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Amar en tiempos de crisis

enemigos públicos 1“Enemigos públicos” es una fantástica película que, como un western crepuscular, nos cuenta la historia de uno de los últimos héroes americanos: John Dillinger. Atracador de bancos en la época de la Gran Depresión, Dillinger fue considerado como un héroe por las masas por enfrentarse a los banqueros, directos culpables de la devastadora crisis económica que asoló los Estados Unidos y que provocó la ruina y el hambre de millones de personas. “Ten million slaves”, la preciosa balada de Otis Taylor incluida en su banda sonora puede ser una buena compañera para el viaje que hoy os propongo.

enemigos públicos 6La película se centra en los últimos meses de Dillinger. Consciente de que su mundo se estaba extinguiendo, de que los bancos estaban cada día más protegidos, la policía mejor pertrechada, los políticos dispuestos a jugar la más sucia de las guerras para acabar con él a cualquier precio y, lo que es peor, constatando a diario que sus antiguos compañeros de profesión se habían convertido en prósperos y respetados empresarios del juego para los que su sola presencia constituía una amenaza y no dudarán en traicionarle, decide emprender una huida hacia ninguna parte con un único objetivo: no renunciar jamás a ser él mismo.

enemigos públicos atraco 3Una a una se le van cerrando todas las puertas, una a una todas las salidas van desapareciendo frente a él, y uno tras otro todos sus amigos van cayendo. El es consciente de que ya no tiene cabida en un mundo donde valores como amistad, solidaridad o compañerismo han perdido todo su significado. Una y mil veces se había jugado la vida por salvar a los suyos, por sacarles de la cárcel, por cubrirles en un tiroteo. Dillinger nunca dejó atrás a uno de los suyos… las nuevas reglas del juego habían impuesto unos valores que él nunca entendió, ni quiso entender: el egoísmo salvaje, la especulación sin límite, la traición, la desconfianza, la cobardía, la delación…

cartel dillingerHabía que acabar con él como fuera. Era demasiado peligroso que las masas hambrientas tuvieran un héroe que, como un nuevo Robin Hood, les diera la esperanza de que, quizá algún día, podrían rebelarse contra la autoridad y vencer. Era el propio sistema lo que estaba en peligro, por eso él era el enemigo público número uno al que había que cazar.

public enemies 7En la película un inmenso Johnny Depp da vida a Dillinger, y una maravillosa, como siempre, Marion Cotillard es la novia con la que vive una historia de amor intensa y preciosa. El mundo se derrumba a su alrededor, como años después volverá a derrumbarse en Casablanca, pero ellos nunca renuncian a su voluntad de amar. Saben que, como su vida, su amor será breve, por eso saben que deben vivirlo sin perder un minuto y que su amor debe estar por encima de todo lo demás, porque cuando lo has perdido todo, cuando lo has puesto todo en la mesa y has perdido, cuando te lo han quitado todo, cuando no te han dejado nada, cuando ya ni siquiera te quedan cartas con las que seguir en la partida, cuando, de verdad, le ves la cara a la muerte,  sabes que lo único que te queda es el amor que has dado. Dillinger la ama a ella, y ama también a todos esos seres anónimos entre los que vive, porque él sabe que no es más que uno de ellos, y esos seres le aman a él, porque le consideran uno de los suyos.

La película refleja muy bien la caza abierta que la sociedad emprende contra Dillinger precisamente por esa identificación de las masas con él y el respeto que él sentía por esas masas, consciente de que su única vía para poder sobrevivir en aquel mundo que estaba desapareciendo era integrarse en ellas, formar parte de ellas, diluírse, pasar desapercibido para poder continuar con su huida y con su vida…

public enemies 9Pero era una amenaza demasiado poderosa para que le dejaran seguir viviendo. Sólo, traicionado y derrotado, cuando lo único que le quedaba era la dignidad y un puñado de sueños, Dillinger fue asesinado por la policía a sangre fría en plena calle.

las uvas de la ira 5Son muchas las películas y las novelas que nos han contado lo que pasó en esa época. John Steinbeck también ambientó una de sus mejores novelas, “Las uvas de la ira”, en la América profunda de la Gran Depresión del 29. A través de los ojos de Tom Joad, su protagonista, asistimos a las crueles consecuencias de una época de especulación ilimitada que, no podía ser de otra manera, desembocó en una crisis económica sin precedentes.

gran depresión 4En aquella crisis, como en todas, los que más sufrieron fueron los más pobres: fueron miles las hogueras que, cada noche, se encendieron debajo de los puentes para calentar a los sin techo que, a millones, deambulaban perdidos por las calles. No fueron ellos quienes provocaron la crisis, pero fueron ellos los que más pagaron por ella.

vagabundo 2Tom Joad se enfrentó a esa crisis, a esa crisis que les dejó, a él y a su familia, en la más absoluta indigencia, y lo hizo con las manos vacías y la cabeza bien alta, siempre alta. La infatigable búsqueda de un trabajo le llevó de aquí para allá intentando encontrar algo para poder vivir. Le habían hablado de un sueño, el sueño americano, pero él sólo conoció la pesadilla de estar vivo. Sin embargo, lejos de hundirse en la autocompasión o en la amargura y el odio, lejos de encerrarse en sí mismo y compadecerse de su desgracia, lejos de culpar a los demás y no hacer nada, Tom Joad se puso en pie y emprendió el camino, el único camino que podía liberar a los suyos: el de abrir su corazón para ayudar a los demás ofreciendo su amor a quien lo pudiera necesitar.

las uvas de la ira 4En ese camino Tom Joad nos enseñó lo que de verdad significa ser un ser humano. Eso es lo que Tom Joad nos ha dado a cada uno de nosotros. Bruce Springsteen, un enamorado de la novela de Steinbeck, la musicó en uno de sus discos más personales: The ghost of Tom Joad (El fantasma de Tom Joad):

homeless 1La desgarrada canción que da título al álbum habla de toda esa gente que ha perdido el trabajo y la esperanza, gente que vive bajo los puentes de las autopistas y se calienta en las hogueras que encienden en viejos bidones vacíos, hombres y mujeres de mirada perdida que viven en las calles porque no tienen adónde ir, gente que sólo tenía billete de ida a la tierra prometida y que siempre creyó en aquello de que los últimos serían los primeros, gente que ya no tiene casa, ni trabajo, ni paz, ni comida, gente que lo ha perdido todo…

las uvas de la ira 1En esa canción Bruce pone en boca de Tom Joad las palabras que le dice a su madre, a la que seguramente nunca más volverá a ver, cuando decide emprender el camino de la dignidad, ese camino que no tiene vuelta atrás: “… donde quiera que haya un policía pegando a un chaval, donde oigas el llanto de un recién nacido hambriento, donde veas a alguien luchar por un sitio donde poder estar, por un trabajo decente o por una mano amiga, donde haya alguien luchando por ser libre.. mira en sus ojos, madre, y me verás a mí…”

gran depresión 7Han pasado ochenta años. Puede que sean muchas las cosas que han cambiado desde entonces, aunque quizá no tantas: las crisis las siguen provocando los mismos, se siguen llevando por delante a los mismos… y, sobre todo, los únicos valores que nos  pueden sacar de ellas, empujándonos a seguir el camino de la dignidad, siempre serán los mismos. Asesinaron a Dillinger, pero cada día son más los Tom Joads que viven a nuestro alrededor.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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