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Bobby Sands, el sacrificio que cambió la historia

bobby-sands-54-81posterEn 1981 los presos del IRA encarcelados en las prisiones de Irlanda del Norte iniciaron una huelga de hambre para reivindicar el estatus de categoría especial, equivalente al de preso político, que les había quitado el gobierno de Londres. Aquella huelga no fue su primera acción de protesta. Llevaban 5 años reivindicando sus derechos. En 1976 la protesta se inició con la que sería conocida como la protesta de las mantas mediante la que los presos del IRA se negaban a vestir el uniforme de presidiarios, sustituyéndolos por lo único que tenían al alcance: mantas. Los carceleros apalearon a varios de ellos cuando iban a orinar lo que dio origen a otra protesta más radical, la llamada “protesta sucia” en la que los presos del IRA se negaron a lavarse y ensuciaron las paredes de las celdas con sus propios excrementos. En 1980 siete presos iniciaron una huelga de hambre que finalizaría tras 53 días. Con todas aquellas protestas los presos del IRA no consiguieron ningún resultado. El hecho de que Margaret Thatcher hubiera subido al poder en 1979 endureció todavía más la situación. La posibilidad de establecer un diálogo quedó cercenada por completo. Eso llevó a que los presos del IRA, encabezados por un joven de 27 años llamado Bobby Sands, declarasen una nueva huelga de hambre indefinida en la que cada preso que la iniciaba, al morir, dejaba paso a otro que le reemplazaba empezando la huelga, y éste, a su muerte, por otro más en una sucesión ininterrumpida.Bobby-Sands-Funeral1-1024x682 Durante la huelga Bobby Sands ganó las elecciones al parlamento británico. Aquello abrió una luz para la posible salida del conflicto. Belfast y los presos del IRA ocupaban las portadas de todos los periódicos a nivel mundial. Sin embargo esa salida jamás se llegó a producir por la cerrazón de Margaret Thatcher, que dijo “no estamos preparados para considerar estatus de categoría especial a ciertos grupos de personas que cumplen sentencias por crímenes.

Crimen es crimen, no es política” Bobby Sands nunca llegó a jurar su cargo ni a ocupar su escaño. Murió 26 días después de haber ganado las elecciones. A su funeral asistieron más de cien mi personas. El gobierno británico respondió con urgencia aprobando una ley que prohibía que presos que estuvieran cumpliendo condena pudieran presentarse a elecciones. Nueve presos más murieron en aquella huelga de hambre. Margaret Thatcher no movió ni un dedo para evitarlo y se limitó a declarar que “El Sr. Sands era un criminal convicto. Eligió acabar con su propia vida. Esa es una elección que su organización no permite a la mayoría de sus víctimas” La historia de la muerte de Bobby Sands es la que, magistralmente cuenta la película “Hunger”, multipremiada ópera prima de Steve McQueen y que lanzó a la fama a Michael Fassbender, encarnando a Bobby Sands en una de las mejores interpretaciones que he visto en mi vida.

Aquella huelga no consiguió los resultados que esperaba: restituir el estatus de categoría especial a los presos del IRA, pero hizo que la atención todos los que murieron en la huelga de hambre del 81mundial se centrase en el conflicto irlandés y despertó muchas simpatías y apoyos a las fuerzas nacionalistas irlandesas que, como el entonces partido minoritario Sinn Féin, que encabezado por Jerry Adams es hoy una fuerza política que cuenta con 29 parlamentarios en el parlamento de Irlanda del Norte y ocupa cuatro carteras ministeriales. El propio Jerry Adams, tras la muerte de Sands, medió, aunque sin éxito, para que los presos del IRA pusieran fin a la huelga de hambre. Los presos se negaron porque consideraban que poner fin a la huelga sin haber conseguido los cinco puntos que reclamaban era una traición a los que habían muerto. Aquellos 5 puntos (derecho a no vestir uniforme presidiario, a no realizar trabajo carcelario, de asociación con otros prisioneros y de organización de actos educativos o recreativos, a recibir una visita, una carta y un paquete a la semana y la plena restitución de la remisión de condena perdida durante la protesta) eran demandas asumibles si el gobierno británico hubiese querido apostar por la negociación. No fue así porque necesitaban una victoria, necesitaban dejar bien claro que en aquel conflicto iba a haber vencedores y vencidos. Aquella cerrazón política hizo que el conflicto irlandés se prolongase hasta 1998, en que se dio por finalizado con el Acuerdo de Viernes Santo que ha propiciado que Irlanda del Norte esté viviendo en paz y haya iniciado su camino hacia la reconciliación.

campaña electoral de SandsLa huelga de hambre siguió adelante hasta que las familias de los presos, viendo que no iban a conseguir sus reivindicaciones les presionaron para que la abandonasen. No fue hasta que dijeron que en cuanto un preso quedase inconsciente autorizarían que fuera alimentado contra su voluntad, cuando los presos depusieron su actitud. Tres días después de que pusieran fin a la huelga de hambre el nuevo Secretario de Estado para Irlanda del Norte anunció concesiones parciales a los presos. Cuatro de sus demandas fueron concedidas. La de que no trabajasen en la cárcel no lo fue para demostrar que el gobierno británico no se había rendido. Dos años después el sabotaje de los presos y la fuga masiva de la cárcel de Maze hicieron que se cerrase el taller definitivamente. Habían conseguido la última de sus demandas. El gobierno británico había cedido, aunque nunca les concedió formalmente el estatus especial de presos políticos que habían reclamado.

bsmemLa película “Hunger” cuenta con una verosimilitud impresionante el proceso de aquella huelga de hambre desde la perspectiva de los propios presos, y más en concreto, desde la del propio Bobby Sands. La interpretación que hace de él Fassbender es antológica. Desde una absoluta sobriedad interpretativa es capaz de transmitirnos todo lo que Sands siente: sus miedos, su fortaleza, su indomable espíritu de lucha, su compromiso político, al tiempo que el progresivo y aterrador adelgazamiento de su cuerpo expresa el dolor y el inmenso sufrimiento que vivió hasta su muerte. Los diálogos son espléndidos, como lo es también la descripción de los personajes y sus situaciones bobby sandsvitales, la fotografía azul y fría te hace sentir como si estuvieras allí, como si fueras un preso más, la forma en la que describe la desconfianza y el odio mutuo entre los carceleros y los presos te lleva, irremisiblemente, a tomar partido, a involucrarte, porque “Hunger” es una película que no te deja indiferente, que no te permite quedarte al margen, que te hace vivir lo que allí se vivió. Ese es el gran acierto de Steve McQueen al dirigirla, un acierto propio de un verdadero genio si tenemos en cuenta de que se trataba de su primera película. La combinación de planos rápidos con impresionantes planos secuencia como el de la entrevista en la cárcel de Sands con el cura al que le anuncia que van a iniciar la huelga de hambre es de lo mejor que he visto en cine en los últimos años.

Bobby Sands (1)Bobby Sands escribió mucho en la cárcel. Contó su historia, lo que sentía, la razón de su lucha. También escribió poemas. El recuerdo de aquel joven que dio conscientemente su vida por sus ideales y por la libertad de su pueblo queda escrito para la eternidad en las palabras que escribió: “Si no son capaces de destruir tu deseo de libertad, no te pueden destruir. No me pueden destruir porque mi deseo de libertad y de la libertad del pueblo de Irlanda están en mi corazón. Llegará un día en que todo el pueblo de Irlanda mostrará su deseo de libertad. Ese día veremos nacer la luna”

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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