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“El tiempo entre costuras”, recuerdos de un rodaje inolvidable

Se había criado con su madre en un taller de costura. No conocía a su padre. Estaba empezando a jugar al amor cuando apareció frene a ella el que creía sería el hombre de su vida. No lo sabía, pero en España estaba a punto de estallar la guerra civil. Su padre, un rico empresario, consciente de ello, decide hacer justicia y darle la parte de su herencia en vida para que pueda huir del país antes de que la paz estalle en pedazos. Le aconseja irse a las colonias españolas del norte de África. Ella le hace caso y emprende el viaje con su amor. Pero aquel primer amor no fue el hombre de su vida, sino todo lo contrario. Le roba la herencia y la deja llena de deudas, sola y perdida en medio de ninguna parte. Este es el arranque de la novela “El tiempo entre costuras”, una fascinante historia de amores, intrigas y pasiones que ha sido formidablemente adaptada a la televisión en una serie de once capítulos que se estrenará en octubre.

Si la novela enganchó a más de dos millones de personas, la serie, sin duda, acercará a El tiempo entre costuras Seriemuchos más al fascinante mundo de Sira, su protagonista, encarnada magistralmente por Adriana Ugarte, cuya elección siempre estuvo clara ya que, como reconocen en la cadena, Sira siempre fue Adriana Ugarte. El personaje de Sira es uno de los más hermosos que se han escrito en años. Su inocencia salta en pedazos cuando tiene que enfrentarse a lo que es la vida en un viaje iniciático lleno de intrigas, emociones y peligros que la lleva a descubrir a la inmensa mujer que es. Tuve la fortuna de participar en esta serie y de 1hacerlo nada menos que en el papel de Gonzalo Alvarado, el padre de Sira, un personaje con el que me identifico plenamente. Nunca había trabajado antes con Adriana pero, desde el primer momento que nos pusimos a ensayar, sentí que fluía esa magia indescriptible que, a veces, ocurre en el mundo de la interpretación. Todo era fácil con ella, todo era sencillo, maravillosamente sencillo. No tenía más que ponerme frente a ella, escucharla, y dejar que todo lo que ella había provocado en mí fluyera espontáneamente. Ella era Sira Quiroga y, sin siquiera proponérselo, hacía que yo fuese Gonzalo Alvarado. Una experiencia única, maravillosa y fascinante.

Mi relación con esta serie fue muy curiosa, de esas que raramente pasan. Yo había leído, qué digo leído, devorado ávidamente la novela. Estaba fascinado por aquel mundo de intrigas, espías, amores, pasiones, aventuras y sueños que te 2llevaban de página en página haciendo que te fuera imposible dejar la novela. El personaje de Sira era formidable, pero mi corazón se había encaprichado con el de Gonzalo Alvarado, su padre, un hombre sensible que no se atrevió a enfrentarse a su familia para defender el amor de su vida, el que sentía por la costurera que venía a coser a su casa y que, pasados más de veinte años, decide conocer a su hija y darle la herencia que le corresponde. Digo que mi relación con la serie fue curiosa porque me llamaron para hacer el casting precisamente para el personaje de Gonzalo Alvarado. Yo estaba ilusionadísimo y, más aún cuando me dijeron que, al acabar ese casting, haría otro inmediatamente después con la misma directora de casting para el papel del comisario de la película Grupo 7, de Alberto Rodríguez. Estaba claro que era mi día de suerte: eran los dos papeles más importantes que, de ganar los castings, habría hecho en mi carrera como actor. Y me lo iba a jugar todo en apenas media hora. A pesar de lo totalmente opuestos que eran los dos 29personajes, salí muy contento del casting por saber que, para los dos, lo había dado todo. En cualquier caso, como siempre, preferí salir sin hacerme demasiadas ilusiones porque ganar o no un casting depende de demasiados factores totalmente externos a ti y a veces del todo incomprensibles para el común de los mortales. Fiel a mí mismo, yo había hecho los dos castings con la mentalidad con la que voy a todos y que siempre recomiendo a las personas que aspiran a ganar un casting o a conseguir un trabajo, que es lo mismo: para quitarme la presión, en lugar de pensar en lo importante que esos castings son para mí o en lo mucho que los necesito, pienso que quienes tienen un verdadero problema son los que han convocado el casting, porque tienen todo: el guion, el director, la financiación, etc. pero les falta el actor, ese actor capaz de dar vida a los personajes que han creado y que, aunque otros actores probablemente lo harán mucho mejor que yo, ninguno lo hará como yo).

El resultado fue que a los pocos días me llamaron para confirmarme que había ganado el del comisario de Grupo 7 pero que, aunque les había gustado mucho mi propuesta, finalmente Gonzalo Alvarado sería otro actor por el que se habían decantado. También me dijeron que, en cualquier caso, querían contar conmigo en la serie y que me llamarían para hacer algún papel capitular. Y lo 8hicieron. Meses después, me llamaron para ofrecerme trabajar en una única sesión dando vida a uno de los personajes de reparto que aparecían en la serie. Esperé a que me enviasen mis separatas para poder preparar el papel, pero me extrañó que tardasen tanto en enviármelas. Faltaban dos días para la fecha prevista de grabación y yo seguía sin haber visto una sola línea de los textos que me tenía que aprender. Mi sorpresa, esas sorpresas que solo te da un mundo tan maravilloso como el de la interpretación, fue que me llamaron para decirme que finalmente no haría ese papel sino, que sería Gonzalo Alvarado. Un problema de disponibilidad de fechas del otro actor hizo que la vida me hiciese uno de los mejores regalos que me han hecho nunca: grabar El tiempo ente costuras.

De la grabación de la serie tengo recuerdos fantásticos. Ha sido, sin duda, uno de los mejores rodajes que he vivido en mi carrera. El equipo, 13empezando por sus directores, era fuera de serie y hacía que te sintieras como en casa. Todos sus miembros estaban totalmente comprometidos con un proyecto que había generado las ilusiones más desorbitadas. Como anécdota para señalar el alto nivel de los medios empleados en esta producción, quizá basta señalar que parte del vestuario que utilizamos en la serie es el que habían utilizado Charlton Heston , entre otros, en películas como “55 días en Pekin”, etc.

Adriana, con la que yo tenía casi todas mis secuencias, realizó uno de los papeles más hermosos, pero a la vez más comprometidos y difíciles de su carrera. Era agotador tan solo eltiempoentrecosturasverla porque la serie, como la novela, aunque tiene multitud de personajes, no es coral, sino que el protagonismo de Sira es absoluto. Creo que no son más de una decena las secuencias en las que no está ella en toda la serie. La calidad cinematográfica con la que se realizó la serie, el fantástico elenco de actores y actrices, la ambientación, el excelente guion coordinado también por María Dueñas, la autora de la novela, las localizaciones reales en Tánger, Tetuán, Madrid o Lisboa, hacen que, cuando ves la serie, te parece que estás viendo “El paciente inglés”: cine y del mejor. Tuve la fortuna de ver el primer capítulo hace ya varios meses y me quedé enamorado de la serie, sino lo estaba ya desde el primer día que llegué al rodaje.

Recuerdo que la primera secuencia que grabé fue la del primer capítulo en la que conozco a mi hija y le doy su herencia. La fidelidad a la novela en la 17serie es total, por lo que la secuencia contenía emociones tan intensas como la de conocer a mi hija tras veintitantos años de saber de ella solo a través de lo que me contaba su madre, o la de querer reconciliarme con mi pasado, textos informativos sobre la situación por la que estaba pasando el país que impulsen a los personajes a actuar y pongan al espectador en situación, y varias acciones que debía coordinar con el texto, como acercarme a recibirlas, cruzar un inmenso salón con ellas, invitarlas a sentarse a la mesa de mi despecho, encender un cigarrillo, levantarme para abrir una caja fuerte que había en una habitación contigua sin dejar de decir el texto, coger las joyas y el dinero que le entregaba a mi hija, volver a sentarme frente a ellas, entregárselo, seguir charlando y acabar en pie despidiéndonos. En total la secuencia dura cerca de cuatro minutos en los que, como actor, tenías que lidiar con uno de los mayores peligros que siempre tienes frente a la cámara: el raccord, o continuidad, es decir, que si dabas una calada al cigarrillo justo antes de decir tal palabra o hacer cual gesto o acción, debías acordarte de volver a darla en ese preciso momento, ni un poco antes ni un poco después, en todas las repeticiones que se hicieran de la toma para que más tarde, en montaje, puedan editar correctamente la secuencia. Y el cigarrillo debía estar consumido siempre hasta donde lo El tiempo entre costuras Adriana Ugartehabía estado en la primera toma, etc. Y lo mismo que con el cigarrillo, con la acción de levantarte para ir a buscar las joyas, de volver a sentarte justo en tal palabra y no en otra, etc. Y hay que hacer todo eso haciendo que todo parezca lo más natural y menos ensayado del mundo, como si realmente estuviera pasando por primera vez. La figura del script, en los rodajes, es la encargada de controlar que se respete el raccord (si en una persecución un actor va con la camisa empapada de agua, no puede doblar la esquina y que la camisa aparezca totalmente seca,36369_adriana-ugarte-hannah-new-peter-vives-grabacion-escena-el-tiempo-entre-costuras porque haría que el espectador se “saliese” de lo que estaba viendo), pero en acción son los actores y actrices quienes tienen que recordar cuándo, cómo y dónde hacían cada acción, o crearán un sinfín de problemas al montador. Todo actor y actriz de cine y televisión sabe lo que puede llegar a sacarte del personaje estar pendiente del famoso raccord. En fin, que no fue una mala secuencia la que me tocó para perder mi “virginidad” en El tiempo entre costuras.

Para todos y todas los que hayáis leído la novela, deciros que el resto de los principales papeles en la serie están interpretados por: Peter Vives (Marcus Logan), Tristán Ulloa (Juan Luis Beigbeder), Hannah New (Rosalinda Fox), Elvira Mínguez (Dolores Quiroga), Rubén Cortada (Ramiro Arribas), Raúl Arévalo (Ignacio Montes), Carlos Santos (FélixAranda), Alba Flores (Jamila), Elena Irureta (Doña Manuela), Pepa Ros (Paquita), Francesc Garrido (Policía Tetuán) y Carmen Sánchez (Candelaria), entre otros.

24Sin duda siento un cariño muy especial por esta serie de la que tan buenos recuerdos tengo. Jamás podré olvidar la cara que puso María Dueñas en la Feria del Libro de Madrid cuando estaba firmando ejemplares de la novela y me acerqué a ella como un lector más para decirle: “Hola María, soy Gonzalo Alvarado” Estoy deseando que se estrene para que todos podamos verla después de una espera tan larga, pues acabamos de grabarla hace más de un año y medio. Sin duda, es la gran apuesta de televisión de la temporada. Series así ya no se hacen.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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