Cine/Teatro General

Sean Penn

Sean Penn es, sin duda, uno de los mejores actores contemporáneos. Es un actor intenso y muy versátil. Capaz de encarnar todo tipo de personajes dotándolos de un sinfín de registros que pueden ir desde la dureza más despiadada hasta la más extrema vulnerabilidad, todo en él rezuma verdad. El fuerte compromiso social y con los derechos humanos que siempre le ha caracterizado en su vida personal ha influido muchas veces a la hora de elegir sus papeles y, a la inversa, a la hora de que los productores no quisieran proponérselos. Estuvo junto a las víctimas del Katrina en Nueva Orleans, visitando Irak para informarse de primera mano de lo que pasaba allí y para desenmascarar las mentiras que ayudaron a declarar aquella guerra, una guerra a la que Penn se opuso con todas sus fuerzas, fue de los primeros en estar con el pueblo de Haití, para cuya ayuda ha creado una ONG que abastece de ayuda humanitaria a un poblado de 55.000 personas que lo han perdido todo, defiende en EEUU a Hugo Chávez y a Fidel Castro de los ataques y la manipulación de los políticos y de la prensa. Ciertamente Sean Penn es un hombre comprometido a fondo con todo lo que cree, al que nunca le ha temblado el pulso a la hora de defender sus ideales y su forma de entender la vida.

Aquí le puedes ver en el tráiler de Mystic River, dirigida por Clint Eastwood, encarnando a ese padre desesperado porque han asesinado a su hija adolescente, que le valió su primer Oscar.

Nacido en California en 1960, hijo de madre de origen italoirlandés y de padre de origen judío sefardita (de hecho su apellido antes de americanizarlo por Penn era Piñón), se educó en un ambiente familiar progresista que hizo que su padre fuese incluido en los años 50 en la temida lista negra del senador Mcarthy, cuya caza de brujas aterrorizó al mundo de Hollywood. El hecho de que su padre fuese director y guionista, su madre actriz y ambos tuviesen ideas progresistas marcó su adolescencia y su forma de ver y de querer vivir la vida. Su primera aparición frente a la cámara fue en 1974, precisamente en un episodio de la serie de tv “La casa de la pradera” dirigido por su padre. En 1980 estuvo a punto de protagonizar la película “El lago azul”, pero no fue hasta un año después cuando debutaría en el mundo del cine con la película “Taps” (Más allá del honor), donde también haría uno de sus primeros papeles un joven actor desconocido entonces: Tom Cruise. Un año después encarnó a un surfirsta (el surf era una de sus grandes pasiones) en “Aquel excitante curso”.

A lo largo de su carrera ha encarnado a todo tipo de personajes. En esta breve recopilación puedes verle en algunos de ellos.

Si en los primeros 80 Sean Penn era un joven actor que prometía, su vida privada pronto fue motivo de carnaza para los paparazzi estadounidenses. Sus relaciones con actrices como Elizabeth McGovern, Susan Sarandon o Pamela Springsteen, la hermana de Bruce, con la que había coincidido en el rodaje de “Aquel excitante curso” y unos cuantos amores más, dejaron paso a sus cuatro años de turbulento matrimonio con Madonna, con escándalos y peleas con los paparazzi que le llevaron a la cárcel. Tras Madonna llegaría la relación más larga que se le conoce, con la también actriz Robin Wright, la protagonista de “La princesa prometida”, con la que ha estado unido durante casi 20 años.

Penn es un hombre culto, inquieto por lo que ocurre en el mundo, comprometido (su frase favorita es la de Doctorov sobre el artista, de quien dice que debe conocer el mundo en el que vive) y, por encima de todo, amigo de sus amigos, entre los que se encuentran personajes tan célebres y dispares como Charles Bukovsky, Bruce Springsteen, Robert de Niro (de quien dice que es actor gracias a él), Jack Nicholson, Johnny Depp, John Malkovich, el recientemente fallecido Dennis Hopper…

Como actor ha trabajado a las órdenes de los directores más representativos de la historia del cine de las últimas décadas: Clint Eastwood, Terrence Malick, Woody Allen, Brian de Palma, Alejandro González de Iñárritu, Tim Robbins, Oliver Stone…

En esta secuencia puedes verle en el papel del asesino confeso de una adolescente en el momento de enfrentarse a la muerte de “Dead man walking” (“Pena de muerte”), dirigido por Tim Robbins basado en un caso real. Susan Sarandon, por entonces esposa de Robbins y antiguo amor de Penn, encarna a la hermana Helen Prejean, que luchó hasta el último momento porque le conmutasen la pena y le salvasen, sobre cuya vida se basa la película.

Sean Penn siempre se ha caracterizado por llamar a las cosas por su nombre y por dar la cara por los más desfavorecidos. Es uno de los actores norteamericanos más progresistas y que más causas humanitarias ha apoyado realmente. Sus ataques al presidente Bush por la guerra de Irak y su política neoliberal fueron célebres, llegando incluso a comprar una página en el New York Times para publicar una carta personal, como ciudadano americano y padre de dos hijos, oponiéndose a la guerra. Solía colaborar haciendo reportajes y publicando artículos de opinión en el San Francisco Chronicle hasta que, harto de que calificaran sistemáticamente a Hugo Chávez de dictador a pesar de ser el presidente que más elecciones democráticas ha ganado en toda América (incluida la del Norte y la del Sur), escribió una carta pública de dimisión que fue publicada por el periódico. Aquí le tienes diciendo abiertamente lo que opina del Presidente Bush y su política

Y si como actor Penn está considerado como uno de los mejores de su generación y del cine actual (no en vano ganó un nuevo  Oscar por su impresionante papel del político gay Harvey Milk en “Milk”), otros campos del mundo del cine también han llamado poderosamente su atención. Polifacético como pocos, no tardó en dar el paso a la dirección. Fascinado por una canción de su buen amigo Bruce Springsteen (Highway Patrolman), que cuenta la historia de dos hermanos completamente opuestos, Penn escribió una historia y la dirigió: “The indian runner” (“Extraño vínculo de sangre”). Su película respeta incluso los nombres de los tres protagonistas de la canción de Bruce: Joe, Frank y Maria. Aquí tienes la canción sobre la que Penn hizo la película.

En “The indian runner” Penn plantea la historia de Joe y Frank Roberts, dos hermanos que representan el bien y el mal, el orden y la violencia, en una escalofriante historia sobre los lazos familiares y la imposibilidad de ayudar a quien no quiere dejarse ayudar. El formidable talento de Penn para seleccionar a los actores y actrices de sus películas le llevó a contratar al en ese momento (1991) casi principiante Viggo Mortensen. Su físico y su forma de actuar encajaban bien en el personaje de Frank, el bala perdida, pero Penn consideraba que le faltaba un puntito de maldad que consiguió que adquiriese al hacerle convivir durante varias semanas con el jefe de los “Ángeles del infierno”,  un violento grupo de moteros a quien conocía Penn y que le enseñó unas cuantas  cosas sobre lo que pueden ser de rudas las maneras. En esta película también trabaja otro de los actores fetiche de Penn y, cómo no, gran amigo suyo: Dennis Hopper

Penn se ha puesto tras las cámaras en varias ocasiones, y siempre para contar historias que le son cercanas. La última ha sido “Into the wild” (“Hacia rutas salvajes”), que cuenta la historia real de Christopher McCandless, que tras licenciarse en la universidad como querían sus padres, harto de una sociedad vacía que no entiende ni le entiende,  decide abandonarlo todo y emprender un viaje en solitario por Estados Unidos para conocerse a sí mismo. Sin dinero ni tarjetas de crédito, a dedo y quedándose a vivir donde encuentra trabajo, el viaje de McCandless le lleva hasta su gran sueño: Alaska. Nuevamente el talento de Penn a la hora de hacer el casting de sus películas queda patente con la presencia de Christine Stewart, que poco después se haría mundialmente famosa al protagonizar Crepúsculo. La fotografía, el montaje y la música de esta película son verdaderamente geniales.

Uno de los trabajos más sutiles e interesantes de Penn como director es el corto que dirigió para la película sobre los atentados del 11-S. Interpretado por el inolvidable Ernest Borgnine, el corto de Penn es una metáfora sobre la vida y la muerte, sobre la caída de los imperios y la resistencia de los seres humanos, sobre el amor que vence a la muerte, sobre la belleza que hay más allá del dolor…Aquel día cambió el mundo. Tres mil personas murieron en las Torres Gemelas; cientos de miles morirían después en las guerras que los EEUU utilizaron como excusa para invadir Afganistán e Irak; aquel día nació un nuevo orden mundial que ha avasallado valores como justicia y libertad a cambio de una falsa promesa de seguridad y un nunca ocultado instinto de venganza. Fueron muchas, demasiadas, las cosas que cambiaron para siempre aquel día…

Quiero acabar esta entrada con la que para mí es una de las mejores secuencias de Penn como actor. Pertenece a “Mystic River” y es un mano a mano con otro de los grandes, Tim Robbins, que precisamente le había dirigido en “Dead man walking”. Si allí veíamos a Penn como el asesino que iba a ser ajusticiado, ahora le vemos como el padre destrozado porque han asesinado a su hija. El amor, el dolor, la impotencia, la rabia, la esperanza… todo está en esta verdadera lección de interpretación que nos da Penn en esta secuencia.  Eastwood, el director, refuerza la tensión dramática de la escena  acercando el plano progresivamente hasta llegar al primer plano de Penn y un plano algo más abierto de Robbins, con unos planos de escucha soberbios, y Penn, conforme avanza el dramatismo de la secuencia, empieza a lllorar, a apoyarse en el movimiento de sus manos y, sobre todo, a utilizar más la mirada fuera de cuadro, esa mirada perdida hacia donde el espectador no ve, esa mirada hacia la ausencia, hacia ninguna parte, hacia el vacío, hacia la evocación de su hija muerta… Una verdadera joya de tres magníficos actores que dan lo mejor de sí mismos: dos frente a la cámara y uno tras ella. No he podido insertar la secuencia porque su inserción está desactivada. Para verla tendrás que hacerlo a través del enlace. No te la pierdas.

http://youtu.be/X2IVcilynLI

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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