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De desahucios y derribos

SPAIN/Nos vendieron la idea de que pagar un alquiler por una vivienda era un despilfarro cuando, por el mismo dinero, podías comprarla y tenerla en propiedad. Nos ofrecieron sus hipotecas hasta en la sopa argumentando que, si la cosa iba mal o te quedabas en paro y no podías pagar, siempre podías vender la casa que habías comprado y podrías pagar o traspasar la hipoteca. Hinchaban los precios de tasación para que con la hipoteca de tu casa pudieses también comprarte muebles, coches o hasta hacer un viaje. Era la época del todo vale. Y el ciudadano de a pie, ese ciudadano harto de que los alquileres de la vivienda estuviesen por las nubes, harto de que casi no existieran viviendas de alquiler social, harto de tantas cosas, cayó en la trampa. Compró el piso y se hipotecó hasta las cejas de por vida. El negocio era redondo para los bancos: vendían los pisos que ellos mismos habían ayudado a construir financiando a los promotores que, como buitres especuladores y carroñeros, hacían que los precios subieran cada día más. Y no solo vendían los pisos, sino que colocaban los seguros (para la vivienda, de vida, etc.) de sus propias compañías de seguros y te obligaban a domiciliar la nómina con ellos. La hipoteca cerraba el círculo de la excelencia de sus beneficios.

No estamos hablando de hace décadas, sino de hace pocos, muy pocos años. Y la burbuja inmobiliaria siguió hinchándose e hinchándose sin 10que los políticos, viendo que aquello podía explotar en cualquier momento, hicieran algo para evitarlo. Todo el país funcionaba alrededor del ladrillo, de la vorágine constructora que hizo creer al pobre que era rico, al obrero que era empresario, y a todos que éramos clase media. Los bancos tenían que seguir creciendo en su alocada carrera hacia ninguna parte. Crecimiento, esa era la palabra mágica alrededor de la que giraba todo.

Cuando los ciudadanos que tenían poder adquisitivo para pagar aquellas hipotecas ya habían comprado sus casas, los bancos ofrecieron sus hipotecas a ciudadanos que no podían pagarlas. Su solvencia y el sentido común no les permitían hipotecarse pero, ante la falta de alternativas y la suculenta oferta que los bancos les hacían, también se hipotecaron. Era lo que, más tarde, se conoció como “hipotecas basura” En Estados Unidos el volumen de hipotecas basura creció hasta llegar a un punto en el que los impagos empezaban a hacer peligrar aquel negocio. Pero los Burbuja_inmobiliariabancos encontraron la solución: agrupar miles de aquellas hipotecas bajo la forma de activos financieros bautizados con nombres rimbombantes y cuyo verdadero contenido nadie analizaba ni entendía y pasar la patata caliente a otros vendiéndoselos. Y vendieron esos activos financieros a otros bancos, y éstos a otros bancos más, y la mancha de insolvencia se desparramó por todo el mundo. Eran los llamados activos tóxicos, que permitieron que la estafa siguiera creciendo y alargándose en el tiempo. Los altos ejecutivos de todos los bancos cobraron sueldos y retribuciones especiales estratosféricas mientras los pequeños ahorradores, confiados en que lo que les vendían, como posteriormente las preferentes, era bueno, depositaban sus pequeños ahorros en aquellos activos tóxicos.

acampada-bankiaPero llegó un día en que la burbuja explotó y todos los bancos empezaron a querer vender aquellos activos en el mercado. El precio de los activos de desplomó y los bancos se encontraron con que sus balances estaban en bancarrota. Pero también encontraron una solución para eso: socializar las pérdidas, hacer que fuesen los Estados quienes pagasen las consecuencias de su mala gestión inyectándoles miles y miles de millones. Ese fue el papel de los políticos que, escudándose en que si no lo hacían los pobres pequeños ahorradores los perderían todo, no dudaron en endeudarse para dar todos aquellos millones a los bancos.

especulación bursátilY los bancos vieron allí otra oportunidad de negocio, otra más: utilizar el dinero que los Estados les habían prestado al 1% para comprar la deuda pública que los Estados habían tenido que contraer para darles esos créditos pagando un 5, un 6 o un 7%. Es decir que les prestaron el dinero al 1% y ellos lo invirtieron cobrando hasta un 7%. O lo que es lo mismo: en lugar de destinar el dinero que les habían prestado los Estados para dar créditos a empresas y ciudadanos para que la economía no se colapsase, los bancos lo invirtieron en comprar deuda pública garantizada por los Estados y hacer un negocio redondo. Una economía a la que le cortas el crédito es como un cuerpo sin sangre, se muere. Y eso es lo que pasó: las empresas empezaron a despedir masivamente, otras cerraron y la conclusión fue que el paro se disparó hasta alcanzar, en nuestro país, a seis millones de personas.

No contentos con eso, los bancos, a través de sus agencias de calificación, empezaron a poner en duda la solvencia de los Estados que les construcción españahabían prestado el dinero. Gracias a los dictámenes de estas agencias de calificación pudieron especular contra la deuda pública de los Estados que les habían ayudado. Entendámoslo bien: los bancos, arruinados por la salvaje especulación que habían hecho, exigieron ayuda a los Estados. Los Estados se endeudaron para prestarles dinero y “salvarlos”. Y, sin devolver el dinero que les habían prestado, los bancos especularon en el mercado contra la solvencia de quienes les habían prestado el dinero. Es ahí cuando el españolito de a pie escucha por primera vez aquello de la prima de riesgo, que es la diferencia de tipo de interés que un Estado debe pagar por encima de lo que paga otro Estado considerado más solvente en el mercado (lo que paga España por endeudarse por encima de lo que paga Alemania, por ejemplo)

Pero ahí no acaba la cosa. Quienes de verdad deben pagar la deuda de los Estados son 1los ciudadanos de cada uno de esos Estados. ¿Cómo lo hacen? A través de pagar sus impuestos y de recibir menos prestaciones del Estado (sanidad pública, educación pública, cultura, etc.) ¿Cómo garantizar que lo van a hacer? Obligando a los Estados a comprometerse a pagar antes a los bancos que a destinar dinero a cubrir las necesidades de sus ciudadanos. Los famosos “recortes” hacen entonces su aparición: los Estados suben los impuestos que deben pagar los ciudadanos y “recortan” las prestaciones que les dan a cambio, como atención sanitaria, pensiones, educación pública, etc. Es decir, que te cobran más para darte menos o incluso quitarte lo que te correspondía porque lo habías estado pagando durante toda tu vida con los impuestos y las cuotas a la seguridad social que habías pagado.

En España tenemos una Constitución que data del año 78 y que no ha sufrido ninguna enmienda o modificación desde que se aprobó. De hecho no contempla ni que pertenecemos a la Unión Europea. Llevan más de 30 años diciéndonos que esa Constitución es sagrada y que no debe modificarse. Pues bien, para cumplir con las exigencias de los mercados, 8eufemismo tras el que se esconden principalmente, cómo no, los bancos, PP y PSOE no dudaron en pactar por procedimiento de urgencia, sin someterlo a referéndum donde los ciudadanos pudiésemos siquiera opinar, la modificación de la Constitución incluyendo un tope de endeudamiento máximo para el conjunto del Estado. ¿Cómo nos vendieron aquella tropelía? Repitiéndonos hasta la saciedad desde los medios de comunicación controlados directa o indirectamente, cómo no, por los bancos, que aquello se tenía que hacer porque habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pura mentira que, a fuerza de ser repetida, convirtieron en verdad. Y el españolito se lo creyó.

Desahucios_EDIIMA20130927_0791_18Es entonces cuando, preparado ya el terreno, nos dicen que tenemos que rebajar nuestro “déficit público” (lo que España gasta por encima de lo que ingresa) y que para hacerlo no hay más remedio que rebajar los gastos (los famosos recortes). Pura mentira de nuevo porque la reducción del déficit también puede hacerse aumentando los ingresos en lugar de reduciendo los gastos. España tiene un fraude fiscal de los más altos de Europa, un fraude que supera los 70.000 millones de euros al año, un fraude que se concentra fundamentalmente en las grandes fortunas y las grandes corporaciones. Y tanto PP como PSOE pasaron por alto la lucha contra el fraude (de hecho el PP incluso aprobó una ¡amnistía fiscal!) y optaron por recortar nuestros derechos en temas como sanidad, educación, investigación, cultura, etc. etc. etc.

25_madrid-desahuciosY de nuevo ahí ven los bancos otra oportunidad de negocio impulsando la privatización de esos servicios a través de las compañías en las ellos que participan. Todo es susceptible de ser privatizado y, como con la burbuja inmobiliaria, todo está corrompido por quienes pagan y por quienes cobran sobornos y prebendas a cambio de favores políticos, licencias y adjudicaciones. Estamos frente a una nueva era del todo vale, pero ahora para privatizar los servicios públicos que pagamos todos los ciudadanos.

No satisfechos ni con esto, los llamados “mercados”, a través de la Troika formada por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, dicen que para que España pueda pagar su deuda pública debe ser la economía competitiva que no es porque los españoles cobramos demasiado, porque tenemos sueldos y pensiones demasiado altos para que España, sin el motor que suponía la construcción que se llevó por delante el estallido de la burbuja inmobiliaria, pueda ser un país competitivo. Y ahí aparece la reforma laboral, una reforma que abarata el despido y los salarios para que los beneficios de las empresas aumenten.

736692_policia_desahucio_foto610x342Los parados en España son seis millones de personas, de los que, gracias a los recortes, más de dos millones no reciben prestación o subsidio alguno y, lógicamente, no pueden pagar las hipotecas que tan alegremente les vendieron los bancos. El número de desahucios crece vertiginosamente en España. En el primer trimestre de 2012 alcanzó la espeluznante cifra de 46.559, de los que 32.490 eran de vivienda habitual. El drama se generaliza. En todas las familias hay personas que no tienen ingreso alguno y personas a las que les han desahuciado de su casa. El número de suicidios en España se ha disparado durante los últimos años. Son más de diez diarios y buena parte de ellos se deben a la desesperación y la angustia que crean los desahucios y el desempleo de larga duración.

La ley hipotecaria española protege a los bancos frente a los ciudadanos. De poco sirve que hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea desahucios3dictaminase en 2013 que las leyes españolas no garantizan la protección suficiente a los ciudadanos y vulneren la normativa comunitaria. Como tampoco de nada sirve que el derecho a la vivienda ser un derecho contemplado en la Declaración Universal de Derechos Humanos o que esté recogido en nuestra Constitución (el Tribunal Constitucional no ha aceptado ni un solo recurso de amparo sobre este tema). Y los bancos, cómo no, ven otra oportunidad de negocio a su alcance: quedarse por precios irrisorios los pisos que financiaron con sus hipotecas a esos ciudadanos a los que la ley no protege. Y se los están quedando y vendiendo después a fondos especuladores, los llamados “fondos buitre”, que, como LAZORA, ofrece significativos descuentos a los policías en la compra o el alquiler de las casas de las que han desalojado a las familias.

Ada ColauEsta es una situación que afecta a muchos y que los políticos no resolverán si los ciudadanos no les empujan a hacerlo. Y los ciudadanos les están empujando con iniciativas como la PAH, que está ganando importantes batallas en esta guerra sin cuartel que no podemos perder, pero que promete ser dura y larga como pocas.

Y si la situación de los desahucios es dramática, la de los derribos lo es aún mucho más. Afecta a menos personas que, normalmente, son inmigrantes, por eso no suele aparecer en los medios de comunicación. Un caso típico es el del poblado chabolista de El Gallinero, en la Cañada Real, en Madrid, a solo 14 kilómetros de la Puerta del Sol. Allí viven 366 personas, de las que 210 son menores de 16 años, 86 familias que viven en 86 viviendas precarias. Son familias numerosas en su mayoría, de etnia rom y nacionalidad rumana, originarias del mismo pueblo de Rumanía, familias marginadas que viven, fundamentalmente, de la mendicidad que ejercen las mujeres para sustentar a la familia. Llevan años viviendo en El Gallinero.

14-5-14 galinero no-derribos-2 (4)Las parroquias de San Carlos Borromeo y de Santo Domingo de la Calzada, entre otras entidades, aglutinan a la mayor parte de l@s voluntari@s que trabajan allí. Gracias a ese voluntariado la mayor parte de los niños y niñas de El gallinero están escolarizados. Cada mañana dos voluntarios van hasta allí para llevar bocadillos y bebida a los chavales que suban al autobús escolar. Por las tardes un equipo de 20 voluntarios les da clases de refuerzo en un contenedor construido a modo de aula a la entrada del poblado.

Desde hace varios años el Ayuntamiento está derribando sus viviendas. El procedimiento es siempre el mismo: a primera hora de la mañana llegan los policías municipales pertrechados con uniformes de campaña, y fuertemente armados, acompañando a la grúa que derribará las chabolas. Un helicóptero vigila todo desde el cielo. Traen órdenes de desalojo y derribo del Ayuntamiento y del juzgado. Puede que sean para tres o cuatro 14-5-14 galinero no-derriboschabolas, pero sistemáticamente desalojan a las familias de las chabolas vecinas alegando que es necesario para su seguridad y, también sistemáticamente, acaban derribando esas chabolas vecinas para las que no tenían autorización de desalojo ni derribo. Los niños, aterrorizados, ven como sus casas son derribadas y los escombros deliberadamente triturados por la grúa para que no puedan volver a edificarlas. Esa noche dormirán en la calle, no tienen dónde ir. Poco importa que sea invierno y haga frío. A veces, cuando los voluntarios se enteran de que se van a producir nuevos derribos, acuden de madrugada al poblado para meterse dentro de las casas vecinas a las que van a derribar e impedir que la policía entre y desaloje a las familias. Algunas veces ganan, otras no, pero no han dejado de acudir a prestar su ayuda ni una sola vez.

En 2013 varias familias abandonaron el poblado por miedo a los derribos o a buscar oportunidades de trabajo en  otros lugares de Europa. Muchas de esas familias están regresando a El Gallinero porque es donde ven oportunidades de formación y educación para sus hijos. Si les preguntas por qué no vuelven a Rumanía te contestan que porque aquí, a veces, en El gallinerolos cubos de basura encuentran comida. Son inmigrantes, sí, pero también son ciudadanos comunitarios y los niños, nacidos aquí en su mayoría, están inscritos en el registro civil. En la actualidad a los niños de los padres inscritos se les niega el derecho de inscripción en el registro. Todo vale con tal de ponerles trabas y presionarles para que se vayan de aquí. Las alternativas que la Administración les ofrece son dos: darles dinero para que se vuelvan a Rumanía, o alojarlos temporalmente (durante pocos meses) en viviendas alejadas de El Gallinero donde los niños pierden el contacto con los de las otras familias y tienen que cambiar de colegio. Es la solidaridad entre las familias la que les permite subsistir en las condiciones de extrema pobreza en las que viven. Si separas a las familias, si las alejas unas de otras, las posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente.

Las condiciones de vida en El Gallinero son durísimas. Solo hay una toma de agua a las afueras del poblado donde, cada día, van a buscarla. No El gallinero, 14 mayo 2014hay sanitarios en las chabolas y tod@s tienen que hacer sus necesidades al aire libre y a la vista de tod@s. Varios arquitectos han ofrecido desinteresadamente la construcción de letrinas para el poblado pero el Ayuntamiento no da los permisos porque la tierra donde se asienta el poblado no es suya, son okupas, y porque dice que unas letrinas así no cumplen los requisitos sanitarios exigidos. Prefiere que lo hagan como lo han estado haciendo hasta ahora: sin la más mínima condición de salubridad. Lo mismo pasa con el tema de las viviendas. Un grupo de arquitectos y de profesores de la Universidad de arquitectura bregados en la construcción de viviendas en países africanos y latinoamericanos a través de la auto construcción ha presentado un proyecto de realojamiento al Ayuntamiento. Familias de El GallineroAunque esa sería la solución satisfactoria y definitiva para los habitantes de El Gallinero, el Ayuntamiento se niega a apoyarla alegando que los proyectos de auto construcción son algo “desfasado” urbanísticamente y que ya no se estilan. Si alguien se pregunta cuál es la verdadera razón que se esconde tras esta negativa, no tardará en encontrar que la respuesta está en que este país criminaliza a la pobreza y que El Gallinero es un asentamiento okupa que está en los terrenos que iban a destinarse a la construcción de Eurovegas. En España hay más de un millón de viviendas vacías, viviendas que podrían alojar a los desahuciados y a los “derribados” de poblados como El Gallinero. La mayoría de esas viviendas son propiedad de los bancos. Y los políticos siguen sin hacer nada. Y nosotr@s permitiéndoselo…

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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