Cine/Teatro General

Plano secuencia, otra forma de contar las historias…

lamiradadeulisesEl lenguaje audiovisual al que estamos acostumbrados normalmente suele contarnos las historias a través de la superposición de diferentes planos (planos generales, planos medios y planos cortos conforme avanza la intensidad de la secuencia), o de un montaje tradicional de plano/contraplano en el que asistimos al desarrollo de la escena. La posición de la cámara (si el plano es picado o contrapicado, etc.), los movimientos de cámara (travelling in, travelling out, etc.) nos harán creer, subliminalmente, que el actor o la actriz que vemos en pantalla va a “ganar” o va a “perder”, los planos subjetivos nos harán “vivir” la secuencia como si fuésemos el protagonista de la película, etc. Pero hay un tipo de plano, el plano secuencia, que es capaz de hacer sentir al espectador algo totalmente diferente a lo 25th hourque está acostumbrado. Es un plano único desde el que se nos cuenta toda la secuencia o la parte de la secuencia que el director quiere contarnos de ese modo. No hay cortes, no hay montaje. Puede hacerse con la cámara fija o en movimiento, pero lo que le distingue de los demás es que es continuo. A lo largo de la historia del cine lo han usado todos los grandes maestros, pero no es un recurso exclusivo de ellos o que haya quedado en desuso, sino que directores de lo más rompedor como Spike Lee o Tarantino lo siguen utilizando en sus películas.

touch-of-evil-edicion-restaurada-por-wellesUno de los más famosos de la historia del cine es, sin duda, el plano con el que Orson Welles abre su película “Sed de mal”. La cámara abre la escena enfocándonos un explosivo que hay en las manos de una persona que lo introduce en el maletero de un coche. Vemos como llega y se sube al coche su propietario con su acompañante, el coche arranca y la cámara le sigue por encima de los tejados de las casas. El coche va deteniéndose en los pasos de peatones y los cruces y la cámara le va siguiendo sin haber cortado nunca el plano. Entre los transeúntes que se cruzan con él aparece el protagonista de la película, Charlton Heston, que acaba de casarse y va paseando con su mujer hasta cruzar la frontera al tiempo que lo hace el coche. Poco después escuchamos la explosión… Es un plano genial que nos mete de lleno en la historia al tiempo que nos presenta al protagonista. Dura algo más de tres minutos. La planificación que hay detrás de ese plano debió durar semanas.

Estamos acostumbrados a un lenguaje audiovisual que, a base de elipsis, nos cuenta que ha transcurrido un espacio de tiempo. Es un lenguaje Theo Angelopoulosnormal, cotidiano, por eso lo entendemos y por eso lo admitimos. Sin embargo hay otro tipo de lenguaje mucho más poético que podemos ver en el cine de genios como Theo Angelopoulos y algunos más. Su cine, habitado por largos planos secuencia y por planos “vacíos” donde, a través de la cámara fija, hemos visto que los personajes que actuaban frente a nosotros ya se han ido y queda la habitación vacía, ese espacio vacío tan común en el cine de otro genio como Michael Haneke, es un cine que tiene un tempo absolutamente diferente al que nos tienen habituados. Todo ocurre lentamente, todo fluye frente a nosotros en una lenta cadencia que nos transporta a otro tiempo, un tiempo que nada sabe de urgencias o prisas. Y es precisamente ahí, en ese cine que languidece poéticamente ante el espectador, donde Angelopoulos emplea su ingenio para mostrarnos, como muy pocos saben hacerlo, el inexorable paso del tiempo. Para hacerlo recurre, por ejemplo, a una escena de un baile de fin de año en la que vamos Angelopoulossiguiendo el cadencioso bailar de un grupo de parejas a las que, aparentemente, nada les sucede, mientras, casi sin darnos cuenta vamos viendo, entre giro y giro, el inexorable paso de los años. Todo sigue igual: un año sigue al siguiente y luego a otro más; la vuelta que da una pareja sigue a otra, y ésta a otra más; el silencio de una pareja sigue al no tener nada que decirse de otra, o al simple decir una banalidad tras otra de la de más allá, o a los inesperados visitantes que interrumpen el baile, nuestro baile, en esa noria que creemos sin fin que es la vida. Muestra del paso del tiempo, sí, pero también metáfora de la vida y de ese empecinamiento que tenemos muchos de dejar pasar la vida sin vivirla. Aquí tienes ese plano secuencia magistral aunque por desgracia he tenido que subirlo partido en dos por la duración limitada a diez minutos de los vídeos en youtube.

andre tarkovsky2Otro de los grandes genios del cine que suelen emplear el plano secuencia es Andrei Tarkovsky. Aquí tienes un plano secuencia inolvidable de su película “Sacrificio” en el que, rompiendo con la forma tradicional de trasladarnos el dolor del protagonista a través de la típica sucesión de planos cortos, lo hace mediante un plano secuencia panorámico. Rodar planos así requiere adaptar no solo al equipo técnico, sino también el trabajo de actores ya que deben ser capaces de transmitir todas sus emociones desde la expresión corporal, y no centrados en los ojos y la voz como suele hacerse en el cine. La sabia elección de la pasión de San Mateo de J.S. Bach acompaña al dramatismo de la secuencia con una intensidad pocas veces lograda.

Es la forma de jugar con el tiempo, con el de la acción que estamos viendo y con su imparable paso, lo que convierte al cine de Angelopoulos en La mirada de Ulises 2algo único donde palabras como belleza, armonía, poesía o vida adquieren todo su significado. El cine de Angelopoulos es un cine que nos habla del viaje, del viaje del ser humano en busca de sí mismo. Él, consciente de lo que significan todas las Ítacas, se recrea y nos invita a recrearnos en ese espacio sin tiempo que es su cine, un cine incomprendido por todos aquellos que en lugar de hacer de su vida un viaje se han contentado con convertirla en una simple y vacía huida. En uno de los planos secuencia más célebres de esa joya que es “La mirada de Ulyses”, nos introduce al personaje (Harvey Keitel), enfrentándose a sus demonios siguiéndole cuando una mujer se cruza en su pasado y él la sigue sobre unas calles mojadas donde, divididas por un cordón de policías, dos manifestaciones van a enfrentarse: una en la que los manifestantes llevan antorchas que se apagan; la otra, en la que llevan paraguas negros aunque no llueva. Esta escena, como tantas y tantas otras en el cine de Angelopoulos, es poesía en estado puro.

haneke--300x300Michael Haneke es otro de los directores que suele apoyar su estilo narrativo en los planos secuencia. El que utiliza en la escena inicial de “Amor” nos introduce magistralmente en la historia que luego nos va a contar. A través de la policía, los bomberos y el portero de la finca que entran en un piso cerrado forzando las puertas debido al mal olor que transmite, asistimos al drama de la muerte. En la cama yace el cadáver de una mujer. ¿Cómo ha muerto?, ¿Quién ha cerrado y sellado las puertas y las ventanas?, ¿Por qué no avisaron a nadie…?

Mucha gente cree que el plano secuencia más largo de la historia del cine es el que Hitchcok utilizó para rodar “La soga”. Aunque su intención fue Rodaje La sogarodar toda la película en un único plano secuencia, como si fuese una obra de teatro, la técnica de la época no se lo permitía. Los rollos de película no duraban más de diez minutos. Para disimular el obligado cambio de plano recurrió al truco de pasar la cámara por la espalda de los actores consiguiendo el efecto de un fundido a oscuro del que aparecía, como si fuera en continuidad, el siguiente plano. La planificación de aquel rodaje fue realmente complicada porque el tamaño enorme de las cámaras en color de aquella época obligaban a mover los muebles y las paredes de los decorados mientras rodaban la escena. Se cuenta que en la rueda de prensa que dio Hitchcok mientras preparaba el rodaje le preguntaron si había ensayado mucho, a lo que, adelantándose a su respuesta, James Stewart uno de los protagonistas de la película que estaba molesto por la falta de ensayos de los actores, contestó “sí, mucho, pero aquí sólo ensayan los cámaras”

RussianarkEl plano más largo de la historia del cine dura 99 minutos y es la película “El arca rusa”. En efecto, es una película hecha en un solo plano. No hizo falta montarla y se realizó en solo cuatro intentos, aunque en ella trabajan más de dos mil actores y figurantes, y transcurre en diferentes salas del museo del Hermitage en San Petersburgo por las que la cámara va pasando mientras los actores nos muestras diferentes escenas de la historia de Rusia. Es una película impresionante que requirió meses y meses de planificación ya que, cuando la cámara entraba en cada sala la iluminación y el sonido debían estar preparados para un plano general (no podían verse focos ni perchas con los micros, etc.) y los cientos de actores y figurantes que había debían cuadrar a la perfección todas las acciones que tenían marcadas al paso de la cámara. Aquí tienes un pequeño fragmento de la película que te permitirá hacerte una idea de lo complejo que debió ser rodarla.

He querido acabar esta entrada rindiendo homenaje a “Desenfocada”, un cortometraje español que denuncia la violencia de género al que le dediqué una de las primeras entradas de este blog, porque demuestra que una película, aunque sea un cortometraje, puede hacerse perfectamente en un único plano, haciéndonos vivir la continuidad de la historia de una manera tremendamente intensa. La dificultad técnica de este rodaje (que además, para ponerlo aún más difícil incluye un espejo al que hay que “esconder” la cámara) y la interpretativa son realmente desenfocadagrandes. Los técnicos deben seguir a los actores en todo momento, mantener la cámara enfocada, no hacer sombras, evitar que entre la percha de sonido, etc. y para los actores es muy difícil alcanzar la intensidad dramática que requiere la escena durante casi trece minutos con la presión añadida que supone el tener que respetar las marcas, realizar los movimientos pactados en el momento adecuado, no “enfilarse” con el otro actor, etc. sabiendo que no puede haber “retomes”, sino que si hay que repetir la escena hay que repetir todo el corto. El resultado es una auténtica obra maestra en cuanto al fondo y a la forma. Por muy elevadas que sean las dificultades para realizar un plano secuencia, todos estos ejemplos demuestran que vale la pena afrontarlas porque transfieren a la forma de narrar la historia una fuerza y una poesía que solo a través de este tipo de plano se puede conseguir.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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