General

The soul of a man

The soul of a man, es el título de una película de Wim Wenders sobre el universo del blues. Una verdadera obra maestra. Fue concebida como un documental para la tv (uno de los siete capítulos que Martin Scorsese encargó a siete directores diferentes para su serie “The blues”, entre los que se encuentran , además de Wenders, nombres como los de Charles Burnett o Clint Eatswood y cuyo único denominador común es su pasión por el blues). Rodada entre 2.001 y 2.003, combina el blanco y negro con el color y las imágenes originales con otras recreadas con un esmero impresionante. Wenders sabe que nuestra imagen de los años 20 es en blanco y negro. Por ello ha rodado así muchas de las escenas que recrean esa época y ha utilizado los fundidos en negro y los carteles tan característicos del cine mudo. Realmente Wenders es un mago tras la cámara, un mago que, en esta película, ha querido mostrarnos que sus mejores trucos son totalmente auténticos, porque la verdad y la poesía, como el blues, no tienen trampa ni cartón.

Wenders nos propone un fascinante viaje a la esencia del blues, a esa América profunda donde canta el alma de los negros, de los pobres, de los vagabundos y los marginados. Son desgarrados cantos al amor y a la libertad, sobre todo a la libertad, una libertad que no vieron los padres del blues que, en su mayoría, vivieron y murieron olvidados y relegados al papel de músicos callejeros de esos pueblos y ciudades del profundo Sur, de ese fundamentalista Sur del Ku klux klan, del odio, la intransigencia y la segregación.

Para acercarnos a su particular visión de la historia del blues, Wenders ha escogido la música y la vida de tres genios: BLIND WILLIE JOHNSON, SKIP JAMES y J.B. LENOIR. Tres estilos, tres formas de amar y de vivir la vida, tres seres irrepetibles que, como tantos otros, murieron en el olvido. Ojalá, como dice Wenders, esta película sirva para que estos músicos tengan el reconocimiento que no tuvieron en vida.

BLIND WILLIE JOHNSON fue uno de los primeros bluesmen que, rompiendo las barreras invisibles que los separaban, acercó el blues al gospel. Ciego de nacimiento según cuenta su hija (o por la revancha de su madrastra que, tras una pelea con su padre, le arrojó un vaso de lejía cuando tenía siete años, según cuentan las crónicas de entonces), JOHNSON fue un hombre profundamente espiritual que se adelantó a su época. Los años 20 y 30 vieron tocar a aquel guitarrista excepcional por las calles de las ciudades y los pueblos de su Texas natal, ayudándose de una pequeña navaja de bolsillo para tocar “slide”, del que llegó a ser uno de los más grandes maestros de la historia.

JOHNSON fue pobre durante toda su vida, una vida que pasó predicando y cantando en las calles de Beaumont, Texas. En 1945 se quemó su casa y él acabó viviendo en lo que quedó de ella, un montón de ruinas y poco más, y durmiendo en una cama mojada hasta que, poco después, murió de neumonía. En una entrevista posterior, su mujer contó que intentó llevarle a un hospital, pero que no le permitieron ingresar debido a que era negro y ciego.

Una de sus composiciones “Dark was the night, cold was the ground”, fue incluida en el disco que la nave espacial Voyager lleva para mostrar la cultura de la humanidad desde hace más de 30 años por el espacio en busca de un contacto con vida extraterrestre. BLIND WILLIE JOHNSON nunca llegó a saberlo: había muerto en 1.945 como había vivido: arruinado, ninguneado y olvidado.

NEHEMIAH JAMES, conocido como SKIP JAMES por ser incapaz de resistirse a la tentación de viajar cuando llevaba más de una semana en el mismo lugar, es otra de esas figuras increíbles que ha dado la música negra norteamericana. Había aprendido a tocar la guitarra viendo y escuchando a otros bluesmen callejeros cuando, tras tocar por las calles de Memphis y del Sur y el Oeste del país durante la década de los veinte, en 1.931 unos amigos le convencieron para que se presentase a un concurso de guitarra. Lo ganó y el premio fue grabar un disco para la Paramount. En una legendaria sesión, SKIP grabó 18 canciones acompañándose de la guitarra en un solo día y 8 más con el piano al día siguiente. La mayoría de los temas eran suyos, entre los que se encontraba “I´m so glad” que Eric Clapton incluyó con gran éxito en el primer LP de Cream. A SKIP le pagaron 40 dólares. Nunca cobró derechos de autor. Continuó con su viaje vagabundeando por el Sur del país y, poco después, abandonó la música y se dedicó a predicar. Durante más de treinta años nadie supo nada más de él. En 1.964 un guitarrista, John Fahey, le encontró enfermo y arruinado. Le invitó a tocar junto al mítico Mississippi John Hurt en el Festival Folk de Newport. SKIP tuvo un éxito increíble y todo el mundo quiso conocer a aquel músico que, tras más de treinta años sin tocar, había maravillado con sus canciones a 18.000 personas. Poco después el cáncer se llevó a SKIP a un nuevo viaje del que, como siempre, él no quiso comprar billete de regreso.

J.B. LENOIR, mucho más joven que JOHNSON y JAMES, fue un músico radical comprometido con el tiempo que le tocó vivir. De una sensualidad exquisita y una fuerza desgarradora, LENOIR cogió su guitarra para luchar contra las injusticias de un mundo, el de los sesenta, en el que la discriminación racial y la guerra del Vietnam marcaron a toda una generación. Las cosas, por desgracia, no han cambiado y cuando, en la película, Cassandra Wilson canta su Vietnam Blues preguntándose qué hacen nuestros hijos allí, matando a sus hermanos, parece que le está hablando a George Bush sobre la guerra de Irak o incluso a Barack Obama sobre la de Afganistán. LENOIR sufrió un absurdo accidente de coche a finales de los sesenta. No tenía un duro (nunca lo tuvo), y por eso fue enviado a su casa desde el hospital donde debían atenderle sin hacerle ni una sola prueba. Murió pocos días después de una hemorragia interna.

La influencia en la música de estos tres gigantes del blues ha sido enorme. Lou Reed, Bob Dylan, Eric Clapton, John Mayal, Eagle Eye Cherry, Kris Kristofferson, Bonnie Riatt, Nick Cave y muchos otros han cantado sus temas. El blues, la música de los más pobres entre los pobres de Norteamérica, resuena con más fuerza que nunca en “The soul of a man”, esta maravillosa película que nadie puede dejar de ver, porque, como bien dice Wenders “Estas canciones son todo para mí. Sentía que escondían una verdad mayor que la que reflejaba cualquier libro que hubiera leído sobre América o cualquier película que hubiera visto. He intentado describir todo lo que me conmovió de estas canciones y esas voces como si se tratara de un poema más que de un documental.”

ETIQUETAS
RELATED POSTS
Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

Todas las entradas
Categorías
Clandestino en Facebook
Facebook By Weblizar Powered By Weblizar