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Frida Kahlo, bella hasta en el dolor

Fue bella hasta en el dolor, o quizá fuera el dolor quien la hizo bella porque ella, como pocas, supo transformar el dolor en belleza. Mujer libre e independiente que rompió con todas las anquilosadas normas de una sociedad dispuesta a no dejarla vivir su propia vida. La fatalidad, el destino, la casualidad o la causalidad, llámale como quieras, marcaron su vida desde el principio: con seis años sufrió una poliomielitis que le dejó secuelas para siempre y a los dieciocho un accidente de tráfico estuvo a punto de matarla. A lo largo de su vida fue intervenida quirúrgicamente en 32 ocasiones y fueron muchos los meses que tuvo que pasar en cama, sin poder moverse. Y precisamente estas circunstancias fueron las que la impulsaron a elegir su propio destino, a vivir su propia vida. Si la polio le había permitido descubrir el universo de la literatura a través de la lectura, el accidente le abrió de par en par las puertas del arte a través de la pintura, una pintura que fue su vida y que adoraron Picasso, Kandinsky, Breton, Maiakovsky y todos lo que la conocieron.

Para acompañar este pequeño viaje por la vida de Frida qué mejor que dejar que nos acompañe otra mejicana indomable como Chavela Vargas, con quien Frida tuvo tantas, tantas, cosas en común.

Había nacido en Coyoacán, Méjico, en 1907, hija de un fotógrafo alemán y de su segunda esposa, de ascendencia española. La casa donde nació y ninafridakahlovivió gran parte de su vida, la célebre Casa Azul, es ahora su museo. La polio la obligó a estar nueve meses en cama y le dejó secuelas permanentes, como la desproporcionada delgadez de su pierna derecha. Su padre, con quien tenía mucha más afinidad que con su madre, fue quien la animó a que practicara deporte en su proceso de rehabilitación, y no fueron precisamente deportes convencionales los que eligió: fútbol y boxeo. Una nueva compañera apareció en su vida: la soledad. Sus limitaciones físicas la apartaban de los juegos de los demás niños de su edad. Y fue una compañera fiel: la soledad le acompañó durante toda su vida.

En aquella época la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, la más prestigiosa de la ciudad, empezó a admitir a estudiantes del sexo femenino. Frida fue de las primeras. Eran solo 35 alumnas en un océano de más de dos mil alumnos. Fue entonces cuando se integró en un grupo de estudiantes que más tarde serían la flor y nata de la intelectualidad mejicana: los Cachuchas. Era un grupo concienciado política y socialmente que se rebelaba contra toda autoridad o injusticia. Las ideas anarquistas y el romanticismo revolucionario fueron sus banderas.

Acababa de empezar a tomar clases de dibujo cuando, regresando una tarde de la escuela, su autobús fue 6arrollado por un tranvía. El resultado fue terrorífico: la columna vertebral fracturada en tres partes, dos costillas rotas, la clavícula fracturada, tres fracturas más en el hueso púbico, la pierna derecha rota en once partes… y el pasamanos del autobús le entró por la cadera y salió por su vagina. Como Frida comentaba en broma, “perdí la virginidad de una forma brutal” Es entonces cuando, en la cama, comienza a pintar, y lo hace como lo haría durante toda su vida: pintando su propia experiencia, los momentos vividos, los dolores sufridos… Su primer óleo fue un autorretrato que dedicó al novio que tenía entonces, Alejandro Gómez Arias, perteneciente también a Los Cachuchas. Las consecuencias de aquel terrible accidente no solo fueron físicas. Frida maduró de repente, como le escribe a Alejandro: “¿Por qué estudias tanto?, ¿Qué secreto buscas? La vida pronto te lo revelará. Yo ya lo sé todo, sin leer ni escribir. Hace poco, tal vez unos cuantos días, era una niña que andaba en un mundo de colores, de formas precisas y tangibles. Todo era misterioso y algo se ocultaba: la adivinación de su naturaleza constituía un juego para mí. ¡Si supieras lo terrible que es alcanzar el conocimiento de repente, como si un rayo dilucidara la tierra! Ahora habito un planeta doloroso, transparente como el hielo. Es como si hubiera aprendido todo al mismo tiempo, en cosa de segundos. Mis amigas y mis compañeras se convirtieron lentamente en mujeres. Yo envejecí en algunos instantes y ahora todo es insípido y raso. Sé que no hay nada detrás, si lo hubiera lo vería…”

Dos años después Frida empieza a frecuentar los círculos políticos, intelectuales y artísticos mejicanos. Allí conoce a Tina Modotti, una fotógrafa 1estadounidense pareja del comunista cubano Julio Antonio Mella, con quien entabla una gran amistad. Fue Tina la que la acercó al Partido Comunista de México, al que se afilió. Es allí donde conoce al que sería el gran amor de su vida: el muralista Diego Rivera. Un día Frida fue a su estudio para enseñarle sus trabajos. Rivera quedó fuertemente impresionado por aquellos cuadros. Años después, cuando ya casados, ambos pasaron una temporada en Estados Unidos, Rivera dijo de su pintura: «Frida empezó a trabajar en una serie de obras maestras sin precedentes en la historia del arte, pinturas que exaltaban la cualidad femenina de la verdad, la realidad, la crueldad y la pena. Nunca antes una mujer había puesto semejante atormentada poesía sobre la tela como Frida en esta época de Detroit”.

Su matrimonio no fue un matrimonio a la usanza tradicional. Se amaban con locura, pero ambos se resistían a perder lo que les hacía ser ellos mismos: su necesidad de libertad. Las infidelidades de él con otras mujeres eran constantes, entre las que se encontraba la que mantuvo con Cristina, la hermana pequeña de Frida. Las de Frida tampoco le andaban a la zaga. Frida nunca ocultó su bisexualidad, y en aquellas infidelidades tenían cabida tanto hombres como mujeres. Su recuerdo de su primer encuentro con Chavela Vargas define perfectamente su manera de ver la vida, el amor y el sexo: “Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más se me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo. Pero creo que es una mujer lo bastante liberal que, si me lo pide, no dudaría un segundo en desnudarme ante ella… Ella, repito, es erótica. Acaso es un regalo que el cielo me envía…” frida_diegoEsas infidelidades mutuas causaron más de un problema a la pareja, principalmente a él, que era más celoso, y llegaron a provocar su divorcio, un divorcio que solo duró un año pues volvieron a casarse inmediatamente: se necesitaban irremediablemente el uno al otro, como Frida siempre reconoció: “¿Cuál es mi camino? ¿Esperarte? ¿Olvidarte? ¿Hacer lo que tú haces, ir de los brazos de uno y de otro, hoy dormir con alguien mañana con otro diferente…? Vivo cada día con la esperanza de verte regresar… y cada noche sabiendo que no estás… Quizá esperen oír de mí lamentos de “lo mucho que se sufre” viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr… Quisiera darte todo lo que nunca hubieras tenido, y ni así sabrías la maravilla que es poder quererte…”

Las secuelas del accidente impidieron que Frida pudiese cumplir uno de sus sueños: tener hijos. Sufrió tres abortos. La vida con Rivera era pasional e frida-kahlo-cuadro-Henry-Ford-Hospital-cama-volando-1932intensa. Su amor por la pintura les unía absolutamente. Él fue el mayor admirador de la pintura de Frida, una pintura personal, naif, honesta, sincera y tremendamente original que se apartaba de todos los cánones, a pesar de que muchos, como André Breton, pretendieran encasillarla en alguna tendencia como la surrealista: “No sé si mis pinturas son o no surrealistas pero de lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser. Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad… Lo único que yo sé es que pinto porque tengo la necesidad de hacerlo, pinto siempre lo que me pasa por la cabeza sin ninguna otra consideración… El arte más poderoso de la vida, es hacer del dolor un talismán que cura. ¡Una mariposa renace florecida en fiesta de colores!”

La persecución política que estaban sufriendo los comunistas en Méjico hizo que, en 1931, se frida_kahlo_trotskytrasladasen a vivir a los Estados Unidos. A Frida el estilo de vida norteamericano nunca le gustó y fue muy crítica con él. En 1935 regresan a Méjico, a su adorada casa azul. Allí, entre 1937 y 1939, vivirá su exilio con ellos el revolucionario Leon Trotsky. Frida y él fueron amantes. El 21 de agosto de 1940 Trotsky fue asesinado por el estalinista español Ramón Mercader. Frida y Rivera llegaron a ser detenidos como sospechosos de haber participado. Su estrecha relación con Trostsky y su pertenencia al Partido Comunista de Méjico eran los únicos indicios en los que se basó la policía para detenerles. Aquello no tenía ningún sentido. Poco después fueron puestos en libertad.

Frida no fue una pintora prolífica, su obra no alcanza los 150 cuadros, pero sí una pintora FridaKahlo-abrazoamoroso1949autodidacta que forjó un estilo propio en todo lo que hizo. Desde su propia estética personal, sugerida por Rivera, utilizando siempre trajes tradicionales y ornamentos populares mejicanos, a todos y cada uno de sus cuadros. Defensora a ultranza de las culturas indígenas y de todo lo popular, tanto ella como su obra han pasado a convertirse en un icono étnico que defiende el contacto con la naturaleza, el amor a la madre tierra y la autenticidad del sentimiento y los valores de su pueblo: “El hombre es dueño de su destino y su destino es la tierra y él mismo la está destruyendo hasta quedarse sin destino” Frida es su vida y también su obra, ambas son inseparables.

El dolor y la soledad fueron siempre sus más fieles compañeros de viaje. Incluso en sus últimos años, el destino quiso ser cruel con su débil físico una vez más. Una gangrena hizo que le amputasen parte de su pierna. La fuerte depresión que sufrió entonces la empujó al alcohol y al suicidio: “La vida insiste en ser mi amiga y el destino mi enemigo… Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior… El dolor no es parte de la vida, se puede convertir en la vida misma… Intenté ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar… Doctor si me deja tomar este tequila le prometo no beber en mi funeral…”

Su amor por la pintura fue esa tabla de salvación a la que ella se agarró con todas sus fuerzas: “La pintura ha llenado mi vida. He perdido tres hijos y Viva la vidaotra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo” En 1953, en la ciudad de Méjico se organizó la única exposición individual que se le había hecho en su país. Su deteriorada salud le impedía asistir, pero Frida hizo que la llevaran en una ambulancia con su cama de hospital a la Galería de Arte Contemporáneo. Allí, en medio de la sala, cantó, bebió y disfrutó de uno de los momentos más felices de su vida. Sus últimos meses fueron terribles. La depresión y el dolor no dejaban de acosar a una mujer que, por encima de todo, amó la vida y la pasión por vivir, una mujer que, habiendo sufrido lo que sufrió, llegó a 2decir:“¿Pies? para qué los quiero si tengo alas para volar” En sus últimos meses escribió poemas y un diario en el que no ocultó sus repetidos intentos de suicidio. Aun así salió una vez más a la calle con su silla de ruedas. Fue para unirse a la manifestación de protesta contra la intervención estadounidense en Guatemala. Murió doce días después. No se realizó ninguna autopsia. La última frase que escribió en su diario fue: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás” Frida fue hermosa en la vida y bella hasta en el dolor. En vida la mayoría la conoció por ser la mujer de Diego Rivera. Tuvieron que pasar años tras su muerte para que el mundo la reconociera como lo que realmente fue: un ser libre y sensible que ganó la partida de la vida a pesar de que el destino no quiso darle buenas cartas ni una sola vez. Frida fue hermosa, muy hermosa, quizá demasiado hermosa para un mundo como este…

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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