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Recuerdos sin memoria

Por el 18 Diciembre, 2016

A veces me encuentro pensando en cosas del pasado. Son muchas las imágenes que entonces me acompañan. Aparecen como surgidas de la nada aunque sé que siempre han estado ahí, en ese espacio sin tiempo en el que habitan sueños y recuerdos. Es entonces cuando, de lejos, renacen los momentos en que reí, aquellos en los que lloré, los que pasé junto a ti, los que nunca pasé junto a ti…Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque solo sea por un rato.

A veces me encuentro pensando en cosas del pasado. Tus ojos, aquellos ojos que hablaban de todo lo que habríamos podido ser, se abren de nuevo ante mí para recordarme que he vivido. Todo, absolutamente todo estaba en aquellos ojos bañados de melancolía en los que me perdí una sola vez, una única vez que me permitió encontrarme para siempre. Los recuerdos nada saben de distancia, son esas pequeñas hogueras que no se apagan nunca. Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

A veces me encuentro pensando en cosas del pasado. La suave caricia de tus pequeñas manos recorre de nuevo mi espalda. Dejas que tus dedos se pierdan sin rumbo mientras persigues tus sueños. Callada me hablas de lo que has hecho, de lo que quieres que hagamos, de lo que sabes que haremos…tus dedos hablan ese lenguaje universal que todo lo dice porque nada esconde. Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

A veces me encuentro pensando en cosas del pasado. Tu cuerpo desnudo sobre el mío, las sábanas revueltas, tu cabello alborotado, tu tierno jadeo que me lleva allí donde nacen los poetas y de lejos, de muy lejos, hace que me llegue una canción que habla de ti y de mí y de todo lo que habríamos podido ser. El calor de tu piel, el suave calor de tu piel, me lleva allí donde el tiempo no existe, donde todo es memoria, memoria sin olvido. Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

A veces me encuentro pensando en cosas del pasado. Oigo tu susurro en mi oído, ese susurro que me habla de tus sueños y anhelos, de tus penas, de tus sueños y de todos esos momentos de risa y alegría que compartimos. Es un susurro que fluye como el agua de un manantial que, despreocupado, sigue su curso, poco le importa que no pueda volver atrás y que su inexorable destino sea el mar. Fluye, tan solo fluye, y eso es lo que importa. Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

A veces me encuentro pensando en cosas del pasado. Me veo, nos veo, viajando en un solitario coche mientas anochece. La carretera es estrecha y empinada. Nos lleva a lo más alto, allí donde no alcanzan las nieblas. Suena la música mientras nuestros silencios hablan. No hay nadie más allí. Todo y todos han quedado atrás. Nunca llegarán donde tú y yo vamos. Solo quienes aman conocen ese no lugar. Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

A veces me encuentro pensando cosas del pasado. Siento el peso de tu cabeza en mi pecho cuando, desde lo más hondo, te leo el poema que he escrito para ti. Y tú, cerrados los ojos, te dejas llevar sin importar adónde. Dejamos que la poesía guíe nuestro camino. No hay caminos sin poesía. Y allí, allí donde fluyen todos los versos, empiezas a tararear la canción que habla de lo que somos y de lo que aún podemos ser. Y sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

A veces me encuentro pensando cosas del pasado. No quiero abrir los ojos porque sé que no estarás a mi lado. Las sábanas estarán frías, terriblemente limpias y frías. Ya no habrá jadeos, los susurros se habrán callado, tus dedos se habrán ido buscando quizá otra espalda a la que acariciar. Y yo seguiré aquí, en mi ahora, escribiendo y perdiéndome en el recuerdo sin memoria de tu mirada porque sé por tus ojos y por tu sonrisa que esta noche todo estará bien, todo estará bien aunque sea solo por un rato.

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Carlos Olalla
Madrid

Por circunstancias de la vida me pasé más de veinticinco años dirigiendo empresas en la que, sin lugar a dudas, fue la etapa más aburrida y frustrante de mi vida. La verdad es que nunca me gustaron esos trabajos y lo pasé fatal. Cuando cumplí los 45 me encontré con que una reestructuración empresarial me ponía de patitas en la calle y sin un duro. Por si fuera poco, nadie me quería dar trabajo porque decían que ya era demasiado “viejo”. A mí siempre me había gustado el mundo del cine y, como estaba en el paro y tenía tiempo, empecé a estudiar interpretación. Me pasé tres años siendo el “abuelo” de todos mis jóvenes compañeros en una conocida escuela de teatro de Barcelona. Durante aquel tiempo recibí alguna propuesta de trabajo para reincorporarme al mundo de la empresa, pero no quise aceptarlas: el nuevo mundo que había descubierto me había atrapado por completo, así que decidí cambiar una maravilla de sueldo y una mierda de trabajo por una maravilla de trabajo y una mierda de sueldo. Puedo deciros que ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida: por primera vez soy libre, la palabra jefe ya no significa nada para mí, hago lo que verdaderamente me gusta y, lo mejor, trabajo con gente sensible y abierta que piensa y siente como yo. ¿Qué más se puede pedir?