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La placenta sube al escenario

Por fin voy a poder ver realizado uno de mis sueños más queridos: ver representada La placenta del Universo en un escenario. La idea inicial de La placenta era que fuese un programa cultural de radio. En la primera entrada del blog subí la maqueta del que iba a ser el primer programa. El proyecto había quedado finalista del Open Radio 2003 del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, pero jamás llegó a emitirse porque nunca encontré (de hecho ni busqué) un patrocinador para el programa. Me pareció que, si además de dar la idea del programa, escribirlo, producirlo, dirigirlo y presentarlo por puro amor al arte, es decir sin cobrar un duro, tenía encima que buscar un patrocinador que pagase a la radio, era algo que para mí perdía todo el atractivo idealista y romántico con el que el proyecto había nacido. Al ver que lo de la radio, tanto en emisoras públicas como privadas, era algo que jamás iba a poder llevarse a la práctica con los actuales criterios de los programadores, pensé en reconvertir la idea original en un montaje que pudiese subirse a un escenario. Hablé con amigos como María del Mar Bonet, Luis Eduardo Aute y Paco Ibáñez para invitarles a que se unieran a La placenta del universo. Pese a que la respuesta por parte de todos fue muy positiva, jamás pudo subirse a un escenario porque tenían unas agendas irreconciliables. Así fue como La placenta del Universo se quedó encerrada en un cajón, como otros tantos sueños y proyectos, hasta que, hace tres años, los amigos de Clandestino de  Actores me invitaron a colaborar con ellos a través de un blog. Yo no tenía ni idea de lo que era un blog, pero sí vi allí una posible alternativa para sacar del cajón a La placenta y poder darle vida. Esta es la génesis de este blog, un blog que me ha dado y me sigue dando muchísimas satisfacciones, que cada semana visitáis entre cuatro y cinco mil personas, que ya ha recibido más de 315.000 visitas y que me ha permitido conocer y entrar en contacto con otros maravillosos soñadores sin remedio.

Cuando conocí la sala de teatro Garaje Lumière de Madrid y el espíritu abierto y libre de sus jóvenes promotores tuve inmediatamente la sensación de que era el espacio ideal para montar la versión escénica de La placenta del Universo que llevaba tiempo rondándome la cabeza: estrenarla interpretada por los asistentes al taller de interpretación para personas en riesgo de exclusión social Caídos del cielo, de Paloma Pedrero, con el que vengo colaborando desde hace algo más de un año. Tengo tan claro que nadie como esas personas puede transmitir la emoción y la verdad que hay en La placenta que nos hemos embarcado juntos en el proyecto de estrenarla por primera vez en un escenario. Será los días 13 y 14 de julio a las 20h. en el Garaje Lumière.

La experiencia de trabajar en este taller ha sido una de las cosas más hermosas que me han pasado en la vida. Su origen se remonta a hace ya 13 años cuando Paloma Pedrero empezó a impartir un taller gratuito de teatro para personas sin hogar. Su objetivo era ayudarles a recuperar su autoestima y la confianza en sí mismos y su lema: venimos a dar. En 2008 escribió y dirigió la obra que ellos le habían pedido: “una obra que hable de nosotros”. Se llamó “Caídos del cielo”, estaba dedicada a Rosario Endrinal, la mujer a la que quemaron en un cajero de Barcelona, y se estrenó dentro del Festival de Otoño en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. El éxito fue enorme y eso les permitió hacer temporada en el mismo teatro. Desde entonces se ha creado una ONG, la ONG “Caídos del cielo”, para ayudar a que estos talleres y esta labor puedan seguir desarrollándose; se han hecho varias representaciones de una versión más reducida de la obra (el montaje original incluía 20 actores), y de otra escrita por Robert Muro y Pilar Rodríguez; “Me llamo barro”, en homenaje al poeta Miguel Hernández. El año pasado, viendo el cariz que tomaba eso que llaman crisis aunque lo que es es capitalismo, se decidió ampliar el abanico de los asistentes al taller que pasó de estar dirigido a las personas sin hogar a dar cabida a todo tipo de personas en riesgo de exclusión social. Su único denominador común es el de ser personas que conocen lo que es el sufrimiento y el dolor. Una de las cosas más gratificantes que he visto en mi vida ha sido poder asistir a su descubrimiento del teatro y de la poesía. Son muchas las cosas que la mayoría de los actores profesionales podemos y debemos aprender de estas personas: su entusiasmo ilimitado por lo que hacen, su generosidad, su ilusión, su valentía… Con ellos he entendido lo que Paloma dice para explicar lo que significa su taller: es un lugar donde el dolor se transforma en belleza.

La adaptación de las nuevas incorporaciones al taller ha sido extraordinaria y las personas que ya llevaban años trabajando en él y que ya contaban con una buena base de técnica teatral han mostrado una gran generosidad compartiendo de la manera más abierta todo lo que sabían, ayudándoles a superar las dificultades por las que en su día ellas también pasaron. El grupo que estrenará La placenta del universo en el Garaje Lumiére estará compuesto por las personas que vienen actualmente al taller: personas que llevan años trabajando en Caídos del cielo y personas que jamás se han enfrentado a un público, ni subido a un escenario.

Se trata pues de un ejercicio del taller abierto al público. De la primera puesta en escena que haremos con este grupo y de la primera vez que La placenta es representada en un escenario. Para mí es un verdadero regalo que hayan querido ayudarme a convertir este sueño en realidad, un sueño en el que se escucharán poemas de Omar Kayyam, Benedetti, Vinicius de Moraes, García Lorca, Machado, Salinas, Graves, Cernuda, Bergamín, Celaya, Kavafis, Brassens, Belli, León Felipe y Miguel Hernández, y la música de Eleni Karaindrou, Angelo Badalamenti, Ludovico Einaudi, Abel Korzeinowski, Ayub Ogada, o Leonard Cohen. Su hilo argumental es un viaje desde la percepción del individuo como ser (¿quién soy?, ¿Para qué estoy aquí?) al descubrimiento del amor en pareja y posteriormente del amor a los demás y la toma de compromiso social (¿Qué he hecho de mi vida?). La filosofía de La placenta del Universo podría resumirse en una frase: “Todo cuanto retuve lo perdí; solo me queda lo que di”, que entronca a la perfección con el objetivo del taller y la ONG Caídos del cielo: “Venimos a dar”

Me encantará compartir este momento tan especial para mí y para todos los que formamos parte de la experiencia de “Caídos del cielo” con todos los que queráis uniros a nosotros viniendo al estreno de la versión escénica de La placenta del Universo.

PD Garaje Lumiére, C/Ciudad Real, 12, Metro Delicias (salida ascensor) días 13 y 14 de julio a las 20h. Tel: 91 119 29 05. El precio de la entrada será el que cada espectador considere justo y quiera pagar.

Aquí tienes la versión íntegra del sueño de aquella noche. Gracias de corazón a todas y a todos los que lo hicísteis posible.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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