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“Hair”, un canto de libertad, un grito de esperanza

hairgdeIntentaron cambiar el mundo, vivir fuera del sistema, acabar con un orden injusto, caduco y obsoleto. Y lo hicieron con dos armas que parecían indestructibles: el amor y la libertad. Pero el mundo no estaba preparado para aquel cambio, el orden se resistió a desaparecer y el sistema acabó con ellos. Y lo hizo con un arma que resultó invencible y que utiliza cada vez que quiere acabar con movimientos que podrían haberlo cambiado todo: las drogas. Los hippies cayeron en la trampa de las drogas, como la generación de los jóvenes de los barrios obreros de los ochenta fue arrasada por un genocidio cuidadosamente planeado y ejecutado por una mano negra que actúa en la sombra y que jamás paga por sus crímenes. Es una triste y cruel historia que se repite cada vez que el sistema se ve amenazado por grupos o movimientos que podrían cambiar la historia de la humanidad. Una película, “Hair” de Milos Forman, basada en el musical del mismo nombre, refleja de una manera vitalista y poética lo que fue y representó el movimiento hippie, aquel movimiento que podría haber cambiado el mundo.

En una época, finales de los sesenta, marcada por el declive del sueño americano, la guerra del Vietnam y el hair02auge de los movimientos civiles contra la segregación racial, “Hair” nos cuenta la historia de Claude Bukosvki, un joven provinciano que deja su pueblo para ir a Nueva York a alistarse en el ejército para ir a “defender” a su país en la guerra del Vietnam. En la ciudad, antes de alistarse, pasea por Central Park y se queda alucinado viendo a unos seres absolutamente libres que visten ropas de colores chillones y llevan el pelo largo: los hippies. Se acerca a ellos, mejor dicho, deja que ellos se acerquen a él, y entabla una verdadera amistad con uno, George Berger, un joven carismático y libre que ha elegido vivir su vida al margen de todas las reglas y todos los convencionalismos.

HairPaseando por Central Park Claude se cruza con Sheila, una chica “bien” que pasea a caballo con sus amigas. Se queda absolutamente fascinado por ella. Una simple mirada cambiará su vida para siempre. Pero Claude cree que no tiene agallas ni recursos para acercarse a Sheila y confesarle su amor. Y es allí donde Berger y sus amigos le echarán una mano en una escena que es uno de los más bellos cantos al amor, a la libertad y a la amistad que se han rodado en la historia del cine.

Sheila se siente atraída por un modo de vida, por una forma de vivir la vida, que nada tiene que ver con la que ella ha tenido hasta entonces. Conocer a 5Claude, a Berger y a sus amigos le hace plantearse que existe otra vida y que solo de ella depende vivirla o no. No duda en dejar atrás a su familia y al mundo tradicional y carente del más mínimo atractivo que habían planificado para ella y se va a vivir con ellos. El descubrimiento, tanto de Claude como de Sheila, de que se puede amar y vivir fuera del sistema, de que todos podemos amar y vivir fuera del sistema y de las normas de un mundo que se destruye a sí mismo y a todos los que habitan en él, es lo que hace de “Hair” una película tan grande y necesaria, sobre todo en unos tiempos, los nuestros, en los que la palabra libertad ha perdido su significado porque la hemos enterrado bajo el inmenso y pesado muro de la seguridad, la falsa seguridad que cada día nos venden y sobre la que se basa el sistema, esa falsa y sofisticada seguridad que nos ha convertido en esclavos que, ilusos, nos creemos libres.

Los sesenta eran tiempos de ideales e idealismos, tiempos de creer que se podía cambiar el mundo, tiempos que pudieron cambiarlo, tiempos en los que valores como libertad, amor, amistad, solidaridad, generosidad, altruismo, justicia, berger_hair1compromiso o dignidad estaban en la mente y el corazón de muchos, tiempos en los que la búsqueda espiritual del ser humano ocupaba un lugar importante en su vida, por eso tantos hippies hicieron de esa búsqueda su razón de ser viajando a Turquía, India… Eran tiempos de viajar y de hacerlo sin equipaje, tiempos donde los sueños eran más importantes que las hipotecas, tiempos en los que amar y ser feliz eran las prioridades que empujaban a seguir el camino, tiempos en los que el sistema se tambaleó porque los hippies, aquellos jóvenes alocados y de pelo largo que vagabundeaban por el mundo mirándolo con la mirada del corazón, vieron que estaba basado en una gran mentira, que todo el sistema era, y es, una gran mentira. Hoy corren nuevos tiempos de cambio, tiempos donde las grandes mentiras que sustentan y alimentan el sistema han quedado al descubierto, tiempos en los que cada vez más personas se atreven a vivir contra la corriente, a no creer en las falsas promesas, a entender que vivir es algo más que sobrevivir y que un mundo en el que palabras como libertad, amor o amistad no solo han perdido su significado sino que son incluso menospreciadas o perseguidas no debe seguir existiendo ni un solo día más. Los hippies tuvieron su oportunidad de cambiar las cosas. Nosotros la tenemos hoy. No dejemos que la historia se repita. Ganemos la batalla, aunque solo sea por una vez, ganemos esta lucha, que ya nos toca, ganemos esta guerra que nos han declarado, y hagámoslo con las armas que de verdad pueden acabar de una vez por todas con este sistema putrefacto y criminal: el amor, la solidaridad, el altruismo, la generosidad, la desobediencia civil, la no violencia, el dar, el darnos a los demás. Tenemos una gran oportunidad. Aprovechémosla. Nos va la vida en ello.

La escena final de “Hair” es de las que no se olvidan, de las que no podemos ni debemos olvidar. Para Berger la libertad, el amor y la amistad están 1por encima de todo lo demás. Y Berger es coherente con lo que cree, porque sabe que ser libre no significa ser irresponsable, sino todo lo contrario, y que además exige ser valiente, ser muy valiente. Por eso no duda en proponerle a Claude, ya alistado en el ejército, sustituirle unas horas en el cuartel para que pueda ir a despedirse de Sheila antes de que le embarquen para Vietnam. Se rapa el pelo, se viste de militar y ocupa el lugar de Claude en el barracón para que su amigo tenga la oportunidad de vivir su amor con Sheila. Berger es capaz de hacer lo que más detesta para que su amigo viva un momento, un intenso pero breve momento, de amor con Sheila. “Hair” es un canto de esperanza que nos debe hacer reflexionar a todos sobre lo que queremos hacer con nuestras vidas y con el mundo que habitamos, un grito de esperanza por ese nuevo mundo posible y necesario que, como dice Eduardo Galeano, está en la barriga de este esperando a nacer. De nosotros, solo de nosotros, de ti y de mí, depende que lo haga o no.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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