida. Él deseaba la oportunidad de expresar una aproximación más vulnerable a la masculinidad. Alguien con la paciencia de perseguir a una mujer de esa forma es toda una fantasía femenina. No sé si hay hombre así en realidad” Abel Ferrara, tras dirigirle en “El Teniente corrupto”, dijo de él: “Tipos como Harvey Keitel o Cristopher Walken siempre están en el límite, justo en el límite. Y están ahí fuera sin red”

harvey-keitelKeitel no diferencia entre su trabajo y su vida porque para él, persona de profunda espiritualidad, todo es una oportunidad para crecer: “Hacer de Judas amplió mi experiencia de lo espiritual más que cualquier otro trabajo anterior. Desde entonces, ha venido estudiando las religiones orientales con gran fervor. “Como el filo de una cuchilla es la senda, difícil de atravesar; eso dicen los poetas. Siempre me había preguntado que significaría esta cita de los “upanishads”, pero desde que hice “Teniente corrupto” ya lo sé”

Puede parecer sorprendente que, tras ese personaje rudo, torturado y cruel al que nos tiene acostumbrados, habite una persona tan sensible y de una profunda espiritualidad y generosidad, generosidad que le lleva a aceptar trabajar con cualquier joven que empieza con tal de ayudarle. Keitel tiene la humildad de los grandes, de los más grandes. thelmalouise-pyxurz-pulp-fiction-711010968Verle trabajar es asistir a una lección magistral de interpretación. Incluso desde el límite al que es capaz de llevar a sus personajes, solo vemos verdad en su actuación. Imprime un sello muy personal a sus papeles, un sello que deja una huella muy profunda. Me pregunto qué debe sentir cualquier actor o actriz compartiendo una secuencia con él. No me cabe duda de que es de los que, simplemente con ponerte delante de él y escucharle, hace que todo fluya, que todo sea fácil, que tu personaje tome vida y sea capaz de vivir tan intensamente la situación como lo hace el de él. Puede que muchos no le consideren una estrella. Los que amamos la interpretación sabemos que es el universo entero.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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