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Antoine de Saint-Exupéry, porque lo esencial es lo que no se ve con los ojos…

saint_exuperyHizo de su vida una aventura, del volar una pasión y del soñar, y hacernos soñar, su razón de ser. Así fue la vida, la corta pero intensa vida, de Antoine de Saint-Exupèry, universalmente conocido por ser el autor de una de las obras más importantes de la literatura del siglo XX: “El principito” “El principito” nos cuenta, bajo la inocente apariencia de un cuento infantil, el encuentro de un piloto que ha tenido que realizar un aterrizaje forzoso en medio del desierto con un extraño habitante de otro planeta, un pequeño príncipe que le enseña que lo esencial de la vida no se ve con los ojos, sino con el corazón. Son muchas las claves y los misterios que se esconden en ese pequeño e imprescindible libro.

Dedicado a ese niño que tod@s fuimos alguna vez aunque nos cueste recordarlo, la filosofía de la vida que, poéticamente, se desgrana por sus páginas nos lleva a ese mundo más real que la vida donde la imaginación y los sueños son lo único que importa.

Fascinado por la personalidad del pequeño príncipe, el piloto escucha, extasiado, las historias que, con claridad de manantial de sabiduría, le va contando ese ser aparentemente frágil y diminuto que le enseña las cosas verdaderamente Principitoimportantes de la vida: que lo que realmente importa es invisible y no puede verse con los ojos; que el hombre se pierde en un jardín de 5.000 rosas a las que ni siquiera ve, sin darse cuenta de que todo lo que busca está en una de ellas, en cualquiera de ellas, en la que elija para compartir un momento o toda una vida, y que lo importante no es la rosa que elija, sino la parte de su tiempo que le regale; que la belleza del desierto está en que, en algún lugar, esconde un pozo; que tenemos que hacer de nuestras vidas un sueño y de los sueños realidades; que en la soledad nadie escapa a sus recuerdos; que la perfección no se consigue cuando no Antoine-Saint-Exupery-Consuelo-Suncin-esposa_PREIMA20111119_0222_10hay nada más que añadir, sino cuando ya no queda nada por quitar; que cuando el misterio es demasiado impresionante no es posible desobedecer; que amar no es mirar al otro, sino mirar juntos en la misma dirección; que caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos; que los adultos lo miden todo con números y, por eso, son incapaces de entender lo que verdaderamente importa…

Si quieres, uno de los temas de la banda sonora de El paciente inglés que también hablaba de desiertos, búsquedas y aviones, puede acompañarnos en este viaje.

exupery2Nacido en el seno de una familia aristocrática de Lyon, Saint-Exupéry tuvo una infancia feliz, a pesar de que su padre muriera cuando él solo tenía cuatro años. Como estudiante nunca despuntó, fue trampeando como pudo durante toda su vida. De hecho fue el que no le admitiesen en la escuela naval lo que hizo que se decantase definitivamente por su gran pasión: la aviación, tras haber pasado por Bellas Artes y Arquitectura. Con 26 años entra como piloto en una compañía francesa de mensajería postal cubriendo la ruta de Toulouse a Senegal. Esa experiencia le marcará para siempre porque le hará el mejor de los regalos: descubrir el desierto.

Enamorado sin remedio de la soledad de la arena, del elamorcrecesusurro del viento y de los cielos estrellados, Saint-Exupéry halla en el desierto la respuesta a todas las preguntas que se hace. Su espíritu libre le hace amar los espacios abiertos como el cielo que ha elegido como lugar de trabajo. Son su pasión por la aviación y su amor por el desierto las que le llevan a aficionarse a la astronomía. Utiliza, como todos los pilotos, las estrellas para orientarse y, como todos los escritores, también las utiliza para soñar. Son las fieles compañeras de aventuras que siempre le acompañarán. De hecho, en las ilustraciones que el propio Saint-Exupéry hizo para “El principito”, en la portada dibujó expresamente una configuración astronómica (Saturno, Júpiter y Aldebarán en triángulo isósceles) que se daba cuando escribía el libro y que no volvería a darse hasta el año 2000, coincidiendo con el centenario de su nacimiento.

Saint-Éxupéry amaba volar y dejarse llevar por su instinto. Cuantos menos instrumentos tuviese su avión más le gustaba porque le hacía fiarse de sus sensaciones y guiarse por sus impulsos. Para él los aviones cargados de instrumentos de navegación no eran para pilotos, sino para contables. Su sed de aventura le hace aceptar el trabajo que la compañía le ofrece en Latinoamérica y, en 1929, se va a vivir a Argentina donde se dedica a preparar las rutas de antoine-de-saint-exupery (1)transporte aéreo. Es allí cuando empieza a escribir su primera novela. Hasta entonces había escrito relatos.

Gallimard, el editor, le anima a hacerlo y le apoya desde el primer momento. La mayor parte de sus escritos tratan sobre su pasión, volar: “El aviador”, su primer relato aparecido en 1926, “Correo del sur”, su primera novela que cuenta la vida de camaradería y aventuras de los pilotos de línea postal, o “Vuelo nocturno”, aparecida en 1931 y que le consagró definitivamente como escritor. Otra de sus novelas, “La tierra de los hombres”, la escribió mientras se recuperaba de un accidente, uno de los muchos que sufrió en su vida, que tuvo en Guatemala. La quiebra de la compañía para la que trabajaba le llevó a aceptar los trabajos más diversos y a intentar ganar un concurso aéreo estableciendo el record de vuelo entre París y Saigón. En aquel vuelo sufrió un nuevo incidente y tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en el desierto. Con escasas provisiones y agua solo para cuatro días, fue salvado in extremis por un beduino. Aquel incidente es el que le sirvió como punto de arranque para “El principito”.

Su inquietud le lleva a trabajar como reportero cubriendo la guerra civil española, y su oposición al nacismo le obliga a exiliarse a EEUU cuando Francia es ocupada. Desde allí Antoine-de-Saint-Exuperycolaborará con la resistencia buscando financiación para la causa. Es entonces cuando escribe “El principito”. Por eso hay quien dice que los baobabs que amenazan con destruir el pequeño planeta del principito, el asteroide B-612, representan a los nazis que todo lo invaden y todo lo destruyen y a los que hay que cortar de raíz, antes de que crezcan. “El principito” se publica en Estados Unidos en 1943, aunque en Francia no podrá publicarse hasta el final de la guerra, una guerra en la que Saint-Exupéry decide tomar parte activa pasando a la resistencia como piloto. No le fue fácil ser admitido ya que su edad y las lesiones que tenía de los muchos accidentes que había sufrido le impedían hasta ponerse solo el traje de piloto. Sin embargo, lo consiguió y realizó con éxito varias misiones. La noche del 31 de julio de 1944 despegó desde una base aérea en Córcega para un vuelo de reconocimiento. Su avión desapareció en aguas del Mediterráneo. Tenía 44 años. Su muerte fue un misterio que tardaría más de sesenta años en resolverse. Primero un pescador encontró una pulsera con su nombre grabado y, en 2004, aparecieron restos de su avión que pudieron ser identificados. En marzo de 2008 un piloto de la Luftwaffe declaró que en la mañana del 1 de agosto de 1944 había atacado y derribado a un avión frente a Marsella. Se trataba de un avión que no pudo defenderse porque, al ser de reconocimiento, iba desarmado. No sabía que Saint-Exupéry era quien lo pilotaba. De haberlo sabido, dijo, jamás le habría disparado.

3La muerte de Saint-Éxupéry, paradojas de la vida, estaba escrita en “El principito” La novela acaba cuando el pequeño príncipe le dice a su amigo el piloto que debe regresar a su planeta y que para ello debe morir y abandonar su cuerpo. No quiere que le vea morir y por eso le pide que le deje solo. A la mañana siguiente, cuando el piloto le va a buscar, ya no le encuentra. Su cuerpo ha desaparecido.Ambos, pequeño príncipe y Saint-Exupéry, desaparecieron misteriosamente, ambos murieron buscando mejorar su mundo y ayudar a los demás, ambos nunca dejaron de ser niños, ambos se fueron persiguiendo su sueño… Saint-Exupéry creó al pequeño príncipe, le dio la vida, y el pequeño príncipe nos la ha dado a todos los que hemos leído su historia. Ha sido traducida a más de 250 idiomas y Antoine-de-saint-exupéryes uno de los libros más leídos de la historia de la humanidad. Saint-Exupéry nunca llegó a saberlo. Hoy, los dos, son la luz de cualquiera de esas estrellas que nos miran en la noche y que nos recuerdan lo que nos dijo Saint-Exupéry: “Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho…”

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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