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El viaje de Angelopoulos

theo angelopoulos 1Hoy quiero hablaros de uno de mis directores favoritos: Theo Angelopoulos. Su cine es poesía en estado puro: cada plano es una auténtica obra de arte.

la mirada de ulyses, manidfest, paraguas¿Cómo no recordar todos esos  desolados paisajes en la niebla que aparecen en sus películas, o el impresionante plano secuencia de “La mirada de Ulises” en el que seguimos a los cientos de manifestantes que, bajo un sin fin de paraguas negros, recorren en un imponente silencio las calles lluviosas de una ciudad desierta?.

Son pocos los que dominan la dificil técnica del plano secuencia como Angelopoulos, y son menos aún los que saben utilizarla como lo hace él para reflejar el paso imparable del tiempo. Recuerdo la escena de un baile de fin de año en la que vamos siguiendo el cadencioso bailar de un grupo de parejas a las que, aparentemente, nada les sucede, mientras, casi sin darnos cuenta, sobre un calendario de pared, vamos viendo, entre giro y giro, el inexorable paso de los años. Todo sigue igual: un año sigue al siguiente y luego a otro más; la vuelta que da una pareja sigue a otra, y ésta a otra más; el silencio de una pareja sigue al no tener nada que decirse de otra, o al simple decir una banalidad tras otra de la de más allá, en esa noria que creemos sin fin que es la vida.

la mirada de ulysses 1Otra de las señas de identidad del cine de Angelopoulos es el guiño que nos hace, a veces, al incluir como secundarios de sus películas a personajes que fueron los protagonistas de otras en ese proceso de búsqueda constante que refleja toda su obra. El juego con el paso del tiempo, con la memoria y con los recuerdos, es otra de las claves de su cine: sus personajes son lo que son y, precisamente por eso, también todo lo que han sido. 

007willem dafoe dust of timeLa música de Eleni Karaindrou, presente en casi todas sus películas, forma parte de ellas, está indisolublemente ligada a las imágenes que vemos, a los sueños que vivimos. Es una música fascinante, una música donde habitan la nostalgia y la melancolía, una música que nada sabe de tristezas, una música difícil de definir, como el cine de Angelopoulos y como todas las cosas que, verdaderamente, nos llegan al alma. Lo mejor es, quizá, que la escuchéis. En el icono que aparece a continuación encontraréis uno de sus temas perteneciente a la banda sonora de la película “The weeping meadows”. Es una buena compañera para este viaje.

la mirada de ulysses 2Porque de eso tratan las películas de Angelopoulos: del viaje, de ese viaje que todos realizamos, del problema universal de no tener un lugar en el mundo y de necesitar saber quienes somos en verdad. Desde “El viaje de los comediantes” a “La eternidad y un día” o “Eleni”, su cine se centra en la experiencia del viaje, de ese viaje interior o exterior que todos realizamos buscando nuestro lugar, nuestras raíces. Sus personajes son seres desarraigados, solitarios y silenciosos que, en un poético eco de los mitos griegos, nos recuerdan que la libertad, la amistad, la necesidad de justicia o la dignidad siempre han acompañado al ser humano.

viaje a cythera 2En “Viaje a Cythera” (esa maravillosa isla a la que Odiseo jamás llega), el protagonista es un viejo guerrillero comunista que regresa a Grecia tras más de 30 años de exilio. Vuelve buscando sus raíces, el mundo que dejó atrás, aquel mundo que, en las noches de frío y soledad, creció en el inmenso océano de su memoria, aquel mundo en el que se quedó viviendo su familia. La figura de ese anciano solitario es una imagen que nos llega a lo más hondo. Al reencontrarse con sus dos hijos sólo pide un poco de ternura, la misma que le quiere dar a la mujer que, como Penélope, le ha estado amando y esperando durante todos esos años.

Hombre íntegro, libre y fiel a sus convicciones, decide regresar para pasar sus últimos días con los suyos, con los que en un tiempo muy lejano fueron su familia y sus amigos, regresar para vivir de nuevo en un país, el suyo, que le vio nacer y crecer, un país al que todavía ama, pero que ya no le reconoce y que le vuelve a expulsar, porque en los países de hoy los seres libres como él ya no tienen cabida, sólo son peligrosos extraños que amenazan al orden establecido.

viaje a cythera 1Spyro, así se llama su protagonista, es un nuevo Odiseo que, sorteando los peligros y la sinrazón de un mundo que ya no es el suyo, intenta regresar a su hogar. La escena final, en la que las autoridades le abandonan en una balsa fondeada en medio del puerto para cumplir las órdenes recibidas de sacarle del país lo antes posible, refleja perfectamente la soledad y el aislamiento al que el nuevo mundo, el nuestro, condena a los que no aceptan sus reglas. Spyro, como tantos otros, no tiene papeles, ése es su delito.

Es en ese momento cuando aparece toda la magia de Angelopoulos: cae la noche, el viejo guerrillero sigue solo en la balsa cuando, desde el muelle, escucha a su mujer pidiendo a través del micrófono de una orquesta que le dejen ir con él. Spyro le contesta tocando su violín. En la oscuridad de la noche sólo se oyen los acordes de una vieja canción que habla del paso del tiempo y de cómo, casi sin darnos cuenta, nos vamos marchitando… Los policías del puerto, empujados por los marineros y las gentes de la taberna, acceden a llevarla junto a él. La depositan en la balsa. Los dos viejos se abrazan. Las primeras luces del día nos permiten verles todavía abrazados en un profundo silencio. Spyro se incorpora, mira hacia el mar abierto y sólo dice una palabra: “Amanece”. Ella, sentada en medio de la balsa, le mira con ternura y le contesta :”Estoy lista”. El la mira fijamente a los ojos y suelta la única amarra que les une al mundo al que ya no pertenecen. La balsa empieza a alejarse hasta perderse, solitaria, mar adentro…

la mirada de ulyses, barcaza leninY si “Viaje a Cythera” nos habla del viaje como regreso, “La mirada de Ulises” lo hace contándonos con imágenes el viaje interior del ser humano en la búsqueda de sus orígenes, en la búsqueda de sí mismo. Ese viaje de A, su protagonista, a través de los Balcanes, está repleto de belleza y de melancolía. La imagen de la enorme estatua troceada de Lenin navegando sobre una solitaria barcaza por el Danubio refleja, como pocas veces se ha hecho, el fin de las ideologías, la muerte de las ideas en ese mundo marcado por el odio, la barbarie y el terror que el protagonista descubre en la etapa final de su viaje: el Sarajevo sangriento que la vieja Europa pretendió, inútilmente, ignorar.

theo angelopoulos indefinidoLos paisajes que nos muestra Angelopoulos son fríos, casi siempre cubiertos por la niebla, páramos desiertos en los que, de cuando en cuando, aparecen las figuras de algunos seres humanos representando el triste papel que les ha tocado en la tragedia de la vida: el de marionetas que bailan y se mueven sin saber, o sin querer saber, que es otro quien las maneja y que su vida pende, siempre, de un fino hilo.

theo angelopopulos la mirada de ulyses 2Las películas de Theo Angelopoulos representan una mirada poética a un mundo que desaparece, un mundo que ya no tiene cabida en el nuestro, un mundo donde lo importante era el ser humano.

barcas banderas angelopoulosEn todas sus películas vemos la orilla de un mar, de un lago o de un río, eterna antesala de ese viaje, de ese volver a empezar, de ese enfrentarnos a nosotros mismos. Los antiguos griegos sabían que la vida es viaje, que lo importante es viajar y dejar que todo fluya… Hoy, Theo Angelopoulos, hijo de aquellos griegos que pusieron los pilares de nuestra civilización, ha venido para recordárnoslo, para recordárnoslo antes de que ya sea demasiado tarde…

theo angelopoulos el apicultorEs una pena que películas como “El apicultor”, protagonizada por Mastroianni, o “El paso suspendido de la cigüeña”, “Paisaje en la niebla” o la ya lejana “El viaje de los comediantes” no puedan verse facilmente en las salas de cine. 

the dust of time 1Esperemos que estrenen pronto “The dust of time”, su última película, que presentó en la pasada edición del Festival de Berlín, con Willem Dafoe, Bruno Ganz, Irène Jacob y Michele Piccoli, y confiemos en que, ésta vez, la aguanten varias semanas en cartelera. 

dustoftimeposterRealmente no es fácil ver las películas de Angelopoulos en pantalla grande en nuestro país y es una verdadera pena, aunque una pena que no sorprende en un mundo que ha sustituído el viaje… por la huída.

 

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?

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