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Juliette Binoche, el coraje de amar

7En más de una ocasión ha comentado que actuar es ser y viéndola interpretar puede llegar a entenderse todo lo que significa esta forma de entender el arte de la interpretación. No hay artificio, imitación, ilustración o gesto superfluo. Todo en ella es comedido, es esencia, porque todo en ella simplemente es. Tener en pantalla el rostro de Juliette Binoche es estar frente a un cristal transparente que te deja ver su alma, que te deja llegar a ver y a sentir la inmensidad de su alma. Todo lo que le pasa, la alegría, la infinita ilusión, el desencanto, la angustia, el amor, la curiosidad, siempre insaciable, el dolor, siempre insoportable… todo está en ese rostro, en esa cara que no pretende reflejar nada, sino vivirlo todo. Ese es el secreto de los grandes actores: ser, y ese es el secreto de 9Juliette Binoche, una actriz que en cada interpretación se arriesga hasta la médula para encontrar sus propios límites, una mujer que cada partida la juega al todo o nada, porque no le teme al fracaso, sino al no vivir, al no aventurarse a fondo en el insondable misterio que es vivir. En sus vivarachos ojos están todas las miradas: la de la inocencia nunca perdida, la de la ilusión reencontrada, la del profundo dolor del que entiende que vivir es amar, aunque este mundo haya proscrito el amor… Y su sonrisa, ah su sonrisa, una sonrisa capaz de llegar a lo más profundo de nuestro corazón, de derribar todos los muros, una sonrisa alegre, abierta, limpia, una sonrisa pura y dulce, la sonrisa de los que aman. No le hace falta hacer nada para robarnos para siempre el corazón, simplemente se pone ahí, frente a nosotros, sonríe y… nos enamora sin remedio ni propósito de enmienda. La mirada y la sonrisa son lo más esencial del ser humano, son lo auténtico, lo que no tiene dueño, lo que no miente, lo que no calla. Son lo que nos habla de cómo es esa persona, de sus sentimientos, de sus sueños y anhelos, de lo que ha sufrido, de lo que ha amado y de lo que aún puede amar. Eso es lo que hace que Juliette Binoche sea una mujer tan especial: la mirada y la sonrisa de quien se atreve a amar.

Hija de un mimo, director y escultor, y de una actriz, parecía claro que su destino iba a llevarla directamente al universo de la creación y de la binochejuliette_englishpatientimaginación. El divorcio de sus padres a punto estuvo de impedírselo. Fue su pasión por el arte, por la belleza, lo que la salvó, lo que hizo de ella una superviviente. El dolor puede acabar con nosotros o hacernos crecer y dotarnos de una sensibilidad extraordinaria. Por eso las personas que, como ella, han sufrido y han aprendido a transformar el dolor en belleza, tienen ese halo tan especial, esa luz interior que ilumina todo lo que hacen y a quienes les rodean. Son personas que no se doblegan, que no se rinden ante las dificultades, que jamás dejan de ser fieles a sí mismas, y lo son porque saben que aunque no puedan cambiar la realidad del mundo que les ha tocado vivir, sí pueden gestionar cómo les afecta lo que ese mundo les hace, gestionar sus emociones, aceptar sus limitaciones, centrarse en las batallas que pueden y deben ganar, mantener la calma en los momentos difíciles, establecer sus prioridades, sus verdaderas y auténticas prioridades, no las que otros quieren que tengan…

Son muchas las imágenes que tengo de Juliette Binoche. Son tantas las escenas inolvidables que 6nos ha regalado. Sin duda la primera que se me viene a la cabeza cuando pienso en ella es la de la película El paciente inglés, cuando el artificiero hindú la invita a compartir la belleza que ha encontrado en los desolados campos de una guerra tan absurda como todas que les tiene prisioneros en un pequeño pueblo italiano. Es una de las escenas de amor más bellas que he visto jamás. Todo está allí. La invitación con esas velas que marcan el camino… la libertad de que ella acepte seguirlo o no… la espera, siempre la dulce espera, ese detener el tiempo que forma parte esencial del juego del amor… el misterio, el atrayente misterio que mantiene viva la llama del amor… la sorpresa, ¿qué amor que se precie puede vivir sin la permanente posibilidad de ser sorprendido?… la ternura, pilar sobre el que se pueden edificar los palacios más altos… la seguridad, irresistible fuerza que nos permitirá confiar… la curiosidad, la necesaria curiosidad que nos empuja a seguir adelante… la sensibilidad, ancestral filtro de amor que todo lo puede… la confianza, necesariamente absoluta e incondicional… el agradecimiento, espontáneo, abierto y sincero… el erotismo, cálido y suave néctar de todas las pasiones… en efecto todos los elementos del amor están en esta escena que refleja, como pocas, que amar no es más que dar y compartir.

efe-binoche--644x362Juliette Binoche es una mujer tremendamente libre e independiente. Jamás aguantó mucho tiempo en las escuelas por las que pasó. Tampoco se ha casado jamás, aunque ha vivido intensamente el amor, un amor que le ha dado dos hijos. No es una persona que se siente a esperar. Eso no va con ella, necesita tomar la iniciativa, las riendas de su vida. Cuando quiere trabajar con un director al que considera interesante descuelga el teléfono y le llama. Michael Haneke recuerda que descolgó un día el teléfono y escuchó: “Hola, Michael, no nos conocemos, soy Juliette Binoche y quiero trabajar contigo”. De aquella llamada surgió una obra maestra del cine: Código desconocido, y una de las interpretaciones más portentosas de Juliette Binoche.

12El papel que hizo en Azul, de Krzysztof Kieslowski no lo podía hacer cualquier actriz. En un trabajo en el que los silencios gritan, en el que casi no se recurre a la palabra, asistimos al durísimo momento por el que debe pasar una mujer que ha perdido a su marido y a su única hija en un accidente de automóvil y que, inmersa en sus recuerdos, en la insuperable necesidad de reencontrarles más allá de la ausencia, descubre que él le era infiel, que su matrimonio era una farsa, que la mentira había sido capaz de acostarse en su cama durante años.

10Muchos consideran que Juliette Binoche es una actriz que se ha especializado en papeles dramáticos extremos, en caracteres atormentados y difíciles. Ella no lo considera así. Ella cree que todos los papeles que ha interpretado son de supervivientes, de personas capaces de enfrentarse al dolor y sobrevivir, de personas que aman la vida por encima de todo. El duelo interpretativo que mantiene con Jeremy Irons en Herida, en la que vive una intensa historia de amor pasional con el padre del joven con el que se va a casar, es de lo mejor que se ha visto en el mundo de la interpretación en muchos años.

“En casa soy una cocinera y una madre, lo que es un trabajo en sí mismo. Además soy mi propia secretaria y también la señora de la limpieza. Como 8mujeres, tenemos tantas vidas… no sólo una. Son muchos trabajos distintos” Esa mujer que define su vida cotidiana de una forma tan sencilla y falta de glamour, encierra una personalidad irreductible que la impulsa a vivir en una constante búsqueda de la belleza. Ama la poesía, especialmente la poesía amorosa de poetas como el sufí Ibn Arabí y de tantos otros, escribe poesía, pinta, baila… y no esconde lo que hace porque poco o nada le importa que su obra reciba buenas o malas críticas, lo importante, lo verdaderamente importante para ella es expresar todo lo que siente, todo ese universo que lleva dentro, y compartirlo con los demás. Su pincel ha plasmado los retratos de todos los directores con los que ha trabajado y todos los personajes que ella ha interpretado a lo largo de su carrera. Es una galería de retratos de todas esas partes que forman lo que es su ser. En esta entrevista, siento que esté en inglés sin subtítulos y que la periodista que la hace conozca tan poco juliette_binochedel mundo de la interpretación, nos explica lo que para ella es actuar, ponerse frente a una cámara para desnudar su alma. Detesta la autoridad por la autoridad, la única autoridad que respeta es la que nace del convencimiento, de la pasión, esa autoridad que es capaz de hacerte ver otra forma de mirar y de entender las cosas al replantearte todas tus convicciones. Para ella la improvisación forma parte esencial de su trabajo, como la pareja que baila un tango, que sabe que debe mantener una línea de danza, pero que entre ellos, internamente, puede ocurrir cualquier cosa mientras dura el tango. No concibe la interpretación como algo cerebral, de hecho ni para decidir si acepta un guion o no se deja guiar por el cerebro, es el corazón quien debe mandar, como en la interpretación son el cuerpo, la mente y el corazón quienes deben vivir lo que hace, quienes deben ser.

Hana-the-english-patient-13667959-375-518Te dejo con este impresionante documental en el que Juliette Binoche nos ofrece un testimonio maravilloso sobre los motivos que la han llevado a embarcarse en una gira mundial como bailarina aunque ella no sea bailarina, a aceptar el reto de compartir escenario con un coreógrafo y bailarín profesional simplemente porque al hablar con él, al verle bailar, sintió la necesidad de compartir lo que ella sentía en lo más profundo de su ser. Es esa necesidad de compartir, de darnos a los demás, de mostrar y entregar todo lo que llevamos dentro lo que nos da la fuerza necesaria para afrontar cualquier reto, para derribar cualquier muro, para volar a lo más alto, para vivir a fondo la maravillosa experiencia que es llegar a conocernos a nosotros mismos, a creer en nosotros mismos y a vaciarnos de nosotros mismos para poder entregarnos, en cuerpo y alma, a los demás. Porque no hay mayor acto de generosidad que el de tener el coraje de amar.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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