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El viaje + corto

viaje + corto 12Hoy quiero hablaros de uno de mis sueños: conseguir acercar los cortos al gran público. Soy un enamorado del cortometraje y estoy convencido de que, si conseguimos que llegue al gran público, tiene un futuro impresionante. Son tantas las ventajas que tienen los cortos, tantas las oportunidades que ofrecen…

Y ya que hablamos de sueños, me gustaría que, si quieres, nos acompañara la voz de un soñador empedernido como Tom Waits.

viaje +corto 9Pues bien, echándole un poco de imaginación, si organizamos un festival de cortometrajes realizados específicamente para ser emitidos dentro de los vagones del Metro podemos dotar de contenidos al Canal Metro sin que le cuesten un duro y, además, generar importantes ingresos adicionales cediendo la utilización temporal de esos monitores porque, ¿cuánto estaría dispuesto a pagar un anunciante por ver su publicidad en un canal nuevo, con una audiencia millonaria (en una ciudad como Madrid el número de pasajeros/año supera los 700 millones) y, sobre todo, cautiva (en el Metro el espectador no puede hacer zaping, ni ir al lavabo, ni etc.,etc.,etc….)? ¿Y si, además, organizamos ese festival a nivel europeo, haciendo que la ciudad organizadora invite a participar a todas las ciudades europeas que dispongan de Metro equipado con monitores? ¿Os imagináis cuánto estaría dispuesto a pagar un anunciante por aparecer en exclusiva en todos los Metros de las principales ciudades europeas asociando su imagen a una serie de valores como el compromiso con el medio ambiente al fomentar el uso del transporte público, el apoyo a la cultura y a la juventud facilitándoles un nuevo canal de expresión y de divulgación, su ayuda al desarrollo de la creatividad audiovisual, su compromiso con la cultura y con la cohesión cultural de la Unión Europea, etc. etc. etc.?

viaje + corto 10Las ventajas que tiene un festival de cortometrajes como este son impresionantes: ofrece entretenimiento y cultura a los usuarios del Metro sin coste alguno; favorece la generación de ingresos adicionales para el Metro que, a su vez, puede permitirle adoptar una política de precios bajos de sus billetes con lo que aumenta el número de ususarios y la utilización del transporte público; los realizadores de cortos tienen un espacio absolutamente nuevo, accesible y masivo donde mostrar sus obras; los cortos de nuestros realizadores pueden verse en ciudades como París, Roma, Londres o Berlín, y los de los realizadores europeos en nuestras ciudades; el gran público accede a un nuevo instrumento de comunicación casi desconocido para él, el cortometraje, que es muy adecuado por su duración, diversidad, dinamismo y agilidad a las características de la vida urbana actual, y muy especialmente de los desplazamientos en Metro, etc, etc, etc.

viaje + corto 6Hoy, por desgracia, la difusión de los cortos se circunscribe prácticamente a la de los festivales de cortometrajes. Es difícil que un corto llegue más allá del público especializado. Sin embargo tenemos una infraestructura idónea para la emisión de cortometrajes y totalmente infrautilizada: el interior de los vagones del Metro (Canal Metro). Los nuevos modelos llevan incorporados monitores que reciben la señal por radio en bucles de duración programable. La infraestructura ya está hecha (muchos de los vagones ya están equipados con esos monitores, aunque en muchos casos todavía están en fase de pruebas), por lo que no es necesaria ninguna inversión para llevar adelante esta idea. Lo que le falta al Canal Metro son contenidos (normalmente se limitan a información de la propia red de metro o a flashes de información local o general).

Pues bien, este proyecto de festival en mi imaginación ya tiene hasta nombre y todo. Se llama: “EL VIAJE+CORTO”. Llevo varios meses dándole vueltas y cuanto más lo analizo, más ventajas le veo: los costes de organización son reducidos (visionado, selección y admisión de los cortos y su edición para ser emitidos dentro del Canal) y la campaña de publicidad puede enfocarse utilizando los soportes de las estaciones del Metro, lo que reduce su coste. Sus características principales serían: los cortos deberían ser en formato digital para CINEASTASfacilitar el acceso a los jóvenes realizadores y de unas características específicas para su emisión dentro de los vagones del Metro, como tener una duración máxima de tres minutos, ser mudos o subtitulados (los monitores de dentro de los vagones no llevan sonido incorporado) y serían de temática libre, aunque habría un Comité Organizador que sería el encargado de admitirlos o no al festival para velar porque sus contenidos e imágenes no puedan herir la sensibilidad del público (infantil en muchos casos). Los cortos se emitirían en bucles de quince minutos (compuestos por cinco cortos), que se emitirían en días y horarios alternos para evitar que el público los vea repetidamente y, al mismo tiempo, favorecer su máxima difusión.

El festival no tendría carácter competitivo sino simplemente participativo. ¡Ya está bien de competiciones!. El premio es precisamente la posibilidad de que el gran público pueda ver las obras presentadas y que lleguen a públicos tan diversos como, por ejemplo, el francés, el italiano, el británico o el alemán. Además, a nivel simbólico, el Metro podría obsequiar con un número reducido de abonos anuales a cada corto admitido al festival, para hacer más atractiva la particiación de los jóvenes.

vías tren 4En fin que, como véis, la idea de “EL VIAJE+CORTO” está bastante pulidita ya y preparada para ser puesta en marcha. Hace un par de meses intenté presentársela a los responsables del Metro de Madrid, pero no conseguí contactar con un interlocutor adecuado que entendiera lo que es un cortometraje y el potencial que puede ofrecerles. Supongo que, como siempre, en esa como en todas las Instituciones hay que saber entrar por el canal apropiado y supongo que, como siempre, yo no supe hacerlo. A estas alturas me considero bastante libertario, así que ahí va la idea: se la regalo a quien la quiera llevar adelante. Es toda suya. Yo me contentaré viendo realizado mi sueño: poder ver cortos en el metro.

Y ya que hablamos de cortos, quiero despedir  esta entrada pidiéndoos que veáis uno que no podría emitirse en el Metro, porque es realmente duro, aunque por desgracia tremendamente real y necesario. Es un corto impresionante que habla de la violencia y la injustica que asolan el mundo, nuestro mundo, y es una despiadada invitación a que nos pongamos frente al espejo y nos preguntemos de verdad y sin excusas ¿Qué estoy haciendo yo para solucionar todo esto? Os dejo con “Una centésima de segundo”…

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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