Cine/Teatro General

ISPANSI…

Hacía años que una película no me impactaba tanto. Algunas veces me habréis oído decir de una buena película que es una joya. ISPANSI es una obra maestra. Apoyada en un guión y una dirección excelentes, esta segunda película de Carlos Iglesias le coloca para mí, en uno de los lugares más destacados del cine actual, y cuando hablo del cine actual no me estoy refiriendo únicamente al cine español. Son muchas las cosas que destacaría de esta película, pero sobre todo una por encima de las demas: la valentía de afrontar por primera vez desde una película de ficción la historia de los niños de la guerra, aquellos niños españoles que fueron enviados a Rusia huyendo de una guerra, sin saber que al llegar allí se encontrarían metidos de lleno en otra. También destacaría la forma en que esa historia está narrada en la que, por encima de bandos e ideologías, está el amor, porque eso es ISPANSI: una historia de amor bella y necesaria, una historia de verdadero amor, ese que nada sabe de diferencias o fronteras.

Carlos Iglesias, posiblemente uno de los últimos grandes humanistas que quedan en este país, ya nos emocionó con su primera película (Un franco, catorce pesetas), por esa forma tan personal de abordar temas que permanecen vivos en nuestra memoria colectiva (el de la emigración española en aquel caso). Con ISPANSI, una película basada en hechos reales, da un paso más en esa dirección, poniendo frente a nosotros uno de los temas que más fuertemente marcaron la historia de una generación este país y la de todos los que vinimos detrás: el de la guerra civil y sus consecuencias. Y no lo hace para abrir viejas heridas, como siempre se ataca a quienes defienden la necesidad de recuperar la memoria histórica y hacer justicia con esos más de cien mil desaparecidos que todavía hoy están enterrados en las cunetas de nuestras carreteras o en fosas comunes, con los miles que murieron en el exilio, con todos los que sufrieron la represión de la dictadura, con todos los que tuvieron que dejar su país para ir al exilio… ISPANSI no quiere abrir viejas heridas, sino enseñarnos la manera en que se pueden cerrar de verdad y con justicia de una vez por todas. Está dedicada a los que perdieron, a todos los que perdieron, pero muy especialmente  “a los que no volvieron”.

Y precisamente aborda un tema tan conflictivo y candente como este, que todavía está muy vivo, setenta años después, en la memoria colectiva de los españoles, de las dos Españas, para recordarnos que la única cura para que esas heridas se cierren de verdad es el amor, que el amor es lo único que nos puede salvar, y que hay que tener la valentía de revisar de una vez por todas aquella parte de nuestra historia con una actitud honesta que respete los derechos y la dignidad de los que perdieron. Fueron muchos los que se vieron forzados a salir al exilio, muchos también los que eligieron enviar a sus hijos lejos de la guerra, muchos, demasiados, los que tuvieron que renunciar a su propio mundo, a todo lo que tenían y a lo que más querían, para poder seguir viviendo…

Para hacer ISPANSI, Carlos Iglesias se documentó extensamente con libros, documentales y revisión de archivos, pero lo más importante de su trabajo de documentación fueron las numerosas entrevistas que mantuvo con algunos de los supervivientes de los niños de la guerra. Recuerdo haberle oído comentar que una de las entrevistas que mas le impresionó fue con un anciano asturiano que le contó cómo intentó volver, tras haber pasado la mayor parte de su vida en Rusia, a España para conocer su pueblo y a su familia. La insoportable sensación de rechazo que sintió por parte de su familia y de no pertener a aquel mundo que había dejado atrás hacía tantos años le obligaron a volver a Rusia. Nunca más regresó a España. Jamás volvió a ver a su familia.

La interpretación que Carlos Iglesias hace de Álvaro es fantástica, totalmente transparente. A través de su mirada vemos todo lo que le pasa, cómo ese idealista que se sabe perdedor no pierde jamás la esperanza y, por duras que sean las condiciones que le rodean, él mira adelante, siempre adelante, para ver adónde va, y también  mira a los lados, permanentemente a los lados, para ver a quién puede ayudar. Esther Regina le da la réplica en el papel de Paula/Beatriz, una mujer que se encuentra a sí misma cuando su mundo desaparece. Su interpretación es fantástica, transmitiéndonos en todo momento la realidad y la verdad de lo que está pasando en su interior, un interior que ella no entiende y que, siguiendo los duros dictados de la educación recibida, intenta dominar, pero que, poco a poco, paso a paso, va saliendo a la luz para iluminarle el camino.  En su mirada encontramos vulnerabilidad y un montón de sueños, todos esos sueños rotos que ella, venciéndose a sí misma y al dolor y las dificultades que la rodean, se empeñará en vivir. Sus ojos son como dos espejos donde podemos ver reflejada la realidad de la vida que le ha tocado vivir, pero su mirada, esa mirada que habla dese de lo más hondo de sí misma, nos enseña que sólo el amor el capaz de transformar el sufrimiento en belleza. Es una mujer que ama y que necesita amar en un mundo que sólo sabe de odios y venganzas. Gran acierto la elección de Carlos y Esther para encarnar a esos Álvaro y Paula/Beatriz capaces de llevar el amor allí donde la mayoría de los mortales solo es capaz de soñarlo. El resto de interpretaciones también transmiten, como todo en la película, esa necesaria sensación de verdad. Gran labor de dirección artísitica extrayendo infinidad de pequeños detalles de todos los personajes que hacen que empaticemos con ellos y con lo que están sufriendo.

ISPANSI  es una de esas películas que disfrutas desde la primera vez que la ves y que, cuantas más veces ves, más te enamora porque aprecias en ella infinidad de pequeños detalles muy sutiles que Carlos Iglesias ha utilizado sabiamente para contarnos esta historia basada en hechos reales. He tenido ya la fortuna de ver dos veces la película (los miembros de la Academia y de la Unión de Actores todavía tienen la posibilidad de verla en los pases previos a su estreno previsto en marzo, que se están haciendo estos días en Madrid y que serán el día 21 a las 22h.30 en el cine Roxy A, el 22 a las 12h. en la Sala Berlanga y a las 20h.30m. en los Princesa y el 23  a las 17h. 30 en la Academia) Para ir abriendo boca, aquí tenéis el trailer de ISPANSI

 

El guión y el montaje de la película son fabulosos, permitiendo que Carlos Iglesias nos cuente esta historia de una manera perfecta. La forma en que están intercaladas las escenas, cómo se van enlazando en su suave fluir donde todas las tramas se van cerrando a su debido tiempo, los sutiles toques de humor en medio del dolor, tan reales como la vida misma, y los flash backs que nos permiten vivir todo lo que les está pasando a los personajes desde la subjetividad de sus historias, hacen que el espectador se sienta parte misma de la historia, como si fuera un exiliado más que va en ese viaje hacia ninguna parte. La voz en off, enemigo de tantas y tantas películas, está aquí magistralmente empleada, haciendo que los espectadores tengamos la sensación de ser niños frente a un prodigioso cuenta cuentos que, como los de las mil y una noches, nos cuenta una historia que, desde la primera frase, se apodera totalmente de nosotros. Otro de los puntales de ISPANSI es, sin duda, su maravillosa fotografía. Cada fotograma es un verdadero cuadro. En ellos podemos ver todos los colores, desde el inmenso blanco vacío de la estepa rusa a los bosques más otoñales donde los últimos verdes juegan a perderse con los rojos, ocres y amarillos que todo lo dominan. La luz cálida y dorada de los interiores transmite una inmensa sensación de paz y de intimidad, y su contraste con el frío azul de los exteriores hace que, mientras los personajes viven su historia en la pantalla, los espectadores, literalmente pegados en nuestras butacas, también la vivamos como si fuera la nuestra. Los movimientos de cámara, oportunos y siempre sutiles, contribuyen a dar ese aire poético que ISPANSI tiene en todo momento, desde el traveling in inicial hasta el precioso traveling out picado del final. Los efectos especiales están al servicio de la historia, como debe ser, y no como en tantas ocasiones sucede, en los que la historia no es más que la excusa para lucir esos efectos.

He querido dejar para el final una de las cosas que más me ha gustado de ISPANSI; su espléndida banda sonora. Compuesta por Mario de Benito, es de una belleza impresionante. Acompaña perfectamente en todo momento a la historia y nos envuelve, nos lleva desde lo más hondo a vivir esa historia que estamos viendo en la pantalla. La versión de “Santa Bárbara”, el himno de los mineros, que empieza con un solo de piano es inolvidable y contribuye a crear uno de los climax emotivos más bellos de la película. Porque eso es ISPANSI, un precioso carrusel de sentimientos y emociones que nos llevan de la sonrisa a la carcajada y del nudo en la garganta a la lágrima, esa lágrima que todo lo limpia y que se nos cae cuando de verdad dejamos que el amor y la belleza entren hasta lo más hondo de nosotros. Para que os hagáis una idea de esta banda sonora, aquí tenéis los títulos de crédito de la película, en los que se incluye uno de sus temas y el traveling in inicial del que antes os hablaba.

ISPANSI no es la primera película que nos cuenta una maravillosa historia de amor universal en Rusia. Otras lo han hecho antes. Recuerdo, sin duda, “Los girasoles”, de Vittorio de Sica con los inolvidables Sophia Loren y Marcelo Mastroianni y, cómo no, una de mis películas favoritas: Doctor Zhivago, de David Lean, con Omar Shariff y Julie Christie haciéndonos vivir la historia de amor que todos, al menos alguna vez, querríamos haber vivido. Desde hoy, para mí, ISPANSI está entre todas ellas, y ocupando el lugar preferente que merece.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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